Un tanto para despejar dudas hacía el interior de la alianza que conforman, y otro poco para irradiar una imagen de fortaleza tras los escarceos ocurridos luego de la anémica victoria del macrismo en la segunda vuelta electoral en la CABA, es que finalmente mañana los precandidatos presidenciales de Cambiemos Sanz, Macri por el PRO y Carrió, harán un parate en sus campañas rumbo a las PASO para “tomarse un cafecito” y sacarse una foto conjunta luego de meses de actividades por separado.
De esa manera los precandidatos buscarán despejar los rumores que dan cuenta de cierto malestar que reinaría en el espacio, tras la magra diferencia obtenida por el PRO en el balotaje por la jefatura del Gobierno porteño disputado con el candidato de ECO Martín Lousteau, lo que dejó al desnudo varios interrogantes y abrió grietas en relación a la estrategia política a seguir.
Las dudas sobre el verdadero nivel de competitividad de PRO a nivel nacional, lo que algunos ven como estrategia errática de su consultor Jaime Durán Barba y de varios de los asesores y dirigentes de ese espacio, la derrota santafesina y algunos caprichos y mezquindades a la hora de los armados electorales en varios distritos, fueron algunos de los hechos que culminaron en un cortocircuito.
Obviamente que los resultados del macrismo también salpicaron a la UCR, donde regresaron los viejos cuestionamientos sobre todo hacia la figura de Sanz, por la ruptura de la alianza progresista para someter al centenario partido al destino de una centroderecha que a todas luces viene demostrando incapacidad electoral y una situación discursiva errática.
La decisión de Macri de hacer suyas las banderas del kirchnerimo dando un giro drástico a su discurso, pusieron además en situación de alerta a Carrió, quien buscó poner lejanía con esa situación.
Esos chisporroteos llevaron a Macri a pactar un almuerzo con Lilita en su casa de Recoleta, encuentro que tuvo lugar el miércoles último y al que faltó Sanz, quien en los últimos tiempos se viene mostrando con el nuevo archirrival de PRO, Martín Lousteau.
Tras el desplante, finalmente ayer y durante su visita a la Sociedad Rural, fue el propio titular de la UCR quien confirmó la cita de mañana en el Palacio Errázuriz, sede del Museo de Arte Decorativo, donde junto a sus socios buscarán limar las diferencias y darle curso a los temas pendientes entre los que figuran la elección del bunker y si al cierre de los comicios del 9 de agosto, los tres candidatos esperaran los resultados juntos o cada uno por su lado.
“Fijate como estará de mal la política en este país que porque tres lideres políticos deciden reunirse para tomar un café, todo el mundo comienza a hacer conjeturas”, dijo una fuerte cercana al senador mendocino al ser consultada por este diario. Lo cierto es que más allá de las verdaderas razones de fondo y con las PASO en el horizonte, Cambiemos tendrá su propia foto conjunta de cierre de campaña.
Buscan retener el voto radical en octubre
El precandidato presidencial de PRO, Mauricio Macri, busca disputarle el voto radical al postulante de la UCR, Ernesto Sanz, en las próximas PASO. En el último tramo de su campaña y de visita por Mendoza, ayer, se reunió con el aspirante a senador nacional por el frente Cambiemos Julio Cobos y subrayó la necesidad de trabajar en equipo junto a otras fuerzas políticas. El líder de PRO aspira a ganar las primarias y quedarse con los votos del radicalismo. Si bien en el macrismo dan por seguro el triunfo de Macri, tienen más dudas sobre qué sucederá en las elecciones generales con el votante radical.
Según un funcionario porteño, en el balotaje de la Ciudad “un sector importante del radicalismo se volcó al ex candidato de ECO, Martín Lousteau”, razón por la que en PRO temen que suceda algo similar a nivel nacional con la postulante a presidente del Frente Progresista, Margarita Stolbizer. Como un modo de alejar esos fantasmas, Macri ponderó a Cobos y al gobernador radical electo, Alfredo Cornejo: “Quiero destacar este grupo de dirigentes que me acompañan, porque en la vida nada se construye solos, porque necesitamos tener equipo, y no hay nada más lindo que compartir la tarea con un conjunto de gente que se termine confundiendo con toda la ciudadanía, y que ese equipo sea los más de 40 millones de argentinos. Ese es el sueño que tenemos”.







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