El radical K Enrique Japonés García acordó con el PJ de Vicente López para enfrentar a Jorge Macri. Miguel Saiz, otro aliado de la UCR, jugará a dos puntas en Río Negro
El caudal de votos que cosechó Cristina Kirchner en las primarias hizo que se replanteen varias estrategias regionales. En todos los casos, provenga del peronismo o de los escasos radicales K, se apunta a unificar filas para aprovechar la imagen presidencial y evitar así la pérdida de terreno o una derrota.
El enfrentamiento entre kirchnerismo y macrismo volverá a reeditarse en Vicente López, escenario que se llevará todas las miradas, aunque tras las elecciones primarias parece haber quedado definido. El candidato del PRO y primo de Mauricio, Jorge Macri, superó en agosto por alrededor de 10.000 votos al intendente local, Enrique Japonés García, uno de los pocos radicales que quedaron en las filas K.
En esta instancia, Macri fue beneficiado al no tener rivales, mientras que García tuvo que enfrentarse a otras cinco listas. Ese resultado dejó al macrismo con grandes chances de desbancar al actual intendente, en el cargo desde 1987. Es por eso que, a diferencia de los otros distritos bonaerenses donde el PRO presenta candidatos (Néstor Grindetti, en Lanús, y Julio Garro, en La Plata), el jefe de Gobierno porteño pondrá todo su esfuerzo en Vicente López y ya trabaja en la campaña local el asesor estrella del macrismo, el ecuatoriano Jaime Durán Barba.
García lanzó ayer su campaña con vistas a octubre un poco más holgado, tras lograr un acuerdo con el PJ local. El candidato peronista y funcionario bonaerense, Leo Rial, quien se había presentado en agosto con una lista colectora colgado de la de Cristina Kirchner, bajó su postulación. Con la promesa de la conformación de un futuro gobierno de unidad, García logró juntar a sectores del peronismo que estaban enfrentados. Algo que también benefició a la Casa Rosada: la lista del Japonés será la única del Frente para la Victoria.
Córdoba es otro caso de amor por conveniencia. Ante la amenaza de un triunfo del Frente Amplio Progresista (FAP) en la capital mediterránea, y en un gesto hacia el Gobierno nacional, el electo gobernador de Córdoba José Manuel de la Sota terminó acordando con el kirchnerismo. No sólo bajó su lista de diputados nacionales en adhesión a CFK sino que también apoyará la candidatura del ahora K Héctor Pichi Campana en la ciudad capital.
En la UCR de Río Negro, en cambio, se puede hablar de bigamia electoral. Allí habrá elecciones para gobernador y legisladores locales el 25 de septiembre. El postulante del centenario partido es César Barbeito, un hombre del riñón del actual gobernador Miguel Saiz, quien no puede ser reelecto.
Es vox pópuli que Saiz está alineado con el kirchnerismo desde 2003. Pero en marzo, y como parte de un proceso de reconciliación con el Comité Nacional, se realizaron internas por primera vez en la provincia desde 1986 y allí se impuso su delfín ante Bautista Mendioroz (alineado a Ernesto Sanz) y Fernando Chironi (alfonsinista). Como parte de ese proceso, la UCR llevará en octubre una lista de diputados nacionales con la candidatura presidencial de Ricardo Alfonsín.
Pero tras el triunfo de Cristina Kirchner en las primarias sacó en la provincia casi el 60% de los votos Saiz empapeló la provincia con afiches en los que se muestra junto a la Presidenta. La lealtad de un gobierno, el compromiso de toda una provincia. Saiz, Cristina y Río Negro, rezan esos carteles.
El peronismo que marcha unido por primera vez desde 1983 y puede terminar con 28 años de gobierno radical en la provincia , resolvió todas sus candidaturas por consenso. El candidato a gobernador es Carlos Soria. Y en octubre, la lista de legisladores PJ- FpV estará encabezada por Cristina. El resultado de la mandataria en agosto hizo que Saiz provincializara al máximo la campaña.
Hace unos días, el ministro de Pro
ducción local y candidato a diputado nacional por la UCR, Juan Accatino, reconoció que más allá de lo que hagan los radicales hay partidos de la Concertación que cortarán boleta y respaldarán a Cristina Kirchner en octubre.











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