Con gran convocatoria, los principales dirigentes de Unidos y Organizados caminaron del Obelisco a la Jefatura de Gobierno para manifestarse contra el "maquillaje PRO".
La fervorosa multitud que se hizo ver por Diagonal Norte expresó al piso del voto del Frente para la Victoria, un kirchnerismo porteño consolidado y unido, pero acostumbrado a ser minoría, que a partir de hoy, con la presentación de los candidatos del FPV en Argentinos Juniors, intentará otra vez el desafío de ampliar sus apoyos electorales entre los vecinos de la Ciudad que no participan activamente en política.
La movilización, que había sido convocada antes del anuncio de las candidaturas, se preocupó por mostrar las inconsistencias, los déficits y las promesas incumplidas de los siete años de gobierno de Macri.
Según los organizadores, la gestión amarilla del PRO responde en gran medida a la lógica del "maquillaje" y al marketing político de corto plazo.
Con ese objetivo en mente, los dirigentes más representativos del FPV porteño optaron por caminar entre la multitud, cada uno junto al sector político al que está asociado, mientras que el escenario y el micrófono quedaron reservados para cinco oradores anónimos: cinco vecinos de la Ciudad –un cartonero, un enfermero, la habitante de una villa, una docente y un estudiante secundario-- afectados por las desigualdades y la crónica desinversión macrista en determinadas áreas de la gestión.
Desde el palco montado entre la Catedral y la Jefatura de Gobierno, los oradores contaron, desde su propia vida cotidiana, cómo los afectan las decisiones de asignación de gasto del gobierno PRO. El primero en hablar fue Gustavo Ibáñez, titular de la Cooperativa de Recuperadores Urbanos del Oeste, integrada por 700 cartoneros que todos los días levantan 35 toneladas de residuos reciclables de la Ciudad. Ante las 5000 personas que ocupaban varias cuadras por Diagonal Norte, Ibañez denunció que el gobierno porteño no está cumpliendo con los compromisos acordados con las cooperativas. La cuestión se convirtió en un tema sensible para el PRO, ya que el Papa Francisco siempre mostró mucha preocupación por la dignificación de la tarea de los cartoneros, que además pueden contribuir a la separación entre residuos sólidos y húmedos con fines medioambientales.
Después llegó el turno del enfermero Cristian Acosta, muy aplaudido, quien responsabilizó a Macri por el desinterés y el descuido en el que está sumergida la salud pública, como los hospitales y los 38 Centros de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC) de la Ciudad. "Tenemos un déficit de 3000 enfermeros en todos los centros de salud públicos. Macri debe comprender que la salud es un derecho y no un bien de consumo", cargó Acosta. "Queremos que se terminen las medidas de cosmética del PRO y que se comprometan con verdaderas soluciones", insistió. El actor y productor audiovisual Adrián Korol, que hizo de maestro de ceremonias, presentó luego a Rocío Sala, vecina de la Villa La Carbonilla, ubicada en La Paternal, plena Comuna 15. Desde el escenario montado sobre un camión con acoplado, Sala contó que ella y su familia, al igual que miles de personas, se sienten "apartadas de la Ciudad", como si fueran de otra categoría.
"Le pedimos a Macri que nos integre, porque tenemos derecho a vivir dignamente, como los ciudadanos de otros barrios", exigió Sala desde el micrófono. En los primeros tramos de la concentración, a pocos metros de la Catedral –cuya fachada está siendo restaurada por el gobierno porteño–, flameaban banderas con los nombres de otros barrios marginados: la Villa 31 de Retiro, Zavaleta (Parque Patricios), 1-11-14 (Bajo Flores) y 21-24 (Barracas).
El acto fue atípico, distinto para la lógica tradicional de la política.
Los dirigentes, las caras conocidas de la Legislatura o el Congreso permanecieron en medio de los manifestantes, lejos del palco. Entre los trajes de raso, las lentejuelas y los bombos murgueros de Los Dandys y La Gloriosa, bajo las banderas de cada agrupación, en medio de los cantitos y los disfraces que representaban al PRO, se pudo ver al propio Cabandié –primer candidato a diputado nacional del FPV-- al presidente de Aerolíneas, Mariano Recalde, a los legisladores porteños Francisco "Tito" Nenna, Aníbal Ibarra, Alejandro Amor y María José Lubertino; a la economista Paula Español (segunda candidata al Senado y directora en Cammesa, empresa administradora del mercado eléctrico mayorista); a los dirigentes Jorge "Quito" Aragón (Martín Fierro), Kelly Olmos (Proyecto Justicialista), Lorena Pokoik (Descamisados); a la diputada e hija de desaparecidos Victoria Montenegro (de Kolina, que también integra la lista de diputados) a los también diputados Horacio Pietragalla y Juan Carlos Junio; al secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete, el socialista Oscar González; a la titular del INCAA, Liliana Mazure, entre muchos otros.
La denuncia global a la administración de Macri siguió con la docente de nivel inicial Nancy Gutiérrez. A cargo de niños en un jardín de infantes de Mataderos, Gutiérrez advirtió sobre la falta de vacantes para las familias que buscan jardines maternales o de infantes del Estado para inscribir a sus hijos. "Nos sentimos abandonados porque nuestros reclamos no son oídos. Las escuelas se vienen abajo y miles de nenes no pueden ir a un maternal", señaló la maestra jardinera al borde del l lanto.
Luego subió al estrado Malena Fernández, alumna del colegio Cristóbal Hicken, del barrio de Palermo, y presidenta del centro de estudiantes. "Ya no es sólo que se cae el techo, la estufa no anda o la vianda llega podrida.
Ahora se meten directamente con los contenidos educativos de los alumnos de toda la Ciudad. El proyecto de Macri busca destruir la educación, y sin educación no hay Patria", advirtió. "Esta no es una marcha política, protestamos por la ineficiencia de la gestión y la falta de políticas orientadas a lo social", explicó la adolescente.
El acto terminó con el discurso de Sebastián, vecino de Saavedra que padeció la última inundación. "Vengo en representación de los damnificados de Villa Urquiza y Saavedra.
Quiero denunciar que al día de hoy, de las 20 mil personas a las que les prometieron subsidios, ni siquiera el 10% pudo cobrarlo", señaló entre aplausos y miradas aprobatorias de los que lo rodeaban.












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