Ante una multitud, el líder de la CGT instó a acompañar a Cristina Kirchner, que envió desde Santa Cruz un mensaje / El camionero insistió en su reclamo de ocupar "algún cargo" político y exigió el reparto de ganancias
Instantes antes, el jefe de los camioneros había reclamado el derecho de ocupar "algún cargo" político y exigió que este año se apruebe la ley de participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas.
"No tiene que hacer mucho esfuerzo la Presidenta, porque lo que vemos al lado se desmorona solo. Queremos pedirle, porque es la garantía para profundizar este modelo económico, que sea candidata, que se presente a la reelección", reclamó Moyano, rodeado por el gabinete nacional casi en plenitud; el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, y decenas de funcionarios y dirigentes gremiales.
Cristina Kirchner envió desde Santa Cruz un saludo por el 1° de mayo, en el que destacó: "Pido en nombre de él [por Néstor Kirchner] que cuiden lo logrado y que redoblemos el esfuerzo".
La mención de la Presidenta le dio pie a Moyano para volcarse de lleno en la gestión de Néstor Kirchner, a quien elogió por la negociación de la deuda externa y "por devolverles a los trabajadores la posibilidad de pelear el salario mediante las paritarias".
También hizo referencia a la Presidenta. Ponderó la aplicación de la Asignación Universal por Hijo y la estatización del sistema de jubilaciones, aunque advirtió que eso no era suficiente.
"Una lucha gremial no se agota en una conquista o en un fracaso. Es una lucha constante", exhortó. Y continuó con la voz súbitamente temblorosa: "El modelo económico permitió mejorar. Aunque todavía falta. El reclamo es permanente. Más allá de algunas fricciones, la patronal no quiere compartir sus ganancias, pero los trabajadores respondimos con responsabilidad y la economía crece igual. Vamos camino a lograr el fifty-fifty del que nos hablaba Perón".
Esta última mención eyectó de sus asientos a un puñado de dirigentes gremiales que compartía el escenario mezclados entre los ministros del Gobierno. Luego, el camionero presionó para que se discutiera en el Congreso la ley de participación de los trabajadores en las ganancias y destacó al abogado de la CGT y diputado nacional, Héctor Recalde, autor del proyecto que deambula por la Cámara baja.
A propósito de esta iniciativa, Moyano y la cúpula de la CGT asistirán pasado mañana a la Casa Rosada para reunirse con Cristina Kirchner y reactivar el diálogo social, al que también fue convocada la Unión Industrial. "Habrá buena predisposición", anunció el líder gremial.
Ante una multitud que pobló ocho cuadras de la avenida 9 de Julio y que se estima que se aproximó a las 300.000 personas, según la policía, y a las 500.000, según la CGT, Moyano repasó en su discurso algunas gestas del movimiento obrero durante la dictadura. Recordó, también, los 13 paros en democracia y caminó con pies de plomo al referirse a las políticas adoptadas en los 90. "Eramos el país de las maravillas", dijo.
Moyano fue duro e irónico con la oposición. Los acusó de "vivir en un submarino" y les pidió "que no vendan pececitos de colores".
También apuntó a los medios de comunicación y vinculó con la dictadura a los que lo critican. Habló de Papel Prensa (propiedad de Clarín y La Nacion) y de los hijos de Ernestina Herrera de Noble, directora de Clarín: "Quieren ser fiscales de la justicia, cuando no permiten hacer un estudio de ADN. Derraman ética, moral y buena costumbre. Pero parecen que predican la moral con la bragueta abierta".
Una hora antes de su mensaje, Moyano se recluyó en el tercer piso del edificio de la Asociación de Concesionarios de Automóviles, en Lima 265, a dos cuadras del escenario central. Repasó allí su discurso acompañado de sus hijos Pablo y Facundo. También se los vio ingresar al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y al ministro del Interior, Florencio Randazzo.
Tal como estaba anunciado, Moyano comenzó su oratoria a las 13.30. Antes, Juan Carlos Schmid leyó una carta de apoyo al camionero surgida desde el sindicato de prensa. Schmid tituló el mensaje como "contenido para derribar los prejuicios".
La voz de Moyano recorrió la 9 de Julio con fuerza. La CGT escenificó su poder de movilización: las columnas de manifestantes nacían en Belgrano y terminaban en San Juan.
Se entonó después la marcha peronista. Moyano vio que era el momento para decir adiós. Bajó rápidamente del escenario, saludó al paso a Carlos Kunkel y a Juan Carlos Dante Gullo, y se retiró en una ambulancia escoltada por dos autos negros que avanzaron hasta perderse por un tramo desértico de la Avenida 9 de Julio.
300.000
Asistentes
Es la cifra aproximada de trabajadores que movilizó la CGT en la 9 de Julio, según cálculos policiales. Moyano aventuró que había "entre 500.000 y 600.000" personas.
PRESENTES
Aliados moyanistas
Estuvieron los gremios del transporte; los judiciales, de Piumato; los estatales porteños, de Genta, y la UOM, de Caló.
Los independientes de la CGT No faltaron Lingieri (Obras Sanitarias) y Andrés Rodríguez (UPCN).
Organizaciones sociales Pérsico y el Movimiento Evita.
Gobierno El Gabinete, La Cámpora y Scioli.
AUSENTES
La Presidenta Prefirió quedarse en el Sur.
Los Gordos No fueron los gremios de Sanidad, Comercio, Luz y Fuerza, entre otros. La Uocra no movilizó.
LOS RECLAMOS
La reelección. Moyano pidió enfáticamente que la Presidenta se presente en octubre.
Lugares en las listas. Dijo que los gremios van a reclamar por "algún cargo" en las boletas de octubre.
Reparto de ganancias. Para la CGT, es primordial el proyecto de reparto de las utilidades empresarias con los trabajadores, que redactó Héctor Recalde.
LA FRASE
"Le pedimos la reelección para que Perón, Evita y Néstor descansen en paz"
Hugo Moyano Secretario General de la CGT
LA SORPRESA
La carta que mandó Cristina Kirchner fue celebrada por los moyanistas, después de la frustración que les había causado su ausencia. Ella elogió al sindicalismo, sin mencionar a Moyano.










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