Hiperactivo y apasionado militante, era una de las promesas de “La Cámpora”

De familia de clase media, flamante subsecretario de Comercio Exterior, la actividad política del economista estuvo fuertemente marcada por la crisis de 2001

Se autodefinía como un “soldado” del kirchnerismo. Militante por vocación, joven y con toda una carrera política por delante, Iván Heyn murió en el mejor momento de su desarrollo profesional: con 34 años recién cumplidos, la satisfacción de haber sido reconocido por el ultrakirchnerismo al ungirlo subsecretario de Comercio Exterior y planes auspiciosos, también en personal. Hasta preveía publicar un libro sobre economía que estaba terminando de escribir.

Tanto buscó ser considerado por el Gobierno a la hora de definir el gabinete que en los últimos días antes de las definiciones se refugió entre sus íntimos y evitó cualquier exposición mediática que pudiera empañarle su más profundo deseo. Regresar a la gestión pública era lo que más anhelaba. Y su perseverancia, su ambición y, por sobre todo, su lealtad, le permitieron alcanzar esa cometido.

Antes de ser designado número dos de Beatriz Paglieri, hace apenas diez días, Heyn se desempeñaba como presidente de la Corporación Puerto Madero, el instrumento de gestión estatal encargado de gerenciar la planificación integral de desarrollos urbanos en ese barrio porteño. También era director en Aluar en representación de las acciones que tiene la ANSeS en la empresa.

Previamente, el joven economista se había desempeñado como gerente de Estudios Macroeconómicos y Sectoriales en el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) –enero de 2009 a enero pasado– y, anteriormente, había sido subsecretario de Industria entre mayo de 2008 y enero de 2009. Las luces de la función pública lo obnubilaron en 2006, cuando llegó al Ministerio de Economía de la mano de la ex ministra Felisa Miceli. Fue su asesor “estrella” entre abril de ese año y por dos años.

Heyn estudió en el Colegio Nacional Buenos Aires y luego se graduó en Economía en la Universidad de Buenos Aires en 2006. Cultivó su perfil militante desde entonces, cuando presidió la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) tras el desplome del brazo estudiantil Franja Morada. En el 2000, integró junto a Axel Kicillof –nombrado viceministro de Economía– la agrupación universitaria Tontos pero no Tanto (TNT), que le arrebató el centro de estudiantes a Franja Morada en la facultad. A “La Cámpora” llegó dos años después, cuando luego de sufrir en carne propia la crisis de 2001 –su familia tuvo graves problemas económicos–, se acercó al Frente para la Victoria.

El economista proviene de una familia de clase media. Sus padres fueron expulsados del país con la crisis y hoy viven en España. Su papá, de origen paraguayo, es dueño de un almacén, y su mamá, argentina, es repositora de un supermercado. Heyn, quien supo vender artesanías en las calles y hasta abrió una milonga, estaba de novio con la politóloga Luana Volnovich.

El economista formó parte del equipo de asesores del senador Daniel Filmus durante la campaña electoral por la Jefatura de Gobierno porteña y fue candidato “testimonial” en la lista de legisladores del FPV porteño, que encabezó Juan Cabandié.

También desarrollaba su actividad intelectual en la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA), que preside Matías Kulfas, actual director del Banco Nación.

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