De qué hablan los políticos cuando nadie los escuchaCapitanich, entre el dengue y una fiesta en el Tattersall
MALA NOCHE. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, salía anteanoche del sindicato de Luz y Fuerza de Tres Arroyos después de la fervorosa reunión que encabezó Néstor Kirchner allí. Un puñado de productores agropecuarios lo esperaba, enojado y ansioso, para borrarle la sonrisa. "¿Por qué no hacen algo por la agricultura?", lo interceptó uno. Randazzo se sorprendió. Después improvisó una respuesta, pero alcanzó apenas a decir: "Abrimos las exportaciones de la vaca de conserva?". El grupo entonces se exasperó. "¿¡Por qué no dejás de mentir!?", gritó uno. "¡Mentiroso!", insultó otro. El ministro seguía en su intento por dar explicaciones, mientras la custodia se ponía nerviosa. "¡Da la cara!", le recriminaron cuando se preparó para irse. Dos productores exasperados sacaron huevos. Se los tiraron mientras el ministro hablaba por última vez. No le pasaron ni cerca.
EL CANDIDATO DESEMPLEADO. Que Francisco de Narváez tiene mucho dinero no es una novedad. El se jacta de ello. Que podría no trabajar nunca más, si así lo deseara, también se descuenta. Pero de allí a que sea un desocupado más de la Argentina, como figura en el padrón electoral, hay distancias... porque De Narváez es diputado nacional, dueño de medios de comunicación, del predio de La Rural, de firmas de indumentaria... A pesar de todo esto, el candidato del peronismo disidente en la provincia de Buenos Aires figura en el padrón como "s/ocup.". Significa "sin ocupación", "desempleado" o cualquier sinónimo que se le pueda encontrar.
EL DILEMA DE COBOS. A pesar de que el vicepresidente Julio Cobos confirmó hace varios días que estaría presente en la convención de la UCR en Mar del Plata, ayer, en círculos radicales, empezó a correr un rumor en sentido contrario. "Si la Presidenta viaja a Trinidad y Tobago, él va a estar a cargo del Poder Ejecutivo y no va a poder moverse de la Capital", arriesgaba un dirigente radical. Para el vicepresidente es un dilema: dejar plantados a sus correligionarios, que armaron toda la convención para celebrar su regreso al partido, o participar de un encuentro opositor en calidad de titular del Ejecutivo. Su único consuelo es que no se cruzará con Elisa Carrió. El está invitado a Mar del Plata el viernes, y ella el sábado, junto a un representante del socialismo.






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