De qué hablan los políticos cuando nadie los escucha¿Cafiero, el hombre de Kirchner en la provincia?
CURIOSA INTERPRETACION PRESIDENCIAL . En su paso por Londres, la presidenta Cristina Kirchner aprovechó cada vez que pudo para cuestionar las recetas neoliberales y atribuirse como una reivindicación a su postura el plan de estímulo fiscal que votaron las grandes potencias reunidas en el G-20. Uno de sus tantos comentarios a la prensa, que pasó desapercibido, alarmó a un funcionario atento a cuidar al extremo las relaciones diplomáticas. La Presidenta relataba cómo le había impactado la violencia desatada contra los bancos durante las protestas anticapitalistas en la City londinense. Y se refirió a un dato que acababa de leer en un resumen de prensa: "Esa situación que me retrotrae a la Argentina de 2001. Vemos que incluso hubo un manifestante muerto en la represión policial de estos incidentes". Más allá de la inconveniencia de hablar sobre un asunto interno del país que la alojaba, le faltaba conocer la otra cara de la historia: Ian Tomlinson, la víctima, era un trabajador que volvía a su casa cuando se topó con la marcha. Se descompensó por los amontonamientos y, mientras la policía intentaba sacarlo del lugar, le reventó en la cabeza un botellazo que iba dirigido a los agentes, según informaron oficialmente las autoridades británicas.
PELEA... ¿FRATERNAL?. La relación entre Alberto Fernández y Daniel Filmus, alguna vez aliados y compañeros de Gabinete, no es la mejor por estos días. Ambos pretenden liderar el resurgimiento del progresismo porteño, en el que por ahora la figura de Aníbal Ibarra parece dominar como posible cabeza electoral. La cuestión es que los albertistas porteños faltaron a los últimos actos de Filmus..., y el senador se enojó. El legislador Diego Kravetz (controla cinco votos en la Legislatura) hizo una gestión para acercarlos, pero aún no tuvo éxito. La unidad en la dirigencia progresista, por ahora, está lejos.
DISIDENTES FRUSTRADOS . El megaencuentro estaba convocado para el viernes pasado en los salones del hotel Castelar. Allí, bajo la batuta de los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá, del salteño Juan Carlos Romero y del misionero Ramón Puerta, cerca de un centenar de peronistas disidentes del interior del país tenían previsto emitir un fuerte gesto de unidad frente a un kirchnerismo en picada, según su óptica. Pero la reunión se postergó a último momento. La excusa fue la muerte del ex presidente Raúl Alfonsín, pero algunos de los organizadores del encuentro averiguaron la verdadera razón: el enojo de los Rodríguez Saá ante el respaldo público que el grupo le iba a dar a la dupla Francisco De Narváez y Felipe Solá en Buenos Aires. Así figuraba en el último punto del borrador del documento final del evento. "Alberto lo ve a Felipe como un competidor en 2011 y por eso hizo caer el encuentro", mascullaba el organizador.















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