Gestionar sí, pero no es bueno olvidar la política

Por: Gerardo Gómez Muñoz.

Quién puede poner en duda la capacidad de gestión del intendente Gustavo Pulti. Su incansable trabajo, su tesón y el tiempo excluyente que le dedica a la tarea con logros para la ciudad y sus habitantes, están a la vista. Llegó a la jefatura comunal después de una tesonera carrera política a través de la cual aprendió también los entresijos de este métier a través de cuyos desfiladeros algunos arriban a lo anhelado tarde o temprano y otros se pierden, irremisiblemente, más temprano que tarde.

A Pulti la meta le costó mucho y llegó en el momento preciso, cuando quienes lo consideraron siempre el enemigo no redimible, habían apostado hasta la lealtad partidaria y la integridad política, para no dejarse vencer. Por eso debe volver rápido del error de haber dejado o postergado el manejo y la conducción política, con el riesgo de que sus adversarios se hayan creído que el campo se les hizo orégano frente a la impericia o irresponsabilidad de quienes debían defender con más pasión la gestión y los proyectos en el HCD.

Hay episodios rayanos en el papelón que sólo se pueden considerar en el marco de la calificación señalada en el párrafo anterior. Un organismo como OSSE, de los más ordenados y merecedor de las más alta calificación por sus monumentales realizaciones como la conexión domiciliaria de la Cuarta Cloaca Máxima y el Emisario Submarino y por la invisible labor diaria determinante de que en un verano desbordado por los turistas apenas si algunas veces se oyeron aisladas protestas por déficit de agua o deficiencias en los servicios, haya sufrido la postergación del tratamiento de su presupuesto por ausencia de los ediles oficialistas. Otra de las "joyas de la casa", la Secretaría de Salud Pública, vio afrentada su impecable tarea por quienes la deben respaldar políticamente, cuando pegaron el faltazo a la reunión de la comisión respectiva que debía tratar la creación de los consejos vecinales de salud en cada sala barrial. Y hay más.

El presupuesto y los apuros

La enumeración realizada no es exhaustiva, pero salteando se encuentra la apoteosis del -siendo benigno- desapego a las responsabilidades propias. Es cuando se arriba a la definitoria, para muchos planes municipales, Asamblea de Concejales y Mayores Contribuyentes. Estaba a la vista que juntando uno a uno los porotos no cerraba la cuenta. Hay varios concejales y contribuyentes no oficialistas afirmando que no tuvieron una mínima conversación tendiente a disipar dudas que al no ser explicadas se transformaron en razones para el voto en contra. Ese fue el escenario en el que el bloque oficialista jugó la suerte del instrumento mayor del gobierno de su intendente, y jefe político. La derrota estaba cantada cuando se logró un cuarto intermedio. Ahora sí reapareció la política, Pulti retomó el control y se acordó de amigos políticos que nunca, desde Néstor Kirchner y Daniel Scioli, le han fallado en los trances en que recurrió a ellos, muchas veces por ahogos financieros, en otras buscando apoyos para obras y proyectos. Esta vez fue la hora de acordarse del Frente para la Victoria local y, a través del diálogo con Adela Segarra y Verónica Beresiarte, se consensuaron modificaciones solicitadas a la ordenanza de aumento de las tasas. Con tres votos que se restan al enemigo -un concejal y dos contribuyentes- y se suman en el campo propio, la diferencia desaparece. Tal vez se pueda hablar con José Cano acerca de algún tema en el que por ahora se difiere. Sobre todo en lo relacionado con el plan de condonarles una deuda de 40 millones a los empresarios de la pesca que éstos compensarían con poco más de 8 en pavimentos. El imprevisible y activo lobista terminal Diego Garciarena y su cercano Mario Luchessi podrían también acordar. Pero, claro, el diálogo debe existir porque con sólo la mayoría y tanta improvisación, nada alcanzará. Ojalá, para bien de los habitantes de esta ciudad el intendente siga gestionando y ocupándose de los intereses generales, pero quizás le convenga abrirse a la atención de la gente, convocar a operadores personales o políticos que le alivien la tarea o suplan la que él no puede realizar. Por ejemplo, la Federación de Asociaciones de Fomento emitió una declaración donde la mayoría de las quejas se originan en esta falta de contactos para exponer inquietudes. Lo acaecido en el HCD pareciera ser el hecho más sintomático de esta falencia, pero hay otros hechos menos relevantes que, también, suman broncas y desafectos que luego pueden ser votos perdidos.

La asamblea y los osos

Pero, todavía no está expresado el colmo de la mala praxis administrativa y política ejercida en la Asamblea de Concejales y Mayores Contribuyentes. Los entendidos en la materia aseguran que lo acaecido en el HCD el viernes es insalvablemente nulo. Los "mayores contribuyentes" no estarían autorizados a ejercer su función porque nunca asumieron su cargo como lo establecen las normas. Al respecto se señala que en trance similar en 2006 el intendente Daniel Katz salvó el inminente papelón retirando a su bloque de la sesión con lo cual la dejó sin quorum. Quienes la conocen lunga no pueden comprender como desde la conducción legislativa no advirtieron el error. Hay que jurarles y rejurarles que se trató, simplemente, de una falla que "le puede suceder a cualquiera". Con dos así nadie ni el más amigo puede seguir siendo "un cualquiera".

No fue leve la semana para el jefe comunal y no sólo por estas cosas sino porque en los últimos días además de sus fieles que le sembraron el campo de desaciertos, hubo "amigos" que se empeñaron en brindarles el "abrazo del oso". Uno fue Francisco de Narváez que en la cena a beneficio del Hospital Materno Infantil, se habría esforzado, cada vez que se acercaba una cámara en mostrarse muy, pero muy amigo y cercano a Pulti, pese a la poca gracia que a éste le hacía la fraguada simpatía. Peor lo de Felipe Solá -inolvidable para la pesca marplatense, doctor Caparelli se lo recuerda- que con dudosa intención aventuró que si Pulti se presenta a reelección lo apoyará, lo que tal vez sea parte del libreto cinematográfico que dijo estar escribiendo. En cambio, chochos Hugo Bianchi, Pepe San Martín y Lucas Fiorini con quienes afirmó estar trabajando políticamente, sin olvidar al viejo compañero de avatares pesqueros nada beneficiosos para Mar del Plata, Oscar Fortunato.

Olor a goma quemada

Es el que quedó flotando en el aire luego de la frenada que con estilo pero segura firmeza le propinó el presidente del HCD, arquitecto Marcelo Artime a sus colegas del Colegio de Arquitectos. Estos, considerando, tal vez, el aserto de que "no hay mejor defensa que un buen ataque", alertaron sobre deletéreas presiones ejerciendo manifiestamente la propia. El marco es muy sensible y desconfiable a pocos días de la resolución municipal sobre el destino de la vieja Terminal. Artime afirmó que no se puede hablar de procedimientos no participativos en obras como la citada, y la nueva Terminal donde hubo pronunciamiento a favor de su lugar de emplazamiento y el proyecto de la Escollera Norte que tuvo dictamen de factibilidad cuando se consultó a la comisión técnica del Plan Estratégico. Acotó que está previsto que la entidad junto con otras del ramo, integre el Consejo de Promoción para la Inversiones creado por decreto del gobierno municipal del 2009. Dice Artime que allí se están tratando las iniciativas y será ese consejo, actuando mancomunadamente, el que revele cuál es "el mejor destino para el interés público de la ciudad". No se regatea la participación evidentemente y si bien el presidente del HCD no abunda, porque "no tengo objeciones sobre los contenidos de lo planteado por el Colegio...", podría agregarse que el gobierno de Pulti se extendió hasta los riesgos corporativos cuando designó al propio presidente del Colegio de Arquitectos de la provincia, José Luis Castorina como secretario de Planeamiento de la municipalidad de General Pueyrredon. Ambitos de debate y discusión técnica hay y son calificados, lo demuestra Artime en su precisa contestación. Lo cuantitativo suele chocar y anular lo cualitativo, entorpeciendo, demorando y hasta sepultando realizaciones.

Terminante definición

Quien no escamoteó compromiso arriesgando al máximo en el espinoso tema de la vieja Terminal, las consecuentes inversiones y los personajes en juego, fue el diputado nacional, cobista, Gustavo Serebrinsky. Según los trascendidos, debidamente corroborados, el viernes en tenida gastronómica ante medio centenar de comerciantes, empresarios y amigos políticos abiertamente se pronunció en apoyo "al proyecto que presentaron empresarios como Néstor Otero, Cabrales, Zamora y Martínez Allué y otras figuras no sólo representativas de Mar del Plata sino propulsores con sus inversiones del progreso de la ciudad". Subrayó que "la definición política debe jugarse por quienes siempre han arriesgado su dinero por esta ciudad y van a dejar su ganancia en ella como siempre lo hicieron". No olvidó indicar que "ahora salen los lobistas que jugados ya por una propuesta tratan de ensuciar la cancha con versiones y desconfianzas al negocio inmobiliario como si ellos estuviesen dispuestos a hacer beneficencia por la ciudad. Los empresarios marplatenses que se juegan ahora, se la jugaron siempre y ahí en sus empresas florecientes que les permite tratar hoy de expandirse está no solo lo conseguido personalmente sino el fruto repartido para los trabajadores y sus familias". Entre los presentes hubo militantes radicales y de la desaparecida Concertación que agregaron al entusiasmo despertado por Serebrinsky su expresa satisfacción "porque se diferencia claramente de Katz y de Garciarena a quienes apuntó cuando habló de lobistas". La campaña política a la vista.

Nobleza obliga

En la rutina periodística suele discurrirse con dosis de inofensivo cinismo que "en este negocio el cliente no tiene razón" y no se admiten los errores. No es así porque nobleza obliga y aquí el martes se señaló al contador Gustavo Schroeder como uno de los integrantes de la parrandera banda que en crucero muy costoso viaja a Brasil encabezada por el Ruso Katz. No es así, lo lamentable para la buena fe de Schroeder es que fue incluido en la nómina por uno de los viajeros.

Donde no tiene la más mínima cabida una desmentida es en el tema del trabajo en negro en empresas del transporte urbano de pasajeros. Los desconsolados denunciantes destacan con indignación que ni los amigos de Solá, es decir Domínguez y San Martín, se dieron por enterados. Tampoco ninguna autoridad municipal ni concejales ni siquiera el parrandero de cabotaje que preside la comisión de Transporte. Al secretario general de la UTA lo disculpan porque estuvo muy ocupado asistiendo junto a los empresarios de la Ametap a las reuniones donde se acordaba el aumento del boleto. Pese al temor de represalias los delegados aportaron dos datos más para quien sienta el deber de investigar: hay por lo menos 27 trabajadores estafados por el laburo en negro y uno de las empresas más comprometidas es una una que miente patriotismo en su nomenclatura.

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