Internas en abril y lanzamiento del gobernador por fuera del PJ hacen ruido.
La decisión de José Manuel de la Sota de sugerir que aquel funcionario que quiere pujar por la gobernación debería dejar el Gabinete (una referencia que seguramente él deberá meditarla y asumirla y no en el largo plazo) y la fijación de internas abiertas en el mes de abril, no hizo más que tensar la siempre fluctuante relación con su exvicegobernador, Juan Schiaretti.
Schiaretti siempre apostó a ser el electo por el índice del mandamás provincial, o de subirse a la candidatura vía encuestas, no es muy afecto a las internas, y es un punto de fricción. Esto además permitió la salida a la cancha de competidores dentro de Unión por Córdoba. Este diario adelantó la semana pasada la decisión de Martín Llaryora de dejar el Gabinete para buscar su candidatura a gobernador. Daniel Passerini también está dispuesto a disputar un espacio, y asegura que Schiaretti no es el caballo de ningún comisario, y el ministro de Desarrollo Social representa lo más grandado del “delasotismo”. “Estuvo a lado de De la Sota en Feriar porque fue exgobernador” , asegura.
Pero hay más todavía. Olga Riutort, quien hizo un “acuerdo” con el “schiarettismo” está ahora con Sergio Massa. Todo indica que el gobernador se le sugirió al tigrense, pero el hecho le complica las aspiraciones a Schiaretti, a quien De la Sota al lanzarse sólo y por fuera del Partido Justicialista (PJ), lo está dejando “sin paraguas nacional”.
Para colmo, el “aproach” con el “sciolismo” quedó trunco cuando el propio Daniel Scioli le levantó la mano a Eduardo Accastello como su candidato. El tablero se mueve frenético en UPC, sin brújula que por ahora marque un norte. Por el contrario, las fuerzas giran de manera centrífugas, diluyendo lo que siempre fue el núcleo duro de UPC.








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