Envión para la temporada alta

Envión para la temporada alta
El Gobernador viene de una semana poblada de gestos políticos y se apresta para el verano, donde siempre conquista los mejores réditos para su imagen. Cómo será la movida del sciolismo en la costa bonaerense
“El mejor de los cantores tiene la vieja enseñanza de callar cuando se debe y de hablar cuando hace falta”, reza una estrofa del tango que Cacho Castaña le dedicó a Adriana “La Gata” Varela. Y bien podría haberla escrito inspirado en su amigo Daniel Scioli, quien dice más cuando calla, y usa el lenguaje de los gestos para mandar mensajes, con probada contundencia.

La última semana, el simbolismo político adquirió un alto tenor, y sólo fue una mera muestra de lo que vivirá el sciolismo en la temporada. El verano le ha funcionado al Gobernador como a nadie; gana allí su imagen pública hasta niveles de reserva para los tiempos difíciles del invierno. Para muestra sólo basta 2012.

Así, el Ejecutivo bonaerense pone mucha energía en la campaña costera, y este año subirá la exposición de la gestión, seguirá con los megarrecitales y tendrá a un mandatario inquieto desde un punto al otro de la costa atlántica y las sierras, con algunos aterrizajes en La Plata. “Sigue la ola naranja”, aseveran en el entorno.

Pasó

Scioli dejó largar a La DOS en Capital Federal, para perforar al peronismo porteño y tener representación en las listas legislativas. Fue en un mediodía caluroso, cargado de discursos que alabaron al mandamás bonaerense, criticaron elípticamente a Macri y terminaron con la frase “trabajamos para que el futuro sea mejor”. Hasta nació el término “justiciolista”, de la boca de Gustavo Marangoni.

Dos días después, el estadio Ciudad de La Plata recibió a los beneficiarios de los programas sociales. Hubo claros y desajustes organizativos que provocaron evacuaciones prematuras de los convocados. Aun así, el Gobernador tuvo su cancha, se mostró feliz por la presencia de Julio Iglesias y de otros amigos, como Cacho Castaña y Nacha Guevara, y, por sobre todas las cosas, capitalizó la asistencia de los intendentes.

Entre unos cuarenta alcaldes destacaron Fernando Espinoza, Julio Pereyra, Alberto Descalzo y Pablo Bruera. “No es un acto político, es un acto de gestión”, se esforzaron en repetir. La foto de los popes comunales bastaba para dar la señal política más caliente de la tórrida tarde. El segundo escalón lo ocupó la frase del escueto discurso, en el que el mandatario agradeció a Cristina Fernández y prometió seguir juntos.

No habían pasado 48 horas cuando el Gobernador almorzó con Jorge Yoma, Facundo Moyano, Francisco de Narváez, Gustavo Ferrari, Natalia Gambaro y Enrique Thomas, seis legisladores nacionales críticos del kirchnerismo. Poco trascendió del encuentro, pero quedó como mojón de un posible acuerdo para que Scioli tenga voz en el Congreso.

Las reuniones con quienes quieran hablar con él, vengan de donde vengan, son cada vez más frecuentes, y por eso se reitera la frase “habla con todos”. En la Rosada lo saben, y exaspera a más de uno. El antídoto es difícil de encontrar.

Pasará

En el verano el Gobernador va a andar por todos lados, sin una base fija, aunque se sabe de su predilección por Mar del Plata, donde festejará su cumpleaños, el 13 de enero.

La instalación del Buenos Aires Arena, los recitales con una veintena de artistas de primer nivel, el lanzamiento anticipado del Operativo Sol desde el viernes 21 de diciembre, las pruebas de alcoholemia en los boliches y la presencia en las playas de distintos organismos provinciales marcarán un fuerte predominio del naranja.

Algunos prefieren sacar el rótulo de temporada especial. “Desde 2008, todos los veranos se reedita lo mismo y le buscan un título a Scioli, siempre le buscan algo; ahora van a decir que está en campaña, pero en realidad hace lo mismo desde 2008, y en esta oportunidad no va a ser ni más ni menos que en otros años”, dijo a La Tecla un colaborador de trato diario con el conductor de los destinos de la Provincia.

A la fuerte presencia institucional debe agregarse un cargado itinerario de reuniones, charlas telefónicas, agasajos y “encuentros casuales” que van poblando las agendas de los operadores políticos. “La vedette va a ser la política del matrimonio chorizo-morcilla”, bromeó un funcionario en alusión a los quinchos preparados para la temporada estival. Siempre, alrededor de una buena mesa se acuerda mejor.

“Cerramos el año mejor de lo que lo empezamos; fue un año difícil en lo político y en lo económico, pero encontramos la madurez como espacio político con un horizonte muy claro”, reconoció el mismo interlocutor. Otro hombre del sciolismo apostó a “seguir en la temporada de verano como la empezamos, para arrancar 2013 bien y tener envión para las legislativas”.

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