Elecciones 2015: panorama complejo

Elecciones 2015: panorama complejo

En la recta final de la definición de candidaturas, la presidenta Cristina Kirchner y sus aplaudidores recibieron un balde agua fría. Su candidato en Río Negro cayó duramente derrotado, mientras que en Santa Fe abandonó a su suerte al postulante justicialista que, según el escrutinio provisorio, terminó en tercer lugar en un final cabeza a cabeza entre los socialistas y el macrismo

Los resultados tampoco fueron los mejores para quien hoy aparece como el principal candidato opositor: Mauricio Macri, quien apostó todo por el todo a su candidato a gobernador, Miguel del Sel, el que en el escrutinio provisorio no pudo doblegar al gobierno de Santa Fe pese al triunfo que había logrado en las primarias. Es un hecho que el resultado final se definirá en el recuento definitivo, lo que demorará un par de días. En tanto, en Río Negro, Macri ni siquiera tuvo candidato provincial.

El interés de Macri en Santa Fe radica en que, en caso de que Del Sel hubiese ganado, esta provincia habría sido la primera administración provincial en quedar en manos del macrismo puro en el interior del país. Al jefe del gobierno porteño se le está haciendo extremadamente difícil poder hacer pie en territorios por fuera de la Capital Federal, donde tiene su bastión electoral. Su principal desafío, ahora, pasa por intentar convertirse en una opción en el territorio considera la madre de todas las batallas en términos electorales: el conurbano bonaerense. La tarea que le espera es muy ardua, y más si se tiene en cuenta que su candidata a gobernadora, María Eugenia Vidal, aún está muy lejos de poder vencer al aparato del Partido Justicialista bonaerense.

En tanto, los resultados también abren un signo de interrogación sobre la alianza entre socialistas y radicales que conduce Santa Fe desde el año 2007. Gobernar con apenas el 30% del electorado no sólo es complicado, sino también peligroso ya que no se cuenta con el apoyo suficiente en la sociedad para poder encarar la gestión en una provincia que está siendo jaqueada por el narcotráfico y la inseguridad. Los socialistas obtuvieron 8 puntos porcentuales menos que hace cuatro años, cuando también se impusieron por un estrecha diferencia. Evidentemente, tendrán que hacer una profunda autocrítica ya que Santa Fe, por su peso en la estructura económica del país, al ser uno de los principales centros agroexportadores, debería tener otro tipo de rol en el escenario nacional. 

Papelón de CFK

Lo que sucedió en territorio rionegrino fue un verdadero papelón para la presidenta,  quien hasta hizo transmitir por cadena nacional el acto que encabezó en Bariloche, para apoyar la candidatura a gobernador del senador Miguel Angel Pichetto, quien ayer sufrió una verdadera paliza electoral. Una vez más quedó demostrado que todo el poder del aparato del Estado, puesto al servicio de una determinada candidatura, resulta impotente cuando existe en la sociedad la voluntad de que haya un cambio a nivel nacional. En el caso de Río Negro, el electorado masivamente se inclinó por el actual gobernador Alberto Weretilneck, un ex transversal que formó parte del kirchnerismo pero que de manera progresiva tomó distancia de la Casa Rosada. Incluso llegó a coquetear con Sergio Massa (hasta que el ex intendente de Tigre se desplomó en las encuestas) y decidió provincializar la campaña. El rechazo de los rionegrinos a la administración K se profundizó, en los último días, ante la crisis desatada en el sector frutihortícola que tiene a la Provincia en vilo y que es producto de la fracasada política económica que lleva adelante Cristina Kirchner y su ministro Axel Kiciloff.

En tanto, en Santa Fe, el kirchnerismo también hizo agua ya que el candidato apoyado por la Casa Rosada, Omar Perotti, tuvo que apoyarse en Daniel Scioli para poder afrontar la recta final de la campaña. De hecho, pese a que Perotti también había salido tercero en las Paso, el gobernador bonaerense decidió ponerse la campaña al hombro para que el justicialismo sea una opción competitiva en una de las principales provincias del país.

Lo que dejó las elecciones de Santa Fe también muestra una foto del panorama que existe en el país: el 70% del electorado no votó al kirchnerismo y no dudará en encolumnarse detrás de una candidatura anti K en caso de que la Casa Rosada decida kirchnerizar las listas incluyendo a Máximo Kirchner o a la propia presidenta en alguno de los principales lugares de las nóminas.  De eso debería tomar nota el propio Scioli.

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