Los disidentes, el PRO y los problemas de liderazgos

Tanto en la Legislatura como en el Congreso, el espacio disidente no resuelve presidencias ni candidaturas debido a las ambiciones y las desconfianzas mutuas. La unidad, más que un objetivo, parece una utopía, ¿habrá acuerdo?
El año comenzó en los cuerpos legislativos con la noticia de los reacomodamientos de la tropa peronista disidente con el PRO, de la mano de la fusión de los bloques que responden a Felipe Solá, Eduardo Duhalde y Mauricio Macri, con la exclusión de la gente de Francisco De Narváez.

Según se explicó, el nuevo bloque, de 13 integrantes nucleados bajo el título de “PRO Peronismo” no pudo sumar 20 voluntades debido a problemas “de cartel”. Los diputados que responden a De Narváez no quisieron ceder la presidencia del bloque y mantuvo a rajatabla la figura de Ramiro Gutiérrez.

“Ellos se mostraban encaprichados con presidir el bloque unificado y no buscaron en ningún momento una negociación, igual no nos comunicaron que pensaban romper”, dijo a La Tecla la diputada Mónica López. Por su parte, el diputado del PRO Orlando Yans se mostró confiado en lograr un acuerdo. “Las diferencias no son tan trágicas”, relativizó.

Una posible fusión a nivel del Congreso podría acarrear los mismos problemas. Es que la figura de consenso, que es Felipe Solá, líder del bloque Peronismo Federal, anunció y ratificó su voluntad de dejar la presidencia del bloque para abocarse a la campaña electoral que lo tiene como candidato a Presidente.

Se busca anexar a ese espacio, que convoca a 28 diputados, otros que tienen como referentes a Mario Das Neves y a Graciela Camaño, además del PRO. Aunque no está tan claro que el juego vaya por ese lado: "Nosotros no estamos pensando en eso, la única novedad que tuve sobre el tema fue a través de los medios. No hubo contactos aún ni vamos a trabajar sobre los trascendidos o dichos de alguien", enfatizó la diputada y precandidata a gobernadora bonaerense Graciela Camaño, cuando fue consultada por la posible fusión.

En ese contexto, el juego de la desconfianza vuelve a prevalecer. La voluntad de unir al PRO y a los Federales choca con el debate acerca de quién cederá poder en pos de una construcción común. Eduardo Amadeo, de corte duhaldista, se anota en la carrera, pero nadie quiere que Duhalde y su tropa se coticen.

Es una muestra de lo que puede ocurrir a nivel electoral. De Narváez “no lo puede ni ver” a Duhalde, según afirman desde su entorno. Pero sirve para terciar en la paridad que ostentan Unión Celeste y Blanco y el PRO. Macri también protagonizó un ajelamiento durante los últimos días, aunque hoy Federico Pinedo volvió a abrir las puertas.

En rigor, todos quieren que el rol de Duhalde se limite al de armador. Que aporte estructura, pero que no demande cargos. Conocen su alto nivel de rechazo por parte de la opinión pública y lo relacionan con la “vieja política” de la que tanto Macri como De Narváez quieren despegarse.

A la vez, la falta de estructura propia en muchos distritos de la Provincia y del país, los obliga a cobijarse bajo su ala. Saben, también, que lograr que Duhalde se resigne al rol que le atribuyen no será fácil. El ex gobernador bonaerense conoce el paño y no quiere repetir lo que ocurrió en 2003 con un tal Néstor Kirchner.

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