Un año después, Milei incumplió las principales proyecciones del Presupuesto 2026

Un año después, Milei incumplió las principales proyecciones del Presupuesto 2026

Las proyecciones del Presupuesto 2027 que el Gobierno presentará esta semana deben ser tomadas con pinzas: este año, la inflación es el triple y la actividad menos de la mitad de lo previsto.

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Javier Slucki

 

El Gobierno está a 24 horas de dar a conocer el Presupuesto 2027, con las proyecciones macroeconómicas para el año próximo. Pero estas deberán ser tomadas con pinzas si se tiene en cuenta que las principales proyecciones del Presupuesto 2026 fueron largamente incumplidas.

Todavía no hay detalles de cómo será su presentación, aunque por ahora la Casa Rosada no prevé que Javier Milei realice una cadena nacional como hace un año, y mucho menos que hable en el Congreso como en 2024.

La intención del Presidente de bajar el perfil tiene sentido si se considera que, a un año del anuncio del proyecto de Presupuesto 2026, nada de lo previsto se cumplió: el dólar ya está por arriba de lo esperado para diciembre, la inflación es de casi el triple y el crecimiento de la actividad se ubica en menos de la mitad.

Dólar

Una de las proyecciones que el Gobierno se encamina a incumplir es la del tipo de cambio esperado. En el Presupuesto 2026, el Ministerio de Economía preveía un dólar a 1.423 pesos para diciembre de este año.

Al contrario, el dólar que el mercado espera actualmente para fin de 2026 es de 1.630 pesos, según el REM del Banco Central elaborado a fines de agosto, un 14% más que lo previsto.

Cumplir la proyección, de hecho, implicaría una baja nominal de la moneda estadounidense, ya que el tipo de cambio actual ya es de 1.508 pesos para el dólar mayorista.

En verdad la proyección nació vieja, dado que en diciembre de 2025 el tipo de cambio ya era de 1.455 pesos, luego del aumento que había sufrido durante las turbulencias financieras de los meses preelectorales, cuando ya era tarde para corregir supuestos macro que deben ser fijados con bastante anticipación.

Aun así, ese no fue el único factor, ya que en los primeros meses de 2026, de la mano de un carry trade más atractivo, el dólar tuvo una baja nominal y llegó a tener un piso de unos 1.380 pesos a fines de marzo. La suba, paulatina pero sostenida, arrancó otra vez a mediados de junio y alcanzó casi un 6% en los últimos tres meses.

Esto se debe, por un lado, a la menor oferta de divisas por el fin de la cosecha gruesa y a las turbulencias geopolíticas mundiales. Pero, además, a un desarme parcial de las posiciones en pesos de los inversionistas frente al menor ritmo de compras del BCRA y la percepción de un mayor riesgo político de cara a las elecciones 2027. Un factor que indica que será difícil que la tendencia cambie a medida que se acerca fin de año.

Pese a todo, el atraso cambiario persiste y se agravó en lo que va del año, con una caída de unos 10 puntos en el tipo de cambio real medido por el BCRA. De haberse cumplido con la proyección oficial, este sería todavía peor.

Inflación

Con todo, el supuesto de la inflación es el más ampliamente incumplido por Milei y Luis Caputo, que esperaban una suba de los precios de solo el 10,1% para todo 2026.

Al contrario, las consultoras y bancos anticipan ahora, también en el REM de fines de agosto, que el IPC de este año será de un 30%, el triple de lo proyectado un año atrás.

Como ocurrió con el dólar, también esta proyección nació vieja, ya que el Presupuesto 2026 estimaba una inflación del 24% para todo 2025, cuando el año pasado terminó acumulando una suba de precios del 31,5%.

Pero, de igual modo, el Gobierno también fue demasiado optimista con cómo estimó la marcha de la economía este año. Una inflación anual del 10% implica, obviamente, un IPC promedio de menos de un 1% mensual, algo similar a lo que estimaba el Presidente cuando, incluso en marzo pasado, preveía una inflación con "cero adelante" en agosto.

Esta idea subestimó enormemente la inercia inflacionaria, es decir, las propias expectativas de inflación que ponen un piso y hacen que sea mucho más difícil bajar el IPC de un 3% a un 1% mensual que de un 20% a un 10%. Tampoco parece haber tenido en cuenta el impacto de la suba de tarifas, luego de la quita de los subsidios energéticos y de los fuertes aumentos en transporte.

En cambio, durante el primer trimestre la inflación siguió subiendo, especialmente en marzo tras el shock externo de la guerra, el cual también subió el piso para la desaceleración de los meses posteriores.

Actividad económica

El tercer supuesto clave que el Gobierno incumplirá holgadamente este año es el de la actividad económica. En el Presupuesto 2026, el crecimiento del PBI esperado para este año era de un 5%.

Nuevamente, la cifra era demasiado optimista. Aunque suponía una leve desaceleración frente al crecimiento proyectado de 5,4% para 2025, al final terminó quedando por encima del 4,4% con el que cerró el año pasado.

Décimas más, décimas menos, implicaba repetir un fuerte crecimiento por segundo año consecutivo, pero ya sin el piso bajo dado por la recesión de 2024 y su efecto rebote. Además, suponía una proyección superior a las del FMI y el Banco Mundial, que las establecieron en 3,5% para este año.

Pero terminó ocurriendo lo contrario: la actividad fue desacelerándose cada vez más y el último REM espera que sea de solo el 2,1% para todo 2026, contra un 3,2% de inicios de año. O sea, menos de la mitad de lo previsto en el Presupuesto 2026.

Se trata de una consecuencia de la caída de los sectores con más impacto en el empleo y, por lo tanto, también en el salario real. Por un lado la industria, que según la estimación de OJF acumula a julio pasado una caída del 2,1% en relación a diciembre de 2025.

Por otro, el comercio. La estimación de la CAME midió una baja acumulada del 2,4% del comercio minorista entre enero y agosto, mientras que Scentia registró caídas en el consumo masivo durante todos los meses entre enero y julio.

Evidentemente, a Milei no le alcanza con el agro, la energía, la minería y la intermediación financiera para sostener los niveles de crecimiento económico de 2025. Se sabrá en las próximas horas si las expectativas oficiales finalmente se moderan o si nuevamente pecarán de optimistas.

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