La Presidenta defendió el desendeudamiento, reclamó al FMI cambios reales y repasó el crecimiento del país en los últimos años. Nuevas críticas a las calificadoras
Además, defendió el proceso de desendeudamiento llevado adelante por la Argentina desde 2003 y apuntó contra los organismos internacionales de crédito, al considerar que los cambios que se hicieron hasta ahora fueron solamente “cosméticos”.
“Las crisis económicas siempre terminan impactando en los sistema políticos”, advirtió la mandataria argentina, quien fue la séptima oradora en la mañana neoyorquina, luego de varios “pesos pesados” del concierto de la ONU, como Barack Obama (EE.UU.); Nicolás Sarkozy (Francia) y Dilma Rousseff (Brasil). “Cuando las transformaciones (políticas) vienen de transformaciones económicas han surgido totalitarismos durante el siglo XX por crisis que no han sabido solucionarse desde la política”, abundó.
“Quiero reiterar a la luz de nuestra propia experiencia la necesidad de que los organismos multilaterales trabajen muy fuerte en la regulación en materia de movimiento de capitales, en materia de especulación financiera”, dijo la mandataria.
“Hoy la especulación puede ser sobre los alimentos, ayer en el petróleo y mañana en las pastillas de menta, si da la rentabilidad a los capitales que se manejan sin ningún tipo de control”, ironizó la Presidenta.
Desde el auditorio, la escuchaba la comitiva argentina, integrada por el canciller Héctor Timerman; el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini; el representante argentino ante la ONU, Jorge Argüello; el ministro de Planificación, Julio de Vido; y el vocero presidencial, Alfredo Scocimarro, junto a familiares de las víctimas del atentado a la AMIA.
Para no perder la costumbre, Cristina le dedicó también un párrafo a las calificadoras de riesgo. Según la mandataria, estas agencias son causantes de la crisis actual: “son responsables de muchas cosas que han pasado”. Y agregó: “Califican a la Argentina como economía marginal y a otras que están a punto de caer con mejores calificaciones”.
Sin embargo, aclaró que “la Argentina no pretende ser un modelo de nada”, pero destacó que “en estos ocho años, el país redujo la deuda externa del 160% del PBI a menos del 30%, la indigencia y la pobreza bajó a un dígito y ahora el ciclo de crecimiento es el más importante de 200 años de nuestra historia”.
Remató el concepto recordando que “la República Argentina parecía ser una oveja negra, un conejillo de indias de las políticas neoliberales que defaulteó la deuda externa”.
El lunes, Presidenta mantuvo reuniones en Nueva York con directivos de las empresas AES y la petrolera Exxon Mobil Corporation en el hotel Mandarin Oriental, donde se hospeda. Hasta allí fueron el CEO mundial de AES, Andrés Gluski, acompañado por el presidente del área Latinoamérica y África de la compañía, Andrew Vassey. Los empresarios le comunicaron a la Presidenta su plan de inversiones en las centrales térmicas que la empresa posee en el país y en generación eléctrica.







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