La presidenta condenó el episodio protagonizado por Evo Morales como una "ofensa" para todos los países de Sudamérica. Defendió la convocatoria a una reunión urgente de la Unasur. Dura crítica a gobiernos europeos.
El episodio en el viaje europeo de Evo Morales que detonó una ola de repudios en todo el mundo, pero sobre todo en América Latina, se conoció ayer por la tarde, cuando el avión presidencial de Bolivia –que había partido desde Moscú, Rusia– se vio obligado a aterrizar de emergencia en Viena (Austria) luego de que los gobiernos de Francia, Portugal, España e Italia negaran la autorización para que la aeronave sobrevolara a través de sus espacios aéreos. El argumento de los gobiernos europeos, aparentemente, era que el ex especialista en informática de la agencia de inteligencia estadounidense NSA (National Security Agency), Edward Snowden, viajaba en el avión de Evo como un pasajero más.
Tras enterarse de la situación por su par ecuatoriano Rafael Correa, Cristina fue una de las primeras jefas de Estado en denunciar públicamente que los cuatro gobiernos europeos habían cometido graves violaciones al Derecho Internacional: ella misma consultó a la consejera legal de la Cancillería, Susana Ruiz Cerruti, para luego precisar que las administraciones francesas, portuguesas, españolas e italianas habían violentado principios básicos del Derecho Internacional (como la salvaguarda para un presidente extranjero) protegidos por el Tribunal de La Haya y la Convención de Viena. Hoy, tras encabezar un acto en el Centro Atómico Bariloche (Instituto Balseiro), la presidenta volará hacia Cochabamba para participar de la reunión extraordinaria de Unasur.
Ayer, con la participación importante de la presidenta, los 12 jefes de Estado de Unasur emitieron un duro comunicado para hacer pública su solidaridad con el gobierno boliviano, que forma parte del bloque, y expresaron "su indignación y profundo rechazo" por el "retiro sorpresivo de permisos de sobrevuelo y aterrizaje para la aeronave presidencial" de Evo. Para los presidentes de Unasur, las decisiones de los gobiernos europeos implicados en el incidente "constituyen actos inamistosos e injustificables que, además, han puesto en serio riesgo la seguridad del jefe de Estado boliviano y su comitiva".
La presidenta insistió con ese planteo, de fuerte condena pública, en su discurso ante los oficiales y cadetes del Colegio Militar. Dijo que el avión de Evo Morales había sido "ilegalmente detenido en la Vieja Europa" y luego agregó que la utilización de ese término ("Vieja Europa") no era casualidad ni una frase hecha, sino una expresión cabal de lo que había sucedido: "Son vestigios de colonialismo que creíamos haber superado." Horas después del acto en El Palomar, la Cancillería emitió un comunicado oficial en el que reclamaba "el esclarecimiento" de lo sucedido para que los hechos "no se mantengan impunes". «
Repudio del parlamento argentino
El Congreso de la Nación, a través de sus dos Cámaras, repudió por unanimidad "la violación de la inmunidad diplomática" del presidente de Bolivia, Evo Morales, quien vio demorado 13 horas su vuelo de regreso a La Paz por la decisión de cuatro gobiernos europeos de no permitirle cruzar su espacio aéreo.
"El Senado expresa su enérgica condena y repudio a la violación a la inmunidad diplomática" perpetrada por "los gobiernos de España, Francia, Italia y Portugal", señala el documento emitido por el senadores.
Daniel Filmus, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, destacó la importancia del consenso logrado y subrayó que lo sufrido por Morales "se trata de un gesto de una época que ya no existe en la cual unos países tenían más derechos que otros".
En el mismo sentido, el titular de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja, Guillermo Carmona, señaló: "Coincidimos en que se ha producido una gravísima violación del Derecho Internacional, por lo que expresamos nuestra solidaridad con el pueblo y el gobierno boliviano."





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