Crisis productiva: más de 30.000 empresas podrían cerrar en el tercer año de Milei

Crisis productiva: más de 30.000 empresas podrían cerrar en el tercer año de Milei

El entramado pyme enfrenta ventas en retroceso y empleo en baja. El 6,3% está en riesgo en 2026, y apenas el 1% considera que la reforma laboral pueda revertir la crisis.

Por

Eugenia Rodríguez

Mientras el Gobierno insiste en que la reforma laboral será la llave para reactivar el empleo, la economía real proyecta un golpe de otra magnitud: 31.500 pymes podrían cerrar en 2026. El número equivale al 6,3% del total del país y se sumaría a las más de 20.000 firmas que ya bajaron sus persianas en 2025. El dato, que surge de relevamientos sectoriales, expone una tensión cada vez más evidente entre el discurso oficial y la situación concreta del entramado productivo. Más aún: apenas el 1% de los empresarios cree que la iniciativa oficial de reforma pueda ayudarlos en algo.

Lejos de ubicar el problema en los costos laborales, las pequeñas y medianas empresas señalan otros factores como determinantes de la crisis: la caída persistente del consumo interno, la pérdida de rentabilidad y el impacto de la apertura de importaciones: 56,3% de los empresarios considera que la situación económica empeorará y 21,5% directamente no encuentra variables de crecimiento aplicables a su negocio. 

En el inicio del tercer año de gestión libertaria, el contraste se profundiza: mientras el Gobierno impulsa cambios regresivos, los propios empresarios advierten que el principal obstáculo no es la normativa laboral sino la falta de demanda y financiamiento

Panorama crítico para 2026

La economía real argentina continúa sin señales de recuperación. El mercado interno deprimido, la rentabilidad de sectores clave en franco retroceso y la oleada desregulada de importaciones, afectan al entramado productivo y agravan el riesgo de cierre de miles de pequeñas y medianas empresas.

Un dato grafica con claridad esta situación: unas 31.500 pymes podrían cerrar este 2026 resultado de la actual crisis económica. Esto es el 6,3% del totas de esas firmas en el país, que se sumarán asi a las más de 20.000 empresas que ya bajaron sus persianas en 2025.

Los datos se desprenden del último Radar PyME elaborado por la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), desde donde destacaron que la situación es especialmente preocupante. De hecho, el relevamiento realizado sobre más de 300 empresas y cooperativas de 22 provincias, evidenció que el 56,3% de los empresarios cree que la situación económica nacional empeorará (+6,7 puntos respecto a un año atrás) y el 21,5% consideró que no hay variables de crecimiento aplicables a su negocio.

De esa manera, en el inicio del tercer año de mandato de Javier Milei, se profundiza aún más el pesimismo sobre la economía real. Un punto no menor es que mientras el Gobierno nacional insiste con un proyecto de reforma laboral regresivo, el testimonio de los propios empresarios contradice el argumento oficial: solo el 1% de las empresas encuestadas la considera una variable que puede incentivar la recuperación. Por el contrario, los problemas principales se canalizan en la necesidad de recuperar el mercado interno, el acceso al crédito y la mejora de la rentabilidad. 

¿Cómo se llegó a esta situación? Esto ocurre en un escenario donde la mayoría de las empresas reportó un desempeño de ventas entre "regular" (33,7%) y "malo" (24,5%) en el último trimestre de 2025. La industria es el sector más afectado, con 6 de cada 10 de firmas en niveles críticos de ventas. Solo el 53% de las pymes consultadas (la mayoría con más de 10 años de antigüedad) operó en situación de "normalidad"

Asimismo, 9 de cada 10 registró aumentos de costos, pero solo el 69% pudo trasladarlos a precios. La principal razón para no aumentar precios es la caída de la demanda, señalada por el 58% de los empresarios. Como resultado, solo el 32% de las empresas opera con rentabilidad positiva, mientras que más de un cuarto trabaja directamente con pérdidas

En materia de puestos de trabajo, crecen las señales de alarma: al cierre del 2025 se registró una caída del empleo del 1,9%, con fuerte impacto en la industria. Además, 7 de cada 10 empresas consideró que sus trabajadores perdieron poder adquisitivo en 2025, lo que profundizó el deterioro de la demanda local. Otro dato alarmante: el 71% de las firmas no piensa incorporar trabajadores en el primer trimestre de este año.

Por su lado, en cuanto al impacto de importaciones el informe al que accedió este medio destacó que el 42% de las empresas se ve perjudicado por la apertura de importaciones. En este escenario, el 58% de las industrias espera que su sector empeore en 2026. 

“Se confirma un deterioro sostenido de la economía real, con caída de ventas, pérdida de empleo, salarios en retroceso y crecientes riesgos de cierre. El escenario refuerza la urgencia de políticas activas que protejan al entramado productivo nacional y sostengan a las PyMES frente a la recesión”, señalaron los empresarios nacionales.

 

Endeudamiento y atrasos

“Las empresas se endeudan para sobrevivir, no para crecer”, alertó el documento sectorial. En concreto, el endeudamiento para pago de salarios/aguinaldos alcanzó el 27,2% de las pymes, un incremento significativo respecto de un año atrás (+20,3%).

A la par, en cuanto al cobro a clientes, “se observa una media de financiación directa a clientes de 51 días, un incremento de 11,5 días respecto del cierre del 2024”. En otras palabras, las pymes financian cada vez más a sus clientes. Así, el 78,5% de las empresas sufrió extensión de plazos de cobro y el 70% experimentó aumento del incumplimiento. 

Por último, el 90% de los inversores usa recursos propios. Las financieras no bancarias (23,5%) complementan las fuentes bancarias, evidenciando “diversificación forzada en la búsqueda de financiamiento”. 

En definitiva, mientras el Gobierno apuesta a una reforma laboral como eje de su programa para “liberar” el mercado, el tejido productivo advierte que el problema es otro: ventas en caída, rentabilidad negativa, endeudamiento para pagar salarios y una competencia importada que presiona sobre márgenes al límite.

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