La calma de la soleada tarde de José C. Paz, se alteró cuando la presidente, con un gesto de dolor, de ese dolor que sale del alma, afirmó "No estoy muerta por volver a ser Presidente".
Así la mandataria le puso un nuevo freno a las apiraciones sindicales y les "marcó la cancha" a los gremialistas que le habían advertido que todavía no le habían hecho ningún paro general. Y no es la primera vez que la mandataria sale a pedir la colaboración de los sindicatos y los movimientos sociales,"Estoy haciendo un inmenso esfuerzo personal y hasta físico para seguir adelante", afirmó a la vez que resaltó: "Estoy cansada de las hipocresías, de los que dicen ayudar y vivan el nombre de Cristina y al otro día hacen todo lo contrario para que esto tenga problemas o se derrumbe".
La primera mandataria apuntó contra "algunos que creen que puede ser mejor otro modelo; que creen que han tenido o tienen tanto poder para torcer voluntades para que este modelo sea desprestigiado. "Quiero decirles que conmigo no van a contar". Y añadió: "Mi familia y esta humilde mujer hemos puesto mucho, hemos entregado mucho".
Además, criticó a "quienes no quieren jugarse a ser presidente porque saben que no van a ganar" y, por el contrario, recordó la actitud de Néstor Kirchner, que "se lanzaba a la batalla porque tenía ideas, convicciones y le importaba vivir y dar testimonio de esas convicciones"
La Presidente, con emoción, rodeada de poderosos dirigentes del conurbano bonaerense entre los que se destacaban el gobernador Daniel Scioli, el intendente local, Mario Ishii, y la intendente Graciela Rosso, única invitada por Ishii, además de los secretarios Guillermo Moreno (Comercio Interior) y Oscar Parrilli (General de Presidencia) y frente a un público receptivo y militante, frente a las cadenas de televisión que se acercaron para cubrir la inauguración de la cadena minorista del Mercado Central de José C. Paz, sacó los trapos sucios al sol y pidió "responsabilidad y madurez, sobre todo de aquellos que comparten este modelo", a la vez que dio a entender que:
- La están extorsionando desde sectores vinculados a la CGT.
- Que ello está vinculado con cuestiones electorales.
- Y, entonces, que es capaz de renunciar a ser candidata.
Para decirlo, es evidente que la Presidenta ha sopesado la situación que sufre y las expectativas eleccionarias. Con una oposición prácticamente rendida a sus pies, Cristina amenaza con bajarse ella también y, así, provocar una verdadera hecatombe con el “modelo” que, a todas luces, no está consolidado y contra el que atentan intereses sectarios muy fuertes.
El discurso de este mediodía en José C. Paz desnudó a Cristina. Pero contrariamente a lo que pueda analizarse con intenciones partidarias (internas o externas) el hecho no la ridiculiza ni socaba. Su confesión, delante de millones de testigos, la consolida y echa luz sobre los puntos oscuros que atentan contra su liderazgo, tras la muerte del líder de su espacio, Néstor Kirchner. Desde algunos sectores quisieron ver un dejo de debilidad, y hasta sonaron las campanas de alerta sobre una posible renuncia, otros sin embargo, aclararon que la presidente tiene bien en claro quien es quien en el tablero político, y esta "jugada", como ellos la interpretan, fue solo una advertencia para quienes quieren condicionarla.
Las escasas pero fuertes palabras de Cristina deberán resonar como un rugido Alfa en la jauría que la persigue. Las definiciones, que tal vez nunca sean públicas, llegarán de inmediato hacia adentro del complejo esquema del peronismo.







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