El círculo rojo elige el silencio táctico ante la embestida “adoctrinadora” de Milei contra Rocca y Madanes

El círculo rojo elige el silencio táctico ante la embestida “adoctrinadora” de Milei contra Rocca y Madanes

El Presidente profundizó su enfrentamiento con los dueños de Techint y Aluar, una jugada que el establishment leyó como una advertencia disciplinadora. Mientras un puñado de entidades apuró su respaldo a la Casa Rosada, la UIA y los sectores más golpeados postergan su respuesta.

Ariel Maciel

Los empresarios siguieron con atención las palabras que pronunció el presidente Javier Milei en el Congreso, a la espera de pistas sobre el paquete de reformas que se tratará en el año legislativo 2026. Ninguno estuvo presente en el recinto, como sucedió el año pasado. Por eso, el intercambio de mensajes sobre el contenido del discurso se dio en los grupos de WhatsApp que comparten, aunque el ritmo del chat se fue espaciando a medida que el jefe de Estado embestía cada vez con mayor fiereza contra integrantes del círculo rojo. Si bien es cierto que el establishment se rompió entre adeptos y opositores al poder libertario, hay una coincidencia brutal: los golpes a Paolo Rocca, Javier Madanes Quintanilla y a los industriales en general buscan “adoctrinar a cualquiera que quiera sacar los pies del plato”.

 

 

“Nos vamos a tomar un tiempo para analizar en conjunto lo que vamos a decir públicamente. Está claro que la opción de criticar al Gobierno es peligrosa, porque además de mandarte a ARCA, tiene la capacidad de matarte comunicacionalmente. Si se animó a pegarle a Rocca y a Madanes, está claro que todos los demás estamos expuestos”, le confesó sus miedos a PERFIL un dirigente del sector productivo.

Javier Milei acelera el plan de relocalización del Conurbano con el RIGI como herramienta y la energía y minería como ordenadores

Lo que sí sabían a ciencia cierta es que la reforma impositiva será una promesa incumplida para este año, porque el Ejecutivo ya les había avisado a las entidades que no tenía margen para achicar sus ingresos ante una eventual quita de cargas al sector privado. En ese sentido, aún quiere tener gobernanza sobre a qué sectores beneficiar con retoques impositivos. “De alguna manera, también es el látigo de la billetera que se usaba antes, que ahora está convertido en impuestos”, aclaró el dueño de una empresa ante la consulta de PERFIL.

Hay un grupo del círculo rojo que insiste con la idea de “nivelar la cancha”, y para ese plan no alcanza la reforma laboral, que, si bien fue festejada, no alcanzó para descorchar y brindar por la victoria. Especialmente para aquellos que tienen que enfrentar la avalancha de importaciones. La idea de abrir primero el comercio exterior y luego dar competitividad en términos impositivos es considerada como una declaración de defunción anticipada, parte de un programa en donde los sectores de agregación de valor industrial sobran.

Acusaciones para la tribuna

Si bien a nadie le generó disonancia escuchar nuevamente los motes de “Don Chatarrín de los tubitos caros” o “Don Gomita”, en referencia a Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla, respectivamente, sí sorprendió que haya revelado un supuesto modus operandi de aprietes y desestabilización. “Debería ir a la Justicia”, lo desafió un empresario industrial, que se sintió desvalido bajo el paraguas agujereado de los dos mandamases.

Mientras se quejaba de un precio caro en tubos de acero, el Presidente dijo que en el marco de esa negociación se activó una “amenaza con adelantar el pago de dividendos para intentar poner en jaque al mercado de cambios”, en una clara referencia a la empresa Techint, controlada por Rocca. Inmediatamente después se preguntó: “¿Acaso les parece bien pagar los neumáticos tres o cuatro veces más caros contra la extorsión de tirar 920 trabajadores a la calle, mientras que se negocia la protección para el sector de aluminio?”. Ahí el dardo fue para FATE y Aluar, de Madanes Quintanilla.

Argentina retiene el apoyo económico de Estados Unidos, pero la fragilidad de Donald Trump enciende luces amarillas

Sin embargo, Javier Milei —en una entrevista al canal LN+ que brindó minutos después de su participación en el Congreso— admitió que dichas revelaciones no tienen sustento de acusación ante la Justicia “porque no están documentadas”. Empresarios que suelen mantener contacto con funcionarios de primera y segunda línea del Gobierno resumieron el pensamiento que circula en el establishment: “Lo que hace el Presidente es adoctrinar a cualquiera que quiera sacar los pies del plato. El plan económico es desactivar sectores que ya no tienen relevancia en la posición que tiene la Argentina en el juego mundial, y la industria es la principal víctima. El que no lo acepta y no se reconvierte, se enfrentará con él”.

Las Cámaras que sí y las que no (todavía)

Entre las entidades que salieron rápidamente a dar su apoyo estuvo la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), que manifestó su "satisfacción ante la agenda reformista" presentada por Javier Milei. Destacó que el país requiere de un "sector privado pujante y competitivo" y subrayó que el ordenamiento fiscal debe complementarse con reformas estructurales. En ese sentido, calificó a la Ley de Modernización Laboral y los acuerdos con EE.UU. y la Unión Europea como "pasos en la dirección correcta" para favorecer el desarrollo empresarial y la creación de empleo de calidad.

Asimismo, la organización empresaria coincidió con los planteos oficiales sobre desregulación, apertura comercial y reforma tributaria, aunque hizo un llamado a que las transformaciones se realicen "con el menor costo posible". Al respecto, la CAC instó a los actores sociales a obrar de "buena fe" y solicitó que se arbitren los medios para "facilitar la adaptación de empresas y trabajadores a este nuevo contexto", con el objetivo de minimizar el impacto negativo en la actividad económica y el nivel de empleo.

Gritos, aliados en primera fila y un Congreso que se convirtió en una tribuna: lo que no se vio de la Asamblea Legislativa 2026

Por su parte, el Consejo Agroindustrial Argentino sostuvo que “comparte plenamente los conceptos del presidente Javier Milei en el Congreso de la Nación: el respeto a la propiedad privada, la apertura económica y la inserción internacional, la necesidad de crecimiento del comercio exterior, la modernización laboral, los objetivos del RIMI, el superávit fiscal y continuar con la baja de impuestos distorsivos que afectan la competitividad”.

En la Unión Industrial Argentina (UIA) decidieron tomar una postura conjunta recién el martes próximo, cuando se reúna la Junta Directiva con los representantes de los sectores y los territorios que componen el comando industrial. Allí los embates contra Paolo Rocca cayeron pésimo, pero algunos directivos de la T —para sorpresa de muchos de sus compañeros— fueron los que pidieron “evitar” pelear con Javier Milei, incluso desafiando el malestar del propio Rocca. Desde PERFIL se buscó conocer alguna respuesta institucional del grupo empresario ante la acusación presidencial, pero no hubo respuestas.

 

 

Comentá la nota