Acusaron a Latorre de apoyar al oficialismo a cambio de "favores"; atacaron al resto de la oposición, que prefirió la cautela
Al día siguiente de una nueva derrota en el Senado a manos del oficialismo, los referentes de la oposición reaccionaron de diferente forma ante la certeza de que Mercedes Marcó del Pont continuará como presidenta del Banco Central.
La diputada y líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, y el senador Luis Juez, del Partido Nuevo, insistieron ayer en atacar a las senadoras Roxana Latorre y María José Bongiorno, que posibilitaron al oficialismo frustar la sesión en la que la oposición esperaba rechazar el pliego de la titular del Central. También cargaron las culpas en sus propios colegas de la oposición por el fracaso de la estrategia para tratar los decretos presidenciales y la situación de Marcó del Pont.
En declaraciones radiales, Carrió apuntó contra Latorre. "Tiene que explicar por qué vota en un sentido diferente del mandato que recibió de la sociedad; qué favores recibe, qué prebendas tiene", disparó la líder de la Coalición Cívica, en declaraciones a Radio 2, de Santa Fe.
"Hay senadores que están «vedetteando», que son hoy mucho más proclives a estar en la tapa de Paparazzi [...]; están viendo cómo cotizan", coincidió Juez, con su particular estilo humorístico.
En un diálogo posterior con LA NACION, Carrió se excusó de dar detalles sobre las presuntas prebendas, pero personas de su entorno precisaron que entre las promesas habría "nuevos contratos y beneficios" a disposición de las senadoras cuestionadas.
Carrió y Juez fueron más allá y cuestionaron a la UCR y otros bloques opositores. "Se dejan manejar por el miedo" , fustigó Carrió, lo que pareció una alusión al vicepresidente Julio Cobos. "Hicimos el ridículo porque la gente tenía una expectativa y no la pudimos cumplir. Nos ganaron los que tienen la billetera", coincidió el senador cordobés.
El vicepresidente, en tanto, se recluyó en su departamento porteño y no respondió.
Desde Pro, el diputado Federico Pinedo respondió a las acusaciones de sus pares opositores por no haber avanzado con urgencia en la derogación del decreto por el que el Gobierno tomó las reservas. "Simplemente, el miércoles no hubo dictamen de la comisión que controla los DNU por lo cual el tema no iba a poder tratarse en la sesión. Y nosotros íbamos únicamente a rechazar el decreto", afirmó. Y reiteró que la situación de Marcó del Pont es "insostenible". Carrió denunció ese día que la UCR y otros partidos opositores "pactaron" con el oficialismo no realizar la sesión.
El radicalismo también intentó bajar el tono de la disputa y prefirió el silencio. "Esta señora no nos puede correr ni decirnos lo que tenemos que decir", afirmó por lo bajo un importante dirigente radical. Sólo el senador Mario Cimadevilla (Chubut) reconoció a LA NACION: "En la oposición somos muy distintos, y no tenemos afinidades ideológicas".
También Francisco de Narváez se distanció de los tonos beligerantes. "Ni ojo por ojo, ni estar todos los días a los bolsazos. No podemos llevar al país a una situación de conflicto permanente; hay que buscar los equilibrios en el Congreso", afirmó el diputado en Santiago del Estero, donde se reunió con el gobernador Gerardo Zamora, radical kirchnerista.







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