Dijo que aún no están dadas las "condiciones de seriedad" para reflotar el Acuerdo Cívico
Elisa Carrió está convencida de que no es tiempo de enhebrar alianzas con otros partidos opositores con miras a las elecciones de octubre próximo. "Hoy por hoy, no están dadas las condiciones de seriedad para un acuerdo", fustigó la candidata a la presidencia de la Coalición Cívica (CC), cerrándoles la puerta -por ahora- a sus ex compañeros electorales, la UCR y el socialismo.
"Se sale [de la dispersión opositora] con principios, no con rejuntados, que no hacen otra cosa que agravar el problema", afirmó, tajante, en un encuentro con la prensa. Carrió admitió que, por el momento, es "muy difícil" un acuerdo electoral, aunque dejó abierta una pequeña hendija al admitir que, un par de meses antes de la elección, podría revisar su estrategia. "Sólo entonces sabremos realmente cómo viene la tendencia electoral. Hasta entonces, la Coalición Cívica juega sola", aseveró.
Con esta frase, Carrió pretende frenar en seco el constante reclamo que dice recibir para integrar un gran frente opositor que permita desalojar al kirchnerismo del poder. Ella desconfía: quiere asegurarse primero que sus eventuales aliados no la traicionen con pactos tejidos por debajo de la mesa con el Gobierno; observa con cautela las actitudes de Ricardo Alfonsín, así como de las segundas líneas que acompañan a Ernesto Sanz.
"La llaman todos, pero cuanto más la presionen, peor es; ella no va a cambiar por la presión mediática", confió un dirigente de su entorno.
Medir los tiempos
Carrió quiere esperar a que el resto de los actores de la oposición acomoden su juego electoral: la UCR debe dirimir sus candidaturas en elecciones internas; el jefe de Pro, Mauricio Macri, aún no formalizó su postulación presidencial, como tampoco la presidenta Cristina Kirchner. "Habrá que ver si finalmente se postula a la reelección; ella no va a presentarse si intuye que puede perder las elecciones", deslizó Carrió, convencida de que la primera mandataria no podrá perforar el 40 por ciento de los votos.
Observó, sí, que el Gobierno lanzó una fenomenal estrategia mediática para instalar en la opinión pública que la primera mandataria tiene asegurada su reelección. Estrategia que ahora abona con el triunfo kirchnerista en Catamarca, donde cayó derrotado el Frente Cívico y Social tras 20 años de gobierno.
"En este tiempo, hay que tener paciencia. Veo demasiada ansiedad en algunos sectores mediáticos y de la oposición, pero tenemos que esperar a que cada una de las fuerzas prepare su juego", desliza Carrió a los suyos.
Mientras tanto, la candidata se dedica a articular, en silencio, distintos acuerdos en el interior del país, como el que selló en Santa Fe con la UCR: allí la fórmula en común propone a la gobernación al radical Mario Barletta, intendente de la capital santafecina, y al diputado de la CC Carlos Comi como vicegobernador. "Nuestra pelea será por una baja en las retenciones al agro y una mejor calidad educativa", dijeron los flamantes candidatos.
En Córdoba, Carrió pretende avanzar con un acuerdo similar con el candidato a gobernador radical Oscar Aguad. En Río Negro fracasó en su intento: había apostado sus fichas al vicegobernador Bautista Mendioroz, un radical que responde al precandidato presidencial Ernesto Sanz. "Pero en la elección interna se presentó [Fernando] Chironi apoyado por el alfonsinismo y ganó el radicalismo K", despotrican, suspicaces, en la Coalición Cívica.
"Por esa razón preferimos tejer acuerdos por distrito donde, como en Santa Fe, estamos seguros de que hay seriedad en el compromiso", afirmó Carrió. Seriedad que, asevera, aún no observa en el nivel nacional.








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