Si hay algo certero a horas de que venza el plazo para inscribirse para las elecciones internas del PJ bonaerense que se desarrollarán el próximo 15 de diciembre, es que la unidad que busca Daniel Scioli dentro del movimiento es claramente a medias.
En el medio de la incertidumbre, hubo una orden clara, que sólo unos pocos la cumplieron a rajatabla: limar asperezas y demostrar unidad. El ejemplo más claro ese mediodía fue el encuentro entre los lomenses, Gabriel Mariotto, vicegobernador de la Provincia y Martín Insaurralde, intendente del distrito.
No habiendo alcanzado las directivas, avanzó en el terreno la polémica y la danza de nombres no se hizo esperar. Mientras ejecutivos municipales de la Primera y Tercera Sección fueron los primeros en señalar al gobernador como el conductor del partido a nivel provincial; la aspiración de varios dirigentes por llegar a la gobernación los puso en competencia. Quien alcance el lugar de la conducción, comenzará una carrera por la Provincia.
Este es el análisis que al parecer hacen Martín Insaurralde, Florencio Randazzo y Julián Domínguez, quienes en ven en calle 6 su próximo objetivo y a Fernando Espinoza su máximo rival. Es que el intendente de La Matanza fue el primero en alistarse y quien recibiría el apoyo del gobernador, en caso que no quiera jugar encabezando la lista de unidad.
Con el correr de las horas, los nombres se multiplicaron y Mario Ishii, ex intendente de José C. Paz, convocó a massistas y denarvaístas para que lo acompañen a entorpecer la cruzada de Scioli. En la misma línea, y desobedeciendo la decisión de Sergio Massa, se mostró Jesús Cariglino, mandamás de Malvinas Argentinas, quien también se anotó a la contienda.
A todo esto, mientras el tigrense señaló que “nosotros elegimos trascender las fronteras de un pequeño sello para pasar a una cosa mucho más amplia", el senador Baldomero "Cacho" Álvarez solicitó una medida cautelar, ante el juez federal con competencia electoral Manuel Blanco, para que se declare la "nulidad de la convocatoria a elecciones internas", porque no fueron convocados consejeros del Frente Renovador y se vulneró su derecho de "elegir y ser elegido".
Sin embargo, el papelón del “operativo clamor” fue la desprolijidad del gobernador al no figurar en los padrones del PJ bonaerense así como tampoco en el Registro Nacional de Afiliados, el organismo de contralor del Poder Judicial, situación que lo imposibilitaba a participar de la contienda. Rápidos de reflejos, horas después de haber descubierto la falta, el “error informático” fue subsanado, aunque sólo en lo que concierne al PJ bonaerense. En el Registro Nacional de Afiliados del Poder Judicial de la Nación el mandatario sigue ausente.
La semana culminó con un encuentro que no fue en el territorio que comanda Hugo Curto, Tres de Febrero. El propio intendente salió a negar el encuentro y tras reconocer, en medio de los tironeos, las fragmentaciones en el interior del PJ, se preguntó: "Si no hay unidad en la Argentina y en los partidos políticos, ¿por qué le reclaman al peronismo?".
Pese a las intenciones de Scioli, las asperezas no lograron limarse y el panorama, al menos hasta ahora, demuestra que una lista de unidad es, por lo menos, dudosa. Escenario que sólo podrá conocerse si el juez Blanco da vía libre al desarrollo de la contienda.










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