Dos de los policías fueron condenados a 16 años de prisión e inhabilitación de por vida para desempeñar funciones públicas por las torturas de las que fue víctima Diego González en el 2012. Se condenó a otro de los efectivos a 10 años de cárcel y se ordenó su inmediata detención mientras que otro agente recibió una pena de 4 años y seis meses. Los dos imputados por el delito de “omisión”, un médico y otro efectivo fueron absueltos.