Bruera lanza nueva edición de 'fe kirchnerista', sin mostrarse

Secuenciada en capítulos casi calcados a lo largo de los últimos años, aunque rotando elencos, el intendente platense Pablo Bruera puso en marcha una nueva edición, versión 2011, de su habitual estrategia de aparecer alineado, “sin mostrarse”. Una suerte de argumento histérico al que recurre, cada campaña electoral, para manifestar fe kirchnerista, aunque sin pegar su imagen ni prestar nombre al Gobierno Nacional.
La última semana, INFOCIELO reparó en la singular solicitada en la que el alcalde de la Capital Provincial que ficha entre los díscolos reclamó, públicamente a través del diario Página 12, “profundizar el modelo” y llamó a “garantizar el triunfo” de “Cristina Presidente” en octubre próximo. Un mensaje direccionado al Gobierno Nacional que, sin embargo, evitó reproducir en los diarios locales. De perfil oficialista, el diario creado alguna vez por Jorge Lanata tiene escasa circulación a nivel nacional y casi nula inserción en el mercado platense. Pero es lectura obligada en su edición dominical no sólo en la administración K, sino en el universo político y periodístico nacional.

La reeditada estrategia de mostrase un alfil K aunque cuidando, deliberado, que tal confesión llegue como mensaje en su ciudad, escribió en las últimas horas un nuevo capítulo: la inmensa pegatina de afiches que ilustran la ciudad con la fotografía de su Jefe de Gabinete, el evita disidente Santiago Martorelli, con la leyenda: “Con Cristina, Martorelli”, que muestran al joven dirigente local de casi nulo conocimiento público en el electorado platense junto a la imagen de la mandataria nacional, cruzado con el slogan que lo identifica “es Santiago”

El Jefe de Gabinete local asumió protagonismo en los últimos meses en el Plan lanzado opr el bruerismo para exculparse de la condición de traidor que le enrostran, aún y pese a algunos matices, desde el kirchnerismo. Martorelli fue el operador del desembarco de Pablo Bruera en Casa Rosada, vía Oscar Parrilli –del que fue asesor- en la reunión que mantuvo el alcalde local con el operador kirchnerista, Juan Carlos “El Chueco” Mazzón.

El evita disidente participó incluso en aquella reunión junto al alcalde local y su hermano diputado, Gabriel Bruera, con el encargado de tejer alianzas dentro del kirchnerismo, para solidificar la base electoral de Cristina Kirchner en octubre próximo.

El Plan bruerista, mutó el comportamiento de Martorelli a ultra K, luego de que en las últimas elecciones se alejara de su referente nacional, Emilio Pérsico, justamente por seguir la estrategia platense de despegarse de la figura de Néstor Kirchner. En su nuevo perfil, Martorelli encabezó en enero último un homenaje a la figura del ex presidente muerto, bautizando el Salón Principal del a sede platense del PJ con su nombre.

En ese marco, Pablo Bruera salió ahora a mostrar –sin dejarse ver- su fe kirchnerista en su ciudad, en la figura de Martorelli, que “es Santiago, impulsando una pegatina por la Capital Provincial que lo muestra junto a la imagen de la presidenta, Cristina Kirchner, pero en la que no hay referencia alguna al alcalde loca.

La nueva etapa de la estrategia electoral tiene antecedentes, casi calcados.

El “Martorelli” del año 2005, cuando se especulaba con la posibilidad de que el platense Pablo Bruera -por aquel entonces un fuerte opositor a la figura del alcalde local, ahora ministro K, Julio Alak- pudiese arrimarse a la candidatura de Hilda Chiche Duhalde, fue Iván Maidana, representante del Frente Grande.

En su habitual estilo a dos puntas, aquella vez, el kirchnerista Maidana tejió alianzas con el SUTERH inaugurando casas K en la Capital Provincial en las que supo mostrarse el propio Pablo Bruera en alguna charla, pero de la que se alejó en términos de aquella movida K motorizada, se supo, desde el seno mismo del bruerismo, aunque sin el actual mandamás local.

La maquinaria para de tejer alianzas con distintos sectores, volvió a funcionar en el esquema del actual jefe comunal, dos años después, en 2007, cuando Pablo Bruera cerró con el Movimiento Evita y con un sector del peronismo local, para impulsar en la legislativa de aquel año al propio Maidana, justamente junto a Santiago Martorelli, dupla a la que se sumó la esposa de Tommy Díaz -actual asesor de Randazzo-, Patricia Pardo. El corte de boleta, otra de las herramientas a la que suele echar mano el alcalde local, los dejó afuera de la Cámara Alta, a la que ingresaron Malagamba y Mor Roig, por la Coalición Cívica, más el alakista Guido Carlotto. Un 'corte' que terminó, en los hechos, perjudicando al kirchnerismo, que se quedó sin ninguna banca de hombres de ese espacio.

En la última elección, y tras mostrarse distante del Gobierno Nacional, Bruera finalmente accedió a dar fe de su pertenencia kirchnerista, aunque –a diferencia de la mayoría de sus pares- alumbró una particular forma de concretar la testimonial: “sin él”, con su apellido como máxima concesión. Fue cuando su hermano Gabriel, actual diputado provincial, encabezó la lista formato testimonial del oficialismo, en medio de un escenario plagado de intendentes que expusieron su propio nombre al servicio de la empresa K.

Alertados ya –por evidente- de la estrategia bruerista de despegarse del proyecto nacional pese a exponer su ‘apellido’ en la boleta provincial, en la previa de la última elección, 72 horas antes de los comicios, el kirchnerismo publicó una solicitada en los diarios platenses, con formato de contra-ofensiva a la actitud asumida por el alcalde local. En ella, se dejaban ver, sonrientes y en el marco del mismo proyecto, al ex presidente Néstor Kirchner y al Gobernador Daniel Scioli –quienes encabezaban la testimonial bonaerense- junto a la imagen del intendente platense. Una manera de ‘cotrarrestar’ el despegue que pretendió Pablo durante la campaña, otra vez, dando fe kirchnerista pero “sin estar”, sino sólo a través de su hermano.

En el núcleo duro del bruerismo, bautizaron el día de aquella publicación, como del “jueves negro”. Le atribuyen a la solicitada, el haber hecho perder 5 puntos al alcalde local, en los últimos tres días antes de la elección.

Una misma estrategia, aunque capitulada y con distintos actores, que acaba de lanzar su nueva versión, 2011. ¿Habrá aprendido el kirchnerismo’ a desmarcarse?.

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