La incertidumbre económica encabeza el malestar social. Solo el 36,2 por ciento apoya la gestión. Techo electoral histórico.
Las variables del bolsillo —el nivel salarial, la estabilidad del empleo y la incertidumbre económica— encabezan las preocupaciones de la sociedad, y están muy por encima de la dinámica de los precios. De acuerdo con el último Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por la consultora Zentrix, la desaceleración inflacionaria cayó al noveno lugar entre los problemas señalados por la población, cediendo terreno ante el estancamiento de los ingresos familiares y la falta de previsibilidad en la economía cotidiana.
El relevamiento de octubre revela que la agenda de prioridades sociales está orientada al plano económico: el 48,2 por ciento de los encuestados identifica la incertidumbre económica como su principal inquietud, seguido por el 46,2 por ciento que señala los ingresos y el salario, y el 44,6 por ciento que menciona el desempleo. En contraste, la preocupación por la inflación solo preocupa al 16,7 por ciento, quedando relegada detrás de otros factores y situándose apenas por encima de la educación (15,6 por ciento) y la inseguridad (15,3).
Este corrimiento del foco de angustia social plantea un escenario complejo para la gestión de Javier Milei. Aunque la desaceleración de los precios constituyó el principal activo de la gestión, el malestar social migró desde el costo de los productos hacia la capacidad real de compra y la sostenibilidad de las deudas familiares.
Techo histórico
Pese a una leve mejora en la evaluación de la gestión, el potencial electoral de Milei con vista al escenario político de 2027 muestra límites claros. El voto firme hacia Milei alcanza el 24,3 por ciento, mientras que el 10,6 adicional afirma que podría votarlo, constituyendo un techo teórico del 34,9 por ciento. En contraposición, el rechazo electoral avanza: el 59,2 de los consultados asegura que jamás optaría por el oficialismo. La intensidad del rechazo se manifiesta en que, dentro del universo que evalúa negativamente a la administración, el 54,3 por ciento la califica expresamente como “muy mala”.
El contexto macroeconómico, con eje en la crisis de la producción y el trabajo, influyó en la aprobación sobre la gestión del Presidente que, en octubre, registró apenas el 36,2 por ciento de apoyo. Si bien encadenó tres meses consecutivos de variaciones positivas, tras haber tocado un piso del 31,4 en julio, el indicador muestra una tendencia ascendente gradual (32,2 en agosto y 35,2 en septiembre).
Aunque la brecha de desaprobación se redujo de 27,4 a 19,3 puntos; el rechazo a la gestión continúa siendo mayoritario y se ubica en el 55,5 por ciento, mientras que el 8 por ciento no manifiesta una postura definida.
Diferencias por estratos
El informe de Zentrix expone brechas marcadas al segmentar por edad, clase social y género. La adhesión al Gobierno se concentra principalmente en los sectores jóvenes y en la clase media, mientras que se reduce notablemente entre los adultos mayores y las capas de ingresos bajos.
La aprobación alcanza el 50,6 por ciento en los menores de 40 años y supera a la desaprobación (44,5). Sin embargo, existe un matiz en la intención de voto dentro de este grupo: el 56,5 por ciento afirma que jamás votaría por Milei, lo que refleja un acompañamiento de carácter evaluativo antes que de identidad política.
A partir de los 40 años, el panorama se revierte. La aprobación cae al 28,4 entre los 40 y 59 años, y se reduce al 22,8 por ciento en mayores de 60 años, segmento donde el rechazo llega al 66,4 por ciento.
En la clase media, la imagen positiva (46,7) empata técnicamente con la negativa (46,9). En los sectores vulnerables o de clase baja, en cambio, la imagen positiva se achica al 25,9 por ciento, mientras que la negativa escala al 70,5 por ciento y el rechazo electoral tajante, al 73,3 por ciento.
La clase alta, por su parte, registra 44,3 de aprobación, pero concentra el 17,8 por ciento de indefinición.
Por género se observa el mayor rechazo. Entre los varones, la imagen positiva es del 41,2 y la negativa del 48,7. En las mujeres, la aprobación cae al 30,2 y el rechazo llega al 67,9 por ciento, con un 65,5 que manifiesta “no lo votaría bajo ninguna circunstancia”.
Previsibilidad laboral
Frente a la retracción de los ingresos y la incertidumbre generalizada, el estudio indagó sobre las aspiraciones laborales de la población. Ante la posibilidad de elegir, el 67,2 por ciento prefirió un empleo en relación de dependencia registrado, con aportes y recibo de sueldo, frente al 26,9 que optó por el trabajo independiente o monotributo, y el 1,4 por la informalidad.
Los atributos más valorados en el mercado de trabajo resultaron ser la estabilidad laboral y la previsibilidad salarial, muy por encima de la autonomía o la modalidad remota que el Gobierno valora.
Universidad pública
El relevamiento midió la valoración de las universidades públicas ante la insistencia del oficialismo en desfinanciar el sistema. El 75,5 valoró a las universidades nacionales, contra solo el 11,5 que las cuestiona.
El consenso a favor es transversal en todas las edades y sectores sociales, e incluye al propio electorado oficialista: entre quienes votaron a La Libertad Avanza en 2025, el 46,9 por ciento las pondera de forma positiva.
El escenario opositor
En la medición sobre el resto de los dirigentes políticos, Zentrix no registra liderazgos con saldos de imagen positiva marcada.
Axel Kicillof presenta el piso de voto más alto, con 28,7 por ciento (4,4 puntos por encima de Milei) y un techo electoral del 46,4. Su apoyo se concentra fundamentalmente en los sectores de menores ingresos (52,1 de imagen positiva) y en las mujeres. La imagen negativa que enfrenta se ubica en el 65,3 entre la clase media.
Por su parte, Patricia Bullrich presenta el techo electoral más amplio de la serie, con el 48,6. Aunque su voto firme se ubica en el 19,1 y tiene 29,4 de electores que declaran que podrían votarla, apoyada en un rechazo duro menor que el de otros dirigentes.
El saldo de imagen menos desfavorable de la nómina la encuentra a Myriam Bregman (42 positiva frente a 44,8 negativa), aunque su nivel de voto firme se sitúa en el 11,8 con un 33,9 por ciento de voto probable.
Respecto al nivel de rechazo electoral más elevado, Victoria Villarruel está en el podio: el 63,1 manifiesta que jamás la votaría; el 25,9 de imagen positiva y el 57,8 negativa.





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