Las medidas del gobierno de Cristina Kirchner para combatir a los "formadores de precios" desataron fuertes peleas entre los principales ministros. El jefe del Gabinete, Jorge Capitanich, propuso el jueves nuevas leyes antimonopólicas y de defensa de la competencia para frenar la suba de precios. Pero el ministro de Economía, Axel Kicillof, se opuso y desencadenó un conflicto.
Los allegados a Kicillof enviaron un mensaje a Balcarce 50: "Es una estrategia para amenazar a los empresarios por los precios. Pero desalientan la producción". Se abrió una discusión interna, y la Presidenta tomará la decisión final.
Pero Kicillof parece hoy el hombre fuerte del Gobierno.
El nerviosismo en la Casa Rosada crece por contexto: la reciente devaluación, la inflación, el enfriamiento de la economía y del consumo y las próximas paritarias suman variables de tensión.
Los empresarios empiezan a expresar su malestar en voz baja porque estos proyectos y el de reforma del Código Civil podrían afectar la propiedad privada.
Cristina y Kicillof están convencidos de que el modelo es virtuoso y los precios no deberían subir. Muchos ministros temen que ese diagnóstico los paralice y no actúen a tiempo. La amistad personal de Kicillof con Máximo Kirchner, el cada vez más influyente hijo de Cristina, le confirió un poder casi ilimitado.
El jefe de Economía aspira a exhibir en pocas horas otro fortalecimiento político. Repsol aprobará pasado mañana la indemnización argentina de 5000 millones de dólares por la expropiación de YPF.
Pese a que tienen una larga amistad, el primer chispazo visible entre Capitanich y Kicillof fue el jueves pasado. El jefe de Gabinete informó ante los periodistas que se estudiaban nuevas leyes para intervenir sobre las cadenas de valor, las posiciones dominantes y los monopolios, para regular la rentabilidad empresaria y frenar la suba de precios.
Recibió una corrección desde Economía: regular la tasa de ganancias de empresas desalentaría la producción y las inversiones.
Capitanich aclaró el viernes: se estudiaban nuevos regímenes contra monopolios y oligopolios y otra ley de defensa de la competencia como "la ley antitrust que es la ley Sherman del año 1890". Pero ello no implicaba afectar la tasa de rentabilidad empresaria, corrigió.
"Ahora no hay nada concreto. Lo que sí apoyamos es el proyecto de ley de Aníbal Fernández", confió a LA NACION una alta fuente oficial.
En línea con Cristina, el senador había propuesto obligar a las empresas a pagar las multas por incumplir el programa de Precios Cuidados antes de recurrirlas ante la Justicia. Pagar y luego reclamar.
El diputado Héctor Recalde y otros pares kirchneristas presentaron otro proyecto para aumentar el monto de las multas previstas y habilitar expropiaciones de mercaderías ante abusos de precios o desabastecimiento.
Otra pelea de Kicillof fue contra la ministra de Industria, Débora Giorgi. Pretende revisar el régimen de incentivos impositivos de Tierra del Fuego para reducir gastos y evitar más salida de dólares por importaciones de insumos.
Un foco de conflicto que se le sumó a Kicillof es por la suba de tarifas de gas y energía eléctrica para reducir el gasto en subsidios de 120.000 millones de pesos en 2013. En este caso, Kicillof se enfrentó con el ministro de Planificación, Julio De Vido.
De Vido les propuso a las provincias fijar una tarifa promedio para que éstas pudieran subir o bajar sus tarifas y tender a una equidad federal. Kicillof estudia, en cambio, un esquema de subas diferenciadas por poder adquisitivo de usuarios domiciliarios y grandes empresas.
Resultado: De Vido debió desmentir la información que había trascendido el viernes a los diarios.
Muchos ministros critican por lo bajo a Kicillof por sus demoras en la rebaja de subsidios. "Los pibes quieren patear todo para después de las paritarias o del Mundial de fútbol para evitar el malhumor social. ¿Y si perdemos en Brasil?", se sinceró un ministro del gabinete.
La gran pelea del verano de Kicillof fue con el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, por la devaluación y la suba de tasas de interés. El ajuste podría enfriar la economía, sostenía Kicillof. Cristina les pidió hace dos semanas que frenen las peleas internas y gestionen.









Comentá la nota