Hay una historia común y también problemas comunes. Tras una década de transformaciones desde los Estados nacionales, los desafíos pasan por consolidar los cambios y profundizarlos en conjunto. Las fuerzas de derecha y las grandes corporaciones mediáticas como principales amenazas para el proceso de unidad.
La que pasó ha sido una semana intensa para la región. Luego del triunfo del Frente Amplio en Uruguay, el 30 de noviembre último, los presidentes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) se reunieron en Ecuador, donde inauguraron la nueva sede del bloque, que lleva el nombre de Néstor Kirchner, “la casa de todos los suramericanos”, y decidieron avanzar con pasos concretos hacia la integración de la Patria Grande.
“Cómo dijo el gran Simón Bolívar, el padre de la Patria Grande, quien miraba en siglos y pensaba en continentes, la unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino”, afirmó el presidente ecuatoriano Rafael Correa y agregó que “consolidar la integración dejó hace rato de ser un sueño, es una necesidad de supervivencia porque solamente unidos podremos enfrentar el neocolonialismo”.
En un ámbito cultural como la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, el tema también estuvo presente de la mano del vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto, quien además planteó la necesidad de establecer una agenda de democratización comunicacional a lo largo y ancho de la región que se proponga derribar los muros levantados por los medios hegemónicos.
“Se han empecinado durante años en que no conozcamos la realidad de nuestros hermanos, y muchas veces, tampoco la nuestra. Quizás sean los mismos factores de poder los que generan esa situación objetiva para que no podamos conocernos, ni valorar lo que hacemos, ni mucho menos expresarnos”, reflexionó Mariotto.
Por la Feria de Guadalajara también pasó José “Pepe” Mujica. El presidente uruguayo puso el acento en mejorar la calidad de vida de las grandes masas de latinoamericanos: “No tenemos el derecho a desentendernos de que el trabajador común y corriente tiene que pagar la luz, la comida, vivir, amparar a sus hijos, porque si nos desentendemos de éste vamos a ser filósofos charlatanes, y no cambiaremos nada. La fuerza la tiene la masa, y si esa masa no le pone el hombro no hay hombres geniales que cambien la historia, la historia la cambian los pueblos y su marcha fatigosa, adolorida. Sin ellos nada”.
Desde la Cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom), realizada este lunes en Cuba, también hubo un fuerte llamado a la unidad. “Enfrentamos retos comunes que sólo podrán superarse con la integración, la necesaria integración de América Latina soñada por nuestros próceres”, dijo el mandatario anfitrión, Raúl Castro.
El destino común de Nuestra América es ineludible y está en marcha, pero el camino no sólo es largo, sino que está lleno de desafíos, obstáculos y amenazas.
Las elecciones uruguayas fueron un buen marco para debatir algunos de los retos de la integración y el rol de las fuerzas progresistas luego de una década de transformaciones.
El mismo domingo que los orientales concurrían a las urnas para definir la segunda vuelta en favor de Tabaré Vázquez, un grupo de delegaciones extranjeras reflexionaba sobre el actual escenario latinoamericano, a partir de los triunfos electorales de Michelle Bachelet en Chile, Salvador Sánchez Cerén en El Salvador, Evo Morales en Bolivia y Dilma Rousseff en Brasil.
Advirtieron acerca de los peligros que supone la Alianza del Pacífico, impuesta por el imperio y referencia de las “nuevas derechas” neoliberales de la región para minar construcciones como las del Mercosur y la Unasur.
También analizaron el paulatino declive de la hegemonía estadounidense y el avance de la multilateralidad con países como China a la cabeza, aunque señalaron: “Hay que trabajar para que no se pase de la hegemonía de Estados Unidos a la hegemonía de China”.
El acceso soberano de Bolivia al océano Pacífico fue otro de los temas planteados durante el encuentro en Uruguay.
“Este diferendo histórico irresuelto está impidiendo que los procesos de integración de la Unasur y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) concluyan. Este tema debe ser resuelto y es por eso que hemos presentado nuestra demanda en la Corte Internacional de La Haya. En lo esencial, estamos reclamando que Chile se siente a dialogar con Bolivia hasta encontrar una solución definitiva”, dijo Alfredo Rada, viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales de Bolivia.
Maya Fernández Allende, nieta del ex presidente Salvador Allende y actual diputada chilena por la coalición Nueva Mayoría, respaldó la exposición de Rada y aseguró que “América Latina tiene que ser una sola”.
“El trabajo tiene que ser en conjunto, siempre viéndonos como hermanos, para dar pasos concretas por la integración de los pueblos”, agregó.
En materia económica, se habló del crecimiento con “niveles inéditos” de los últimos años y las medidas políticas que permitieron redistribuir de manera más equitativa la riqueza.
“El problema está en que ese crecimiento también supone altos niveles de acumulación privada de capital que están favoreciendo a sectores de por sí privilegiados”, sostuvo Rada y puso como ejemplo “la banca en Bolivia, que no ha sido nacionalizada y tiene niveles de ganancias extraordinarias. La agroindustria, que tampoco ha sido nacionalizada, ha expandido el monocultivo. Eso nos puede beneficiar en términos de la balanza comercial, ya que exportamos cada vez más. Pero el problema es que los efectos ambientales posteriormente podrían ser irreversibles”.
El “cerco mediático” fue otro de los puntos importantes de discusión. Císero Balestra, dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, explicó que “los monopolios de los medios constituyen nuestra principal oposición de clase”, por lo que es necesario un fuerte debate con la sociedad para avanzar en la democratización de la palabra.
“Hoy hay un sector de la derecha, aliada a estos monopolios, que ya piensa que por las buenas no nos pueden ganar y no descartan hacerlo por las malas”, advirtió otro referente del PT, Lucio Da Costa.
Desde el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) también pusieron sobre la mesa los procesos de desestabilización operados por los medios hegemónicos. La delegación salvadoreña que viajó a Uruguay comentó que, violando la veda electoral durante los últimos comicios presidenciales, esos medios daban a conocer en plena votación los lugares en los que ganaba el partido ARENA “para dar la sensación de que la derecha obtenía un triunfo y dar vuelta a último momento la victoria del FMLN”.
Uruguay, al igual que Argentina, tendrá antes de fin de año su propia Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, pero se trata de un desafío común para todos los países de la región. Como planteó el sociólogo Aritz Recalde, integrante del Colectivo Rodolfo en Proyecto Nacional, en medio de la visita de Mariotto a la Feria del Libro de Guadalajara, “si no debatimos una Ley de Medios a nivel latinoamericano, la democracia seguirá al servicio de las corporaciones”.
Esas corporaciones son las mismas que buscarán quebrar el año que viene la continuidad del proyecto nacional y popular en Argentina, como trataron de hacerlo sin éxito en Brasil y Uruguay. Esas corporaciones no quieren la integración de la Patria Grande, quieren empantanar a América Latina en una balcanización eterna.








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