Amores y odios entre el kirchnerismo y el único gobernador radical

Ricardo Colombi comenzó su gestión con la prioridad de recomponer relaciones entre Nación y Provincia. Tras un período de acercamiento, las estrategias políticas de cada fuerza determinaron un alejamiento y el respaldo presidencial a otro actor local.
La historia de la democracia escribió ayer otro de sus capítulos más importantes: el inicio de un séptimo período presidencial desde 1983. La protagonista: Cristina Fernández de Kirchner, reelecta por voluntad popular. Y en el acto en el cual prestó el juramento de rigor estuvo (según la Dirección de Información Pública de la Provincia) el único gobernador que le queda a la Unión Cívica Radical (UCR), la principal fuerza de la oposición: el mandatario correntino Ricardo Colombi.

La historia de amores y odios entre el kirchnerismo y el único Gobernador de la fuerza de la pluma y el martillo vivió vaivenes políticos que en alguna medida rozó lo institucional.

No fue fácil para Ricardo Colombi acceder a su segundo mandato en el sillón de Ferré. Para lograr dicha empresa política contó con el respaldo de la cúpula nacional de la UCR que lo respaldó incluso contra el gobernador de aquel entonces, el también radical Arturo Colombi.

Sin embargo, días después de lograr el triunfo en segunda vuelta, Ricardo Colombi llegó hasta Buenos Aires y se reunió con quien por entonces era presidente del Partido Justicialista nacional, Néstor Kirchner. El encuentro se concretó el 16 de noviembre de 2009. Minutos después de la charla, en una entrevista periodística a la agencia Télam dijo: “En 2011 la provincia de Corrientes acompañará la candidatura de Néstor o Cristina”.

El comentario de Ricardo Colombi generó un terremoto político puertas adentro de la UCR nacional. Incluso sus principales autoridades llegaron hasta Corrientes el 10 de diciembre de 2009 para la asunción de Ricardo Colombi. Pero no asistieron al acto. Horas antes del mismo convocaron a una conferencia de prensa y expresaron su pesar por el posicionamiento político del Mandatario correntino.

Unos días después del encuentro con Néstor Kirchner, Ricardo Colombi se reunió con la Presidente (el 19 de noviembre de 2009). El Mandatario correntino dijo que la charla giró sobre la recomposición de la relación entre Nación y Provincia. La misma no se hallaba de la mejor manera desde que Arturo Colombi se cobijara bajo el ala protectora del por entonces vicepresidente Julio Cobos, enemigo número uno de la Casa Rosada.

Una semana después de la asunción de autoridades en Corrientes, Néstor Kirchner llegó a la capital provincial. Trajo consigo un paquete de obras públicas para el Municipio (pavimentación de 250 cuadras, la construcción de playones deportivos, la refacción de centros de salud, mejoras en la iluminación urbana y expansión de las redes de agua potable) por 50 millones de pesos.

En su visita, el extinto ex Presidente expresó su apoyo “absoluto e incondicional” al Partido Justicialista (PJ) correntino, en especial al intendente de Capital, Carlos “Camau” Espínola. Pero no dejó pasar la oportunidad para resaltar “su amistad” con Ricardo Colombi.

Unos días más tarde, otra vez Colombi armó las valijas y partió para Buenos Aires. El 21 de diciembre de 2009 la Presidente recibió al Gobernador en una reunión en la que también participaron el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro del Interior, Florencio Randazzo. No hubo comentarios del encuentro.

Por aquel entonces, las relaciones parecían recompuestas. El próximo escollo fue el que, quizá, volvió todo a fojas cero: la reprogramación de la monstruosa deuda provincial con las arcas del Estado nacional.

El 6 de abril de 2010, Cristina Kirchner almorzó con Colombi y los gobernadores de Tierra del Fuego, Santa Fe y de Catamarca. El Mandatario correntino no logró avances concretos en la renegociación de la deuda provincial. Sólo se trajo el compromiso presidencial de no dejar a la Provincia en la estacada.

Por esos días, la refinanciación de $1.700 millones de deuda con Nación era prioridad. Es que los descuentos por el pago de aquellas obligaciones equivalían al 13% sobre los ingresos mensuales de la Provincia. La reprogramación traería alivio ya que se evitarían por más de un año los descuentos a la coparticipación y el pago de las cuotas serían por valores mínimos y en 227 cuotas a pagar a partir del 1 de enero de 2012.

Pero para que la Provincia accediera a la refinanciación, la Administración de Ricardo Colombi debía hacer lo propio con las deudas de las comunas, principalmente la de Capital, la más comprometida de todas.

Y esta exigencia Nación la consideró una condición “sine qua non”. Sobre todo con el paquete de deudas de Capital, incluidas aquellas que no estaban consideradas en la reprogramación original redactada por el Ministerio de Hacienda de la Administración Colombi.

En este punto, la relación entre Nación y Provincia estaban más cerca del odio que del amor. Claramente el kirchnerismo respaldó a “Camau” Espínola y dio por tierra con la pretensión del gobierno del mercedeño de recortar los fondos a Capital a partir del cobro de tales obligaciones. De esa manera, el ex medallista olímpico evitó que le ocurriera lo que le pasó a Nora Nazar de Romero Feris cuando era intendente durante la primera Administración de Colombi: los descuentos a la coparticipación de la Comuna fueron de tal magnitud que el retraso salarial llegó, incluso, a 60 días. Tal debacle financiera se transformó en el fin de la hegemonía del Partido Nuevo en Capital.

Finalmente Colombi aceptó y, el 31 de agosto de 2010, ambas administraciones suscribieron el convenio bilateral, con el que Corrientes accedió definitivamente al Programa Federal de Desendeudamiento de las Provincias.

El martes 16 de noviembre de 2010, sólo pocos días después de la muerte de Néstor Kirchner, Cristina Fernández pisó, por primera y única vez, tierra correntina durante su mandato presidencial. Fue en Curuzú Cuatiá, municipio gobernado por el PJ, con motivo del bicentenario de esa ciudad.

Durante el acto, militantes justicialistas silbaron a Colombi. Cristina Kirchner pidió un freno a los abucheos.

El 2011 fue el año de las “teleconferencias”. La segunda vez que se utilizó este avance tecnológico para un acto en Corrientes fue el 19 de julio en el Salón Amarillo de Casa de Gobierno. Fue con motivo de la firma del contrato para el tendido de cables de alta tensión entre Goya y la estación transformadora Iberá en Mercedes.

En aquella ocasión, “Camau” Espínola no estaba sentado en la mesa principal sino entre los asistentes al acto. Cuando la Presidente notó su ausencia pidió por él y Protocolo de Gobierno provincial no tuvo más opción que acomodarlo muy cerca de Colombi.

Hace unos días, no se repitió el error. El miércoles pasado durante la inauguración de parte de la Autovía 14 en Paso de los Libres, “Camau” Espínola estuvo sentado en la mesa principal y Cristina Kirchner lo vio.

Un dato curioso. Ninguna de las dos obras es para la capital provincial. Sin embargo, la Presidente exigió la presencia del Intendente de la principal ciudad correntina en tales actos.

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