UCR, por ahora, lo mira por TV

UCR, por ahora, lo mira por TV

Malestar en los dirigentes radicales porque la mesa de diálogo con el macrismo tiene escasos resultados. Aspiran a ganar protagonismo cuando vuelva a sesionar el Congreso.

Pasado el primer mes de gobierno, la UCR pulula en la incertidumbre en cuanto a su participación, quedó relegado en los espacios de gestión y de poder, con tres ministerios y algunos cargos de menor jerarquía. El interlocutor principal con el PRO sigue siendo el ex senador Ernesto Sanz, quien mantiene visitas periódicas a Buenos Aires y trato frecuente con el líder del PRO, pero sin ocupar lugar institucional alguno.

“No estamos ocupando el espacio que tendríamos que ocupar, pero el problema no es que haya uno, dos o tres radicales en el Ejecutivo, sino que están mal articuladas las fuerzas de la coalición para que se puedan sustentar las políticas de gobierno”, advierte a Pagina 12, un dirigente radical de primera línea, preocupado además por la “pésima interacción con Lilita” Carrió, que en las últimas semanas sacudió varias veces el escenario político en Cambiemos. Por lo bajo, continúa creciendo el malestar tras decisiones como los nombramientos en la Corte, el abuso de los DNU y el mal manejo de la fuga de los presos por el triple crimen de General Rodríguez.

La mesa de diálogo nacional que se reúne los martes en Casa Rosada tiene pocos resultados a la hora de anticipar medidas o influir en el rumbo del Gobierno. Se trata de encuentros entre el titular del partido, el intendente de Santa Fe, José Corral, los presidentes de los bloques legislativos Mario Negri y Angel Rozas y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Tanto Macri como Sanz participan en ciertas ocasiones.

El PRO decidió priorizar gerentes de grandes empresas antes que cuadros políticos de la UCR. Eso es todavía más evidente en la provincia de Buenos Aires, donde María Eugenia Vidal eligió como único ministro radical a Jorge Elustondo, quien quedó a cargo de Producción. Hubo incluso mayores espacios para hombres de la gestión sciolista que para los radicales de Cambiemos. Los socios de Macri no saben si la decisión de relegarlos está vinculada con una falta de confianza o con un intento de evitar una revitalización del radicalismo, que en un futuro pueda disputarle el liderazgo de la alianza. “Los radicales no somos un tema a atender para ellos. Todo el foco lo tienen en Massa y en el peronismo. Eso no ayuda ni al gobierno ni al radicalismo”, explica un hombre muy cercano a uno de los tres dirigentes más importantes que hoy tiene la UCR: Gerardo Morales, gobernador de Jujuy, Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza, y Ricardo Colombi, gobernador de Corrientes.

Los radicales aspiran a que la relación comience a modificarse a partir de marzo, cuando arranque la actividad en el Congreso y el peso de los votos radicales se haga sentir para cada sesión. Sin embargo, en la provincia de Buenos Aires ya tienen un precedente desalentador. “En la Legislatura Massa fue más inteligente con cuatro diputados que nosotros con once. Cerró con Macri y se llevó lo que no se llevaron los nuestros”, relatan en relación con el tratamiento del presupuesto provincial.

A este contexto de incertidumbre política, le suman un escenario de conflictividad social que podría suscitarse en unos meses, cuando empiecen las negociaciones paritarias, sin estadísticas oficiales y con un salto inflacionario producto de la devaluación y la quita de retenciones. Lo cierto es que, por ahora, UCR, por ahora, lo mira por TV.

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