En sintonía con el diputado radical Oscar Aguad, propuso que los partidos acuerden un “proyecto nacional y provincial”. No descartó la posibilidad de reformar la Constitución Nacional pero criticó la reelección indefinida.
“Nuestra situación es diferente a la de España, donde Rajoy fue el líder de la oposición por dos períodos y finalmente se convirtió en presidente por su persistencia. En la Argentina, la oposición está atomizada”, expresó el líder de Unión Celeste y Blanco sobre la falta de liderazgo que padece la oposición al kirchnerismo.
“Podemos tener diferencias y eso no es malo, pero creemos en el debate, en el consenso y en que hay que sentarse en una mesa a resolver los problemas”, sostuvo el diputado sobre las coincidencias que mantiene con los otros dirigentes. “¿Quién es el jefe de la oposición? Si no hay un jefe, no hay una oposición. Hay varias oposiciones”, razonó el diputado de Unión Celeste y Blanco. De esa manera, De Narváez mostró cierta sintonía con el diputado radical Oscar Aguad, quien la semana pasada planteó la necesidad de que los diferentes partidos de la oposición formaran una alianza.El socialista Hermes Binner, por su parte, desestimó esa posibilidad.De Narváez culpó por la atomización de los partidos políticos en la política argentina al ex presidente Néstor Kirchner: “Comenzaron una acción de cooptar distintas fuerzas políticas bajo ese enorme paraguas que se llamó en su momento la transversalidad.”
Por otra parte, De Narváez calificó como “muy buena” su relación con el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri: “No hay que arreglar nada de lo que no está roto, mi relación con Macri es muy buena. Tenemos una excelente relación”, indicó el legislador, aunque reconoció que entre ellos existen “algunas diferencias políticas, como es lógico”.
En cuanto a la alianza que ambos formaron en 2009 junto a Felipe Solá, De Narváez explicó los motivos por los cuales ese armado electoral fracasó. “Por distintas razones Mauricio decidió no ser candidato presidencial. No fueron equivocadas porque finalmente retuvo la Capital Federal. Creo que eso produjo un enorme fraccionamiento dentro de la oposición que no ayudó”, lamentó el legislador.
En este sentido, señaló que a las distintas fuerzas debe unirlas “un proyecto nacional y provincial, no solamente los nombres”, y que deben discutir detrás de qué políticas públicas irán. “Más allá del proceso de reelección que intenta el kirchnerismo, que no tengo ninguna duda de que lo van a intentar antes o después de 2013, hay que buscar en la Argentina un proceso de normalidad”, pronosticó. “El cristinismo tiene derecho a pedir una reforma constitucional”, admitió, aunque pidió que la presidenta aclare el planteo durante la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso. “Si el tema es la reelección indefinida, yo creo que eso tiene un color; si el tema es otros puntos, se puede abrir la discusión”, sostuvo. “La trampa que se tiene ahí es que los dos tercios del Congreso pueden aprobar un temario para ir a una reforma constitucional y definir constituyentes, el problema es que los constituyentes pueden cambiar la agenda”, se adelantó De Narváez.<









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