Esa manía de abrir cuentas

Esa manía de abrir cuentas

A las empresas offshore se van sumando las cuentas abiertas fuera de la Argentina por Mauricio Macri y el holding al que pertenece como socio de su padre. Nueva ampliación de la denuncia judicial contra el Presidente.

 Más de una cuenta nueva por día. El lunes PáginaI12 adelantó que el diputado Darío Martínez le presentaría más datos a la Justicia para su investigación sobre el presunto delito de lavado cometido por el Presidente Mauricio Macri, y que aportaría indicios firmes sobre una cuenta en Nueva York. Ayer Martínez hizo su presentación en Tribunales con seis cuentas. La original y cinco más. El paquete podría servir de testeo para el flamante acuerdo entre la Argentina y los Estados Unidos sobre el intercambio de información acerca de cuentas de argentinos.

La cuenta adelantada por Página12 era una abierta por Mauricio Macri en la sucursal Nueva York del BSI, el Banco della Svizzera Italiana, el poderoso y antiguo Banco de la Suiza Italiana que funciona con sede en Lugano desde 1873. Desde esa cuenta se realizaron dos giros en dólares, uno de 9.145.000 y otro de 45.660.000. La segunda cuenta funcionó en Brown Brothers Harriman de Nueva York, para operaciones de International Bank and Trust Company. La tercera, en el Citibank de Nueva York y pertenecía al Banco Medefin. La cuarta de Sevel en el Credit Lyonnais también de Nueva York. Otra de Sevel en la Banca Nazionale del Lavoro de Nueva York y una más de Sevel en el Credit Lyonnais de Panamá. 

El Harriman que figura en la lista tiene su estirpe. Fue fundado por el famoso político demócrata Averell Harriman, que antes de la Segunda Guerra Mundial fue un punto de articulación con las finanzas y el acero de Alemania y después del fin de la Segunda Guerra participó de las conferencias aliadas de Yalta y Postdam. 

Martínez entregó su ampliación de denuncia al fiscal Federico Delgado, que investiga en la causa abierta por el juez Sebastián Casanello. 

El fiscal ya había caratulado su investigación como “Macri, Mauricio s/infracción art. 303”. La primera parte del artículo 303 del Código Penal establece que será “reprimido con prisión de tres a diez años y multa de dos a diez veces del monto de la operación, el que convirtiere, transfiriere, administrare, vendiere, gravare, disimulare o de cualquier otro modo pusiere en circulación en el mercado bienes provenientes de un ilícito penal, con la consecuencia posible de que el origen de los bienes originarios o los subrogantes adquieran la apariencia de un origen lícito”.

Si el fiscal utilizó ese artículo para caratular la pesquisa es porque tiene la hipótesis de que los hechos sobre los que está desarrollando su investigación podrían ajustarse al tipo penal del 303. 

En “Las islas del tesoro: paraísos fiscales y los hombres que se robaron el mundo”, Nicholas Shaxson cuenta que en los años ’80, con los gobiernos de Ronald Reagan en los Estados Unidos y de Margaret Thatcher en el Reino Unido, se produjeron dos cambios al mismo tiempo. El primero fue que los paraísos fiscales aristocráticos como Inglaterra y Suiza pasaron a formar parte de una red financiera desregulada de escala global. El centro de esa red fueron cada vez más los bancos de los Estados Unidos. El segundo fenómeno fue la diversificación de las funciones que cumplían los paraísos. Aunque el objetivo principal siguió siendo la evasión de impuestos, la empresas añadieron la meta de escaparse todo lo posible de las regulaciones financieras. Por los dos cambios “jugadores de cada paraíso fueron cálidamente bienvenidos en otro, en un verdadero estilo liberal, y el sistema offshore se interconectó más y se hizo más fuerte”.

“El sistema offshore creció y se desparramó como una metástasis alrededor del mundo mientras emergía un ejército poderoso de abogados, contadores y banqueros encargados de hacer que funcionara el sistema entero”, escribió el investigador. La globalización financiera y la desregulación recibieron así la ayuda de un mecanismo clave.

Más allá de procurar que se angoste el ángulo de visión sobre el asunto, tal como informó este diario, la táctica de Franco Macri para ayudar a su hijo consistiría en buscar que la causa pase al fuero penal económico y salga del federal. 

Parte de esa táctica es asumir cualquier responsabilidad en su persona y desligar a su hijo. Lo hizo en el caso de Fleg Trading, la offshore que fabricó empresas en Brasil. Franco Macri se declaró responsable del manejo de la totalidad de los actos, incluyendo el reconocimiento de una operación por 9.300.000 dólares.

Martínez citó en su ampliación de ayer una expresión presidencial: “La única actividad por la que se me menciona fue la extracción de una suma de dinero de una cuenta de multititularidad por cuenta de mi padre, Francisco Macri, la que manifiesto haber efectuado en el carácter mencionado, asumiendo mi padre la calidad de principal”. 

Supone el diputado que, “por un principio elemental de sentido común, si Mauricio Macri se tratase de una persona coaccionada permanentemente o inducida al error no podría haber llegado a la mayor responsabilidad a la que puede aspirar un ciudadano: la Presidencia de la República”.

La novedad de la presentación es su idea de centrarse no solo en Macri Mauricio o en Macri Franco sino en el Grupo Macri. La presunción es que el Presidente, “por participación accionaria y por vínculo familiar, es integrante del Grupo Macri y corresponsable de todas las actividades que el Grupo realice”.

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