¿Estrategia o casualidad? Cambiemos mete la cola en la desunión peronista

¿Estrategia o casualidad? Cambiemos mete la cola en la desunión peronista

Cuando parece que los diferentes bloques logran ponerse de acuerdo, el oficialismo hace su aparición con alguna propuesta o modificación y chau unidad. Así transcurre la previa de 2019. El Justicialismo intenta armar pero no lo dejan

El peronismo mete tibios amagues de unidad, situación que por supuesto, preocupa a Cambiemos. El rumbo económico del país, y de la mano el de la provincia de Buenos Aires, lejos está de ser bueno. Las encuestas marcan con claridad que la imagen de Macri cae mes a mes y que de a poco también empieza a bajar la de Vidal. Si los peronistas se juntan, las posibilidades de triunfo del oficialismo en 2019 serán menores, aunque por supuesto nada está dicho aún.

Si bien la disputa fuerte pasa por Nación y no por el territorio bonaerense, el juego también esté en marcha. La quita de impuestos a las tarifas que perjudicaba sobremanera a los intendentes llevó a que la oposición de la Cámara alta bonaerense votara en absoluta unidad, aunque el mayoritario número de voluntades de Cambiemos hizo que lo trascendente pase sólo por lo político. La lectura llegó súper rápido: si en Diputados la oposición también vota en unidad, Vidal habrá perdido la batalla.

A partir de la mencionada interpretación, Federico Salvai, o sea Vidal, instruyó al presidente de la Cámara baja, Manuel Mosca; al titular del bloque oficialista, Maximiliano Abad y al presidente de la Comisión de presupuesto, Marcelo Daletto, a meter la cola en esa previsible unidad. "La ley tiene que salir así como está", se escuchó desde Provincia, palabras más, palabras menos. Y los muchachos se pusieron manos a la obra.

De los 46 voluntades necesarias para sacar la Ley, Cambiemos contaba con 44. O sea, faltaban dos. La previa venía complicada. Los bloques grandes, o sea el de Unidad Ciudadana, el de PJ Unidad y Renovación y el del Frente Renovador no iban a levantar la mano si al proyecto aprobado en el Senado no se le introducían modificaciones. El foco estaba en los bloques chicos, en el compuesto por Alejandra Martínez y Patricia Cubría y el de Rocío Giaccone y José Ottavis. También en el de Fabio Britos.

El primer round de la nueva batalla se dio en el plenario de Comisiones que Unidad Ciudadana intentó tirar abajo. No fue así. Giaccone y Martínez, de la Comisión de Legislación general, dijeron presente. La “apurada”, por no decir “apretada” del intendente de Ensenada, Mario Secco, a Martínez para que no ingrese no surtió efecto. De todos modos, no había confirmaciones de ningún tipo de cara a la sesión. Nadie se animaba a decir “tenemos el número”.

“Está trabado”, manifestaban desde ambos bandos durante la tarde del jueves. Un rato después apareció la solución. Un acuerdo entre los intendentes, el Frente Renovador y Cambiemos le metía mano al proyecto y generaba que las complicaciones económicas que sufrirían los jefes comunales ya no serían tales. Por supuesto, ya no había chances de unidad. El massismo saltó rápido a adueñarse del “triunfo”, el PJ manifestó que estaban contentos pero que esperaban más y los K simplemente, enojados, votaron en contra.

La misión estaba casi cumplida. El peronismo que parecía iba a votar unido contra el dictamen oficialista, votó separado. Obvio, hay que resaltar que a Vidal y los suyos no les quedó otra que dar el brazo a torcer. ¿Estaba cumplido el objetivo? Faltaba la frutilla del postre. Un rato después sería el turno de la ruptura de aquel abroquelado peronismo del Senado. Un acuerdo entre Cambiemos y los intendentes hizo que estos últimos se queden con el asiento en el Consejo de la Magistratura que se encontraba en juego.

Y el ganador de la mencionada vacante fue Gustavo Soos, ex Secretario de Gobierno de Merlo, un hombre de Gustavo Menéndez, que desde hace un tiempo no logra congeniar con los K. Por supuesto, para disfrute de Cambiemos, esta tampoco fue la ocasión. Sergio Berni, el frustrado elegido para el Consejo, dijo entre otras cosas que la elección de Soos no sólo tenía que ver con el arreglo “espurio” de Cambiemos y el PJ, sino que particularmente está vinculado a la "complicada situación judicial” del mandamás merlense.

Así, entre diferencias suaves y diferencias fuertes transcurre en territorio bonaerense, la previa del peronismo de cara a los comicios. En Cambiemos, de más está decir, niegan que se trate de una estrategia y resaltan que la desunión del peronismo viene de tiempos inmemoriales. “¿Yo, señor? No señor”, responde el oficialismo, pero cada vez que puede mete la cola y colabora que la abierta herida se abra aún más. Y de paso, le saca el jugo.

Parecía que estaban como los chanchos, pero nada que ver

Podría haber sido un encuentro para mostrar lo unidos que estaban todos. Pero no fue así. La reunión estaba programada desde hace un tiempo, y la unidad se había roto hacía apenas algunas horas.

Integrantes de Unidad Ciudadana, el PJ, el Frente Renovador y los bloques chicos de Diputados ofrecieron una conferencia de prensa junto a productores porcinos de la Provincia en la que dieron a conocer un importante malestar con las políticas que el gobierno lleva adelante. 

A la hora de las palabras, el representante kirchnerista, a sabiendas del acuerdo entre massistas, el PJ  y Cambiemos por la quita de impuestos a las tarifas, mencionó en varias oportunidades la palabra “unidad”. Incluso, un asesor del bloque, cuando aún exponía un productor de Carbap, se acercó a los periodistas presentes y les dijo que “los legisladores no sólo van a responder preguntas sobre este tema (porcino), también pueden preguntarles por la sesión de mañana”.

Sin dudas, la intención era incomodar al resto de los peronistas, a los que habían decidido no seguir peleando en unidad, a los que habían, -según los K interpretan- caído en “la tentación vidalista”.

Y así fue nomás, el renovador Lisandro Bonelli, consultado por el acuerdo, prefirió, aunque de manera simpática, dar por terminada la exposición ante los medios. “La reunión era para hablar de la problemática del sector porcino, después hablamos de lo otro”, señaló el nicoleño entre risas pero incómodo.

El “caballero” pro unidad que estuvo cerca del papelón

Se puede decir que el arreglo entre Cambiemos, el Frente Renovador y los intendentes peronistas le evitó un gran papelón al jefe comunal de Ensenada, Mario Secco.  Y aquí, salvo por filtrar la información, nada tuvo que ver la gente de Cambiemos. Es que el mandamás ultra K se puso al hombro el operativo “anti faltazo” a la sesión de Diputados en la que se definió el tema de las tarifas.

Por caso, luego de iniciado el plenario de Comisiones en el que se cruzó fuerte con la diputada marplatense Alejandra Martínez (Convicción peronista), Secco se puso a la cabeza del equipo - junto con algún que otro diputado de Unidad Ciudadana – que buscaría convencer de votar en contra del proyecto ya aprobado en el Senado o no faltar a la sesión en cuestión a diputados de otras bancadas Justicialistas. “Yo lo llamo a Emilio”, dijo sin ponerse colorado, en referencia a Emilio Pérsico, esposo de la otra diputada de Convicción peronista, Patricia Cubría.

Los días corrieron hasta que llegó el momento de ir al recinto, como se dijo, con todo cocinado entre el massismo, el oficialismo y los intendentes. Llamativamente (o no tanto), apenas iniciada la sesión se aprobó un pedido de licencia de Susana González, la ex funcionaria de Ensenada, la representante de Secco en la Legislatura. O sea, si su voto era necesario, no iba a estar. ¿Por qué? Las malas lenguas dicen que la ex Secretaria de Seguridad del municipio de la Tercera andaba de paseo por México.

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