La campaña de la furia

La campaña de la furia

En la búsqueda de la polarización absoluta, el oficialismo y la principal fuerza de la oposición elevan la temperatura verbal de unos contra otros. Las estrategias y las explicaciones en la voz de consultores políticos, de discurso y de marketing.

“Del otro lado muestran la hilacha, muestran lo que son, ni siquiera es que cometen errores, eso son. Hace un rato se cagaron a tiros dos facciones de ellos en un frigorífico". Brutal, Horacio Rodríguez Larreta rompió la monotonía del encuentro de Juntos por el Cambio en Parque Norte. Y el hilo inaugurado por el jefe de Gobierno porteño lo siguieron María Eugenia Vidal, Miguel Angel Pichetto y Mauricio Macri. Todos los discursos rumbearon a marcar una diferencia de formas con el kirchnerismo. Lo mismo sucedió en el acto de lanzamiento en La Plata, y lo mismo se traduce en los mensajes que todos los dirigentes del oficialismo lanzan por las redes sociales.

“3.470 pobres nuevos por día. 24.290 pobres nuevos por semana. 104.100 pobres nuevos por mes. 1.250.000 pobres nuevos por año. 4.100.000 pobres nuevos desde que Macri es presidente. ¿Te imaginás 4 años más así? Merecemos otro gobierno”, posteó Alberto Fernández en Twitter. El candidato a Presidente del Frente de Todos marca la línea por dónde va el discurso de la principal alianza opositora, y, aunque con menos sincronización que en el oficialismo, está claro que también desde el kirchnerismo se busca la polarización absoluta.

Agresiva, la campaña de las dos fuerzas más potentes apunta a soslayar de plano a cualquier otra oferta electoral y a centrarse solamente en un solo enemigo. Incluso, mucho más que en realzar las ponderaciones propias, se trata de una campaña “en contra de”, basada en que por el presente económico de unos y el pasado de otros conviene más resaltar las falencias ajenas que las virtudes propias. Aunque, en este sentido, una parte importante de la estrategia de Juntos por el Cambio es mostrar obras con la intención de tapar el desastre de la economía. 

En ese plano, la frase “polarización o muerte”, de Federico Storani, es un credo tanto para el oficialismo como para el frente peronista-kirchnerista. De todos modos, ambos espacios corren el riesgo de que un mes de confrontación permanente los lleve a un desgaste demasiado pronto, en una carrera donde las PASO son el primer parcial pero la bandera a cuadros de octubre todavía queda lejos.

Una de las razones que elevan el nivel de confrontación es que las debilidades de cada candidato están muy marcadas. Todo lo que se diga del otro es comprobable; mientras que lo que se prometa a futuro genera muchas dudas, tanto por lo que hace el macrismo en el presente como por lo que hicieron los K en el pasado reciente. Además, el rechazo parece cotizar más que el positivismo. “Todos tienen más para ocultar que para proponer”, asegura un dirigente con conocimiento en el manejo de las previas electorales.

Está claro que al Gobierno le conviene polarizar para defender los sillones de Macri, Vidal y Larreta, sobre todo en la provincia de Bue-nos Aires. Esa estrategia, también arrastra al Frente de Todos, que no tiene alternativa y debe polarizar, más aún cuando en los búnkeres K reciben encuestas en las que los votos que en las últimas semanas perdió Alberto Fer-nández los capitalizó Roberto Lavagna.

En Juntos por el Cambio niegan que lleven el proceso electoral al plano agresivo, pero las manifestaciones públicas de sus principales dirigentes dicen lo contrario. En el Frente de Todos aseguran que el tono guerrillero a la contienda se lo pone el oficialismo, y que ellos sólo marcan los errores de la gestión; pero eso no quita, por ejemplo, que Andrés Larroque trate de “cínica” a Vidal en una entrevista televisiva con María O’Donnel. Todos niegan lo evidente: entraron en una espiral peligrosa que incluso puede hartar al electorado.

Campañas

Ataque y contraataque. Esa es la estrategia del oficialismo, principalmente en la Provincia. Por un lado, machacar insistentemente en “el país del pasado, al que no hay que volver”, basados en las causas de corrupción y las cosas que no se hicieron. Por el otro hay un ejército de dirigentes dispuestos a difundir lo que se hizo y a contraatacar en las redes sociales y en los medios ante cualquier chicana que venga desde la oposición, máxime si se trata de “los tres ejes de gestión, que son obra pública, inclusión y combate contra el narcotráfico”, según graficó a este medio el diputado radical Emiliano Balbín.

“A cada cosa que digan sobre la gestión le vamos a responder con números, con estadísticas, con lo que hicimos y, fundamentalmente, con lo que ellos no hicieron”, contó un hombre muy cercano a la campaña de Vidal. La última semana expuso esa estrategia el ministro de Economía, Hernán Lacunza, quien salió a responder las críticas al manejo de la economía provincial que hizo el candidato a Gobernador del Frente de Todos, Axel Kicillof. 

En tanto, el peronismo busca realinear su campaña. Al son de una mejor organización de la mostrada hasta ahora, Kicillof, Verónica Magario y el primer candidato a diputado nacional por la Provincia, Sergio Massa, han confluido varias veces en la casa de Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda, con el objetivo de alinear el discurso y repartirse las tareas y las recorridas.

El Frente de Todos insistirá en poner sobre la mesa la discusión del presente, mientras intenta salir de la trampa del pasado que le propone constantemente el oficialismo. “Somos los que estamos de este lado y somos más”, es uno de los eslóganes no escritos que articulan parte del discurso y que se plantea desde la perspectiva “todos contra el Gobierno”, que también incluye el concepto de una “Argentina inclusiva versus la ad-ministración para unos pocos”.

La alianza que lleva como candidatos a Alberto y a Cristina intentará machacar sobre tres ejes: la economía descarriada y la deuda contraída, la falta de trabajo y el presente angustiante de miles de argentinos, y la instalación de que si sigue la actual administración, el daño a la economía y al país va a ser irreparable.

Así, el escenario de polarización está cada vez más arraigado en la previa de las PASO, y cada uno de los frentes utiliza cada vez más la artillería pesada. 

A veces, jugar con fuego puede producir quemaduras, y la furia que se ha empezado a instalar puede llevar la guerra a terrenos insospechados; más cuando la campaña a todo o nada comenzó tan temprano. 

“Manosearon tanto al electorado que ya no pueden hacer campaña con la gente”

Para el presidente del PJ, Fernando Gray, la campaña virulenta es protagonizada por Juntos por el Cambio. “Nosotros estamos trabajando de cara a la gente. Estamos muy bien en toda la Provincia”, dijo el dirigente que buscará la reelección en Esteban Echeverría. En cuanto a la campaña del oficialismo, Gray destacó que, por un lado, “esconden al Presidente: en toda la publicidad no existe, sólo aparece la Gobernadora con el candidato local”; y, por el otro, “hay un grado de agresión y virulencia que no es propio de nosotros”.

En relación con las declaraciones de Vidal sobre Kicillof, a quien vinculó con La Cámpora, el titular del PJ Provincia dijo: “Vidal está preocupada por perder la elección, y es una preocupación muy fundada. Nosotros estamos ganando por varios puntos. Debería dejar de preocuparse, empezar a ocuparse de los bonaerenses, y no estar en los canales y las redes todo el tiempo, sino donde realmente hay que estar”.

En esta línea negó cualquier acusación de protagonizar una campaña del miedo. “Nosotros contamos las cosas como son. Este es un Gobierno que gobierna desde Buenos Aires. Ni siquiera van a La Plata. Primero atendían en Banco Provincia, como no los trataban bien, 

los empleados se fueron a la Casa de la Provincia; como ahí tampoco los trataban bien, atienden en oficinas del Ministerio de Transporte. Esto es inédito, nunca se gobernó desde Capital Federal, se gobierna desde La Plata escuchando a los bonaerenses”, señaló Gray.

“Nosotros vamos a hacer una campaña con la gente, cosa que el oficialismo no puede hacer porque (la gente) está con mucha bronca. Han manoseado tanto al electorado, prometiendo cosas que no han cumplido, que hoy no pueden hacer campaña. Se tienen que esconder, es muy triste que pase esto”, concluyó.

Soldados en la misma causa de confrontar con el pasado

Todos los dirigentes consultados de Cambiemos abonan la teoría de la polarización extrema, y constantemente remarcan las diferencias entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos apelando a la confrontación permanente con el pasado.

El primer candidato a diputado nacional y ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, apuntó que “cuando uno gobierna, no hay mejor forma de hacer campaña que mostrar lo que hizo y, también, decir qué es lo que encontramos, para que los argentinos no nos olvidemos cómo encontramos el país hace tres años y medio y cómo encontramos nosotros la provincia de Buenos Aires”.

El ministro de Educación de la Nación y candidato a intendente de La Matanza, Alejandro Finocchiaro, dijo que “la polarización es parte de lo que está viviendo nuestra sociedad”, y sostuvo que no siente que sea agresiva la campaña “por lo menos desde nuestro lado”.

Para el senador radical Marcelo di Leo, “el bonaerense no quiere volver al pasado y quiere seguir apostando al futuro”. Agregó que “la polarización extrema hace que los discursos que se bajan de los máximos referentes vayan subiendo de tono, pero nada se va a salir de cauce”.

El senador lilito Andrés de Leo consideró que “los bonaerenses van a tener la opción de continuar este cambio transformador y revolucionario de la Gobernadora o volver al pasado de una provincia abandonada, como nos dejó tantos años de gobierno del peronismo”.

Emular estos comicios con los de 1983, también es uno de los ejes de la campaña oficialista. “Se define qué tipo de país y qué tipo de Provincia vamos a tener en los próximos 20 años, porque están en juego dos modelos muy diferentes”, dijo a La Tecla la diputada Laura Ricchini.

“Es la elección más importante desde 1983 para el país y para la democracia. Se juegan dos estilos de vida diferentes, y en esta vuelta está en juego el sistema republicano tal cual lo conocemos”, expresó Luis Otero, candidato a intendente de Avellaneda.

La crisis económica, como lucha semiótica y discursiva

Si de algo sabe Mariano Dagatti es de discursos. Además de ser doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires es magíster en Análisis del Discurso. En este sentido consideró que para esta campaña, el oficialismo establece una división entre dos modos de concebir y practicar la política. “Por un lado, aquella que ellos reivindican, que es la política al servicio de la gente; una política entendida como gestión, que tiene una larga tradición en la historia de las ideas políticas; una política cotidiana, concreta y tangible que, en alguna medida, dialoga con los nuevos aires del siglo XXI, con un modo diferente, que está asociado al nuevo paisaje mediático”. Por otro lado “está la política al servicio de la política. Es una división que plantea Cambiemos cuando ilustra el escenario contra el kirchnerismo”. 

Para Dagatti, desde ambos lados de la grieta apuestan a utilizar la situación económica. “En cuanto al ajuste, Cambiemos, cuando llega al poder decide ostentar una crisis. El Gobierno dice que ‘estamos en una crisis, solamente que gran parte de la población no lo sabe porque el Estado se encargó de taparla’. No sólo entra en juego la cuestión del INDEC, sino el documento que se llama ‘El Estado del Estado’, para mostrar la crisis que el kirchnerismo pretendía tapar”.

En este sentido, el investigador expresó en diálogo con La Tecla que “en la situación actual, donde la mayoría de la población estaría dispuesta a coincidir en que existe una crisis que puede ser vista como severa, como normal dentro de los ciclos históricos-políticos de la Argentina, a diferencia de lo que ocurre en 2015, está el preconcepto que estamos en crisis”.

“Entonces, la pregunta es: ¿por qué estamos en crisis? ¿Por las políticas que aplicó este Gobierno de 2015 a la fecha o por la ya olvidada pero presente ‘pesada herencia’? ¿Es el resultado de los efectos de una política insustentable de un Gobierno populista que ‘nos regaló el presente para robarnos el futuro’, o de tres años de gestión, endeudamiento y la vuelta al FMI? Es ahí donde se juega la lucha semiótica y discursiva. Nadie duda que hoy, en 2019, estamos peor que hace cuatro años en cuanto a los índices, y sin embargo, la pregunta es ¿quién es el responsable? La idea de la pesada herencia se instaló con mayor fuerza, caló más hondo”, finalizó.

“Vamos a tener una campaña muy fuerte; acá no se salva ninguno”

La consultora política Daniela Aruj es especialista en imagen, comunicación y branding polí́tico, también conocido como “posicionamiento de marca”. En diálogo con La Tecla consideró que en la actual campaña se reedita la vieja estrategia de apelar al miedo.

“Es una campaña que tiende a lo lógico, porque si uno lo piensa desde lo racional, cada uno de los espacios polarizantes ha logrado un núcleo duro bastante fuerte. Lo único que queda es ese espacio de indecisos, que cada vez es más flaco y pequeño”, expresó.

Por eso, desde ambos lados de la grieta le hablarán “a ese porcentaje de la población al que ya intentaron convencer por la positiva, con lo cual les queda decirles: ‘Mirá, enfrente está el cuco’. Lo que se ve es que hay una pseudoparidad, entonces, lo que sucede es que ninguno está en una situación cómoda. Vimos que el espacio oficialista era el que más pegaba, contrario a toda su filosofía, y a toda la política que en otro momento le ha resultado, que es la de no confrontar y proponer”.

“Ninguno de los políticos hace algo sin que esté analizado; podés tener situaciones que no estaban planeadas y terminan perjudicando. Lo que decimos los consultores siempre es que ‘en campaña, el que se equivoca, pierde’; y sobre todo el que se equivoca más cerca de la elección”, añadió Aruj.

En este sentido señaló que este endurecimiento de los discursos de la campaña se va a ir incrementando a medida que se acerquen las elecciones. “Vamos a tener una campaña muy fuerte en términos de memes y campaña de desgaste en las redes sociales. El video de Patricia Bullrich tuvo ese impacto a partir de reforzar una idea que ya estaba instalada. Acá no se salva ninguno. Todos han cruzado la calle, por eso nadie está libre de tirar la primera piedra”, concluyó.

La estrategia coincidente es la “hiperpolarización” 

(Por Rosendo Fraga, director de Nueva Mayoría)

A un mes de las PASO, la estrategia coincidente, aunque no coordinada, de Macri y Cristina es la “hiperpolarización”. Dos semanas atrás era la “polarización”, buscando convencer a los votantes de que las primarias son la primera vuelta. Pero a un mes de ellas, la estrategia de las dos fuerzas principales que compiten es sumar entre ambas más del 80% de los votos. Se trata de crear la sensación de que el 11 de agosto es como la segunda vuelta, es decir, se define la elección.

Pero el oficialismo, al mismo tiempo, de acuerdo a las circunstancias, retiene una estrategia alternativa: si acercándose la elección fuera probable que Cristina ganara, entonces se vuelve a la estrategia de que perder las PASO no es relevante, dado que ello sucedió en 2015 y después se revirtió en primera y segunda vuelta dicho resultado. La estabilidad del dólar es la prioridad en materia económica, y el oficialismo está logrando su control, aunque ello genere dudas sobre el futuro, por el atraso cambiario. Estabilidad cambiaria implica menor inflación y alimentos más baratos, y es lo que más importa al oficialismo durante la campaña. 

La obra pública es el otro eje, y la estrategia está direccionada hacia los lugares más difíciles del Conurbano en materia de desventaja electoral. Pero en esto surge un problema: la legislación es muy clara en cuanto a que no se pueden inaugurar obras durante la campaña, iniciada formalmente el 12 de julio. El tercer eje es la corrupción del kirchnerismo, y el Gobierno habría logrado que la primera condena sea a Amado Boudou antes del 11 de agosto.

La semana pasada, Alberto Fernández declaró como testigo en la causa por el memorándum con Irán. Macri presidió en Parque Norte una reunión de todos los candidatos del PRO, para encuadrar la campaña en los lineamientos que han definido Durán Barba y Marcos Peña. Impulsarán la concurrencia a votar -en las PASO suele hacerlo menos gente que en la primera vuelta- en la idea que los votantes poco involucrados votan más a Macri que a Cristina.

Julio Burdman

“El endurecimiento discursivo viene predeterminado por las tácticas de competencia democrática que se usan en estos días. No gana quien tiene mejores propuestas, sino quien tiene mayor capacidad de desmoralizar al adversario, convertirlo en ‘invotable’ para grandes sectores de la población. Por eso es tan importante tener medios de comunicación, buenas estrategias discursivas, campañas eficaces”.

Coment� la nota