El Gobierno busca además preservar el acuerdo de paz social firmado por el sector. Si se extiende el paro se complicará el suministro normal de combustibles
El Gobierno nacional mantenía anoche intensas negociaciones con los representantes gremiales de los petroleros jerárquicos de las provincias de Chubut y Santa Cruz para destrabar el conflicto que desde la semana pasada tiene paralizada la producción en los yacimientos de la empresa YPF y amenaza el normal abastecimiento de combustibles desde la Patagonia. Además, esas gestiones contrarreloj, comandadas por el ministro de Planificación, Julio De Vido, también apuntaron a asegurar la supervivencia del acuerdo sectorial de paz social sellado entre empresas y gremios petroleros hace menos de un mes, un pacto que el Gobierno pretende a utilizar como modelo para potenciar la convocatoria al diálogo social.
La intervención del Gobierno en el conflicto se produjo luego que los petroleros profundizaron las medidas y tomaron el miércoles las instalaciones de la empresa Terminales Marítimas Patagónicas (Termap) en Caleta Córdova (Chubut), donde YPF almacena el petróleo que luego es transportado en buques hacia las refinerías para la producción de combustibles.
A partir de una convocatoria oficial, representantes de YPF y el titular del gremio de jerárquicos, José Lludgar, mantuvieron ayer un encuentro con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, en el que las partes lograron restablecer el diálogo, aunque el sindicato ratificó la continuidad de las medidas hasta tanto la empresa ofrezca una respuesta al reclamo por el reencuadramiento gremial del personal de sus yacimientos. Tras esa primera reunión, De Vido profundizó las gestiones ante los referentes gremiales, pero hasta anoche seguía sin hallarse una solución.
En tanto, desde los gremios reiteraron sus advertencias de extender las medidas por tiempo indeterminado si la empresa no da respuestas. “Tenemos parada la producción hace varios días y así vamos a seguir”, indicó Lludgar.
Cerca de la empresa, en cambio, se mostraron más optimistas sobre la posibilidad de destrabar el paro en el corto plazo. “Se abrió una instancia de acercamiento y hay un panorama más alentador”, dijeron en YPF.
En medio del conflicto, diversas fuentes del sector petrolero mostraron preocupación por la continuidad de las medidas en la Patagonia. Sucede que Termap es la empresa encargada de almacenar todo el petróleo de la Cuenca del Golfo San Jorge (principalmente Chubut y Santa Cruz) que luego abastece a las refinerías de Esso y Shell. La huelga impide que esas instalaciones reciban petróleo proveniente de los yacimientos. Eso tiene dos grandes efectos: por un lado, obliga a las petroleras a almacenar el crudo en instalaciones de los yacimientos. “Esto no puedo hacerse durante más de tres días. Pasado ese lapso, hay que parar la producción”, explicó preocupado un empresario del sector.
A esta altura YPF, la empresa en conflicto, tiene frenadas sus operaciones en Santa Cruz. Eso ocasionó, además, que Oxy – otra de las petroleras importantes– deba detener una parte de su producción.
Del otro lado del ovillo se encuentran las empresas refinadoras. Todavía no hay problemas de abastecimiento, pero puede empezar a complicarse”, dijeron en una de ellas.



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