Vidal busca una tregua con los intendentes del PJ por la inseguridad

Vidal busca una tregua con los intendentes del PJ por la inseguridad

Mientras debe encargarse de atacar la inseguridad real, la que ocurre en las calles, el gobierno se encontró con que este debate político se volvió principal tema las últimas semanas. La gota que colmó el vaso fue la foto que se tomaron los intendentes del peronismo y el massismo en la Cámara de Diputados, para presentar un proyecto de ley que le permita a los municipios quedarse con el control de las comisarías y sus recursos.

 La presentación no sólo implicó un desafío a la gestión del ministro de Seguridad de Vidal, Cristian Ritondo, en el sentido de que los intendentes, mientras planteaban la voluntad de "ayudar" a la gobernadora, estaban señalando que ellos podían hacer mejor ese trabajo. También fue una imagen perturbadora de cara a 2017: mientras Cambiemos no ahorra esfuerzos por dividir el espectro peronista, el grupo se sentaba en una misma mesa. 

Luego de esa foto, el ministro de Gobierno y mano derecha de Vidal, Federico Salvai, salió a indagar qué tan en serio y qué tan lejos esperaban llegar massistas y peronistas, que por sí solos tienen número suficiente en la Legislatura bonaerense para aprobar el proyecto firmado por Martín Insaurralde (Lomas de Zamora). El jueves cenó en Puerto Madero con cuatro intendentes. No escuchó lo que esperaba. 

"Les preocupa que nos pongamos de acuerdo con el massismo, pero más les preocupa que le planteáramos una respuesta institucional a un tema que no esperaban", contó uno de los integrantes de la mesa en la que se sentaron Salvai y los intendentes Mariano Cascallares (Almirante Brown), Juan Zabaleta (Hurglingham), Juan Pablo De Jesús (Partido de la Costa) y Eduardo "Bali" Bucca (Bolívar). 

Salvai le habría asegurado a los comensales que Vidal está decidida a darle más injerencia a los municipios en la prevención. Pero que se avanzaría primero en algunos distritos, en un proceso gradual. "Nosotros queremos una ley para todos, no que Vidal elija", protestan los jefes comunales. 

Para la gobernación, la ley pedida por los intendentes está lejos de abordar seriamente el problema de la inseguridad. "Es un corte y pegue de leyes viejas. Ellos mismos admiten que es para hacer política", señalan cerca de Vidal. Prometen que Cambiemos se sumará al debate legislativo y hará sus aportes, tras el receso de invierno. 

Por ahora, sin embargo, los últimos movimientos de Ritondo fueron en la dirección contraria: removió comisarios que tenían el visto bueno de los intendentes y denunció el uso irregular de la policía local por algunos alcaldes (para ahorrarse salarios municipales o custodiar a amigos). Para los jefes comunales, terminó fortaleciendo al cuerpo de la Policía Bonaerense. 

La cena entre Salvai y los intendentes también dejó acuerdos: el principal, que haya una tregua discursiva entre la gobernación y los municipios. "Dejar de pelearnos frente a la sociedad", explicó un comensal, tan cansado de sus pares que "se pasan de la raya" como de las reacciones de Ritondo. 

El primer efecto de ese acuerdo se vio cuando, por medio de un comunicado del Ministerio de Seguridad, el intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo, prometió acompañar a Vidal y Ritondo en la lucha contra la inseguridad.

 Luego de las pedradas, Descalzo recibió el apoyo de decenas de intendentes del PJ, incluidos los kirchneristas duros, que venían esquivando las fotos compartidas. 

Fue otra imagen políticamente incómoda por la seguridad. Que se sumó a la de massistas y peronistas en la Legislatura, pidiendo por las policías municipales. Y a la carta con la que Elisa Carrió, diputada de Cambiemos, vinculó al jefe de la policía bonaerense, Pablo Bressi, con el narcotráfico.

 Lo curioso es que, en paralelo, el ministro volvió a agitar las aguas: el viernes hizo circular un video con extractos de discursos de una decena de intendentes del peronismo y el Frente Renovador (el propio Sergio Massa aparece dos veces) que lo felicitan a él o a Vidal por el trabajo en conjunto. Varios intendentes lo tomaron como una chicana. 

Esa movida no cayó bien en algunos despachos de la gobernación, que respaldan el trabajo de Ritondo pero se preguntan por qué un ministro elegido -entre otras razones- por su ADN y cintura peronista para contactarse con los intendentes peronistas termina enroscado en esas batallas discursivas. "Demasiado tenemos con la realidad", bromeaba, ayer, un funcionario de Vidal. O no tanto.

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