Vidal busca piezas para el rompecabezas

Vidal busca piezas para el rompecabezas

Cambiemos aguarda con ansiedad la segunda vuelta presidencial, que, a la vez, será fundamental para determinar el gabinete en la provincia de Buenos Aires. Una victoria de Mauricio Macri en el balotaje restará nombres al equipo de gobierno que María Eugenia Vidal pretende pero recién podrá concretar después del 22 de noviembre.

En el PRO reconocen que “el principal déficit que tenemos es de dirigentes políticos para cubrir todos los puestos”. De pronto, el partido con gobierno solamente en la Ciudad de Buenos Aires debe renovar el gabinete porteño y completar cientos de cargos en la Provincia; e imagina que deberá hacer lo propio con Nación. Por ello ya dicen que “va a haber que poner gente de todos lados”.

Después del balotaje se sentarán Macri, Vidal y el electo jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Allí harán la distribución de cargos. Para Rodríguez Larreta queda el desafío más complejo, ya que los experimentados emigrarán de la Ciudad, muchos con destino bonaerense. En tanto, los socios en la alianza deberán acercar los nombres que proponen para los ejecutivos.

La semana pasada, Macri y Vidal les dejaron en claro a los radicales Ernesto Sanz y Daniel Salvador que ellos deben cerrar el frente interno y serán los únicos autorizados a negociar los casilleros con el PRO.

“Va a ser un gabinete a la altura de las circunstancias, no hay compromisos con nadie, se apunta a traer a los mejores; y si los mejores vienen de otro lado, van a estar donde corresponda. Esto es para la gente, no hay compromisos con nadie; y María Eugenia armará el equipo pensando en lo mejor para su gobierno”, redundó uno de los principales operadores del próximo gobierno provincial.

El mismo vocero descartó que la futura administración llegue con la escoba para barrer los cargos públicos, sobre todo de las áreas técnicas. Juegan en este sentido dos circunstancias: el ajustado número de dirigentes para

llenar tantos huecos y la complejidad administrativa y técnica de muchas áreas provinciales.

“Hay mucha gente buena que está en la administración pública; no vamos a borrar a todos de un plumazo, no vamos a cambiar 500 personas y cambiar las figuritas. Los que estén rindiendo en sus lugares no se van a ir. Es lo mismo que pasó en la Ciudad cuando vino el macrismo, que no sólo no echó, sino que tomó mas gente. Tampoco va a ocurrir lo que dice (Roberto) Baradel sobre el despido de docentes; nuestra apuesta es la educación pública”.

La fuente a la que recurrió La Tecla salió de esta manera al cruce de versiones sobre despidos que, según el macrismo, “tratan de sembrar incertidumbre y crear un mal clima entre los empleados”.

Más allá de la espera hasta el post balotaje, algunos nombres ya aparecen en escena, y varios de ellos recalarán sí o sí en la Provincia aunque Macri obtenga la llave de la Casa Rosada. Entre ellos aparecen el economista Hernán Lacunza y el periodista Federico Salvay, los responsables de llevar adelante la transición con el gobierno de Daniel Scioli.

El macrismo, y fundamentalmente Vidal, se respaldan mucho en la fundación Pensar. A ella pertenecen dirigentes como el propio Lacunza, Leonardo Sarquís, Julio Conte Grand y Eugenio Burzaco; todos con muchas posibilidades de desembarcar en el gabinete provincial. También son asesores permanentes el CIPEC y el G25.

El Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad, estructura armada por la electa Gobernadora cuando fue ministra de esa cartera, es una usina de dirigentes para distintas áreas de la administración bonaerense.

La ansiedad de muchos porque se concrete el armado ministerial choca con los tiempos electorales. Macri no quiere distracciones en la campaña para la segunda vuelta presidencial, y ha recriminado puertas adentro que se hayan filtrado algunos nombres. No obstante, Vidal necesita ir definiendo su equipo de trabajo para los próximos cuatro años. Por lo pronto, la transición ya comenzó.

Comentá la nota