Con alfombra roja o a las patadas. Con dólares o con misiles. A por las tierras raras o a por el petróleo. El rostro ultra del gendarme, que está de vuelta.
Por Marcelo Falak
En esta nota del 26 de noviembre, el periodista Marcelo Falak analizaba el impacto que tiene en la Argentina de Javier Milei y en la Venezuela de Nicolás Maduro la avanzada de Donald Trump, quien “intenta moldear América Latina a su gusto y lo hace a martillazos”, decía el autor. El “ataque masivo” sobre el país caribeño y la captura del líder chavista confirman el rumbo que eligió seguir el presidente de Estados Unidos. A continuación, el artículo donde Falak cuenta la disputa geopolítica y anticipa los hechos perpetrados este sábado:
Notas Relacionadasun toma y daca desigualUn pacto para blindar el modeloPor Marcelo FalakAdvertisement
Donald Trump es capaz, en cumplimiento de la tradición, de indultar a dos pavos y perdonarles la vida antes del Día de Acción de Gracias –esta vez, los afortunados fueron Gobble y Waddle–, pero parece dispuesto a no mostrar piedad con sus enemigos de Venezuela.
El presidente de Estados Unidos sigue tratando de modelar América Latina a su gusto y lo hace a martillazos. La fidelidad canina que ha conseguido de la Argentina de Javier Milei –mezcla de admiración ideológica del libertario y aguda necesidad de un salvataje financiero– ahora la procura en el país caribeño con una combinación de amenazas, despliegue fuerza militar y propuestas de un diálogo que sería monólogo.
Hay quienes pueden considerar a Nicolás Maduro un líder revolucionario y antiimperialista y quienes, como el autor de esta nota, un dictador y violador de los derechos humanos que, por sólo señalarle un lunar reciente, todavía debe la presentación de las actas que, afirma, prueban la legitimidad de su última reelección. Sin embargo, ese debate hoy importa menos que la posibilidad latente de que Estados Unidos vuelva a ejercer con máximo celo la doctrina Monroe, por la que se reserva a América Latina como zona exclusiva de influencia geopolítica, y el corolario Roosevelt, la aplicación de la fuerza militar para conseguir sus propósitos.
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela.
Ese drama se despliega cada día con acopio de fuerzas navales en el mar Caribe, bombardeos de lanchas que –alega el Pentágono– llevan drogas a las costas norteamericanas, amenazas y llamamientos abiertos a un cambio de régimen.
Asimismo, en una advertencia de la Administración Federal de Aviación (FAA) estadounidense para que los aviones comerciales "extremen la precaución" al sobrevolar Venezuela, cuyo cielo podría poblarse de misiles en cualquier momento, lo que llevó a la cancelación de 22 vuelos desde el sábado. El régimen chavista esgrime la posibilidad de quitarles la licencia para operar en el país a las aerolíneas que se presten a esas presiones, lo que llevaría a un incremento de la tensión.
La imprevisibilidad y el autoritarismo de Trump hacen que las quejas de los gobiernos de la región, incluso los más adversos al intervencionismo estadounidense, se escuchen con dificultad. El miedo manda.
Javier Milei y Toto Caputo, atados a Donald Trump.
La Argentina, más vale, calla, aunque por motivos diferentes: el Gobierno de extrema derecha asume que nada tiene para decir sobre ese ni sobre otros asuntos regionales o globales y se limita a un seguidismo vergonzante. Ni siquiera osa votar en la ONU contra la tortura si no tiene permiso.
Todos los vientos del mundo sobre Venezuela
Todo el viento del mundo parece soplar contra Maduro y ahora queda más claro cómo fue que el Comité Nobel pensó que María Corina Machado era digna de la máxima distinción internacional que se entrega a quienes hacen aportes a la paz. A la antichavista se le debe reconocer coraje y consecuencia en el rechazo al régimen, pero su promoción de muy larga data de una invasión estadounidense hizo que la polémica estallara hasta en Oslo.
Mientras ella atiza desde dentro de Venezuela –sin que, afortunada y llamativamente, Maduro ose ponerle una mano encima– una revuelta en las fuerzas de seguridad, el jefe del Pentágono –rebautizado Departamento de Guerra en la actual administración–, Pete Hegseth, construye una fuerza militar formidable frente a las costas. La lógica es la misma que se aplicó en el mercado financiero argentino: que los gestos condicionen reacciones y que el costo efectivo de la operación resulte lo menor posible. Acá, que el dólar baje a fuerza de tuits y sin poner plata grande porque no se puede pulsear con el Tesoro norteamericano; allá, que algunos militares den un golpe y cambien el régimen porque no se puede pulsear con el Pentágono.
Para eso ya está apostado el mayor portaaviones del mundo, el USS Gerald R. Ford, punta de lanza de una fuerza que incluye otros buques de guerra, poder misilístico y 15.000 efectivos. Las últimas noticias revelan la realización de un ejercicio nocturno que podría constituir la previa de una invasión o de una amenaza convincente.
"Tomen la decisión de acompañar la libertad cuando llegue la hora. Tú sabrás cuando dar ese paso. Sé un héroe, no un criminal. Este día que se acerca, únetenos", arengó Machado a todos los militares y policías de Venezuela el último sábado 15.
#URGENTE | Mensaje de María Corina a todos los cuerpos militares y policiales de Venezuela:
“Tomen la decisión de acompañar la libertad, cuando llegue la hora. Tú sabrás cuando dar ese paso. Sé un héroe, no un criminal. Este día que se acerca, únetenos”.
pic.twitter.com/eSoApcERDp
— Orlando Avendaño (@OrlvndoA) November 15, 2025El "triángulo de hierro" de Donald Trump
El tema, caballito de batalla de esta época de neointervencionismo duro, es la figura del narcoterrorismo. Para eso, el gobierno de Estados Unidos declaró a Maduro jefe del "Cartel de los Soles", una entidad que algunos expertos ponen en duda y otros simplemente no la toman en serio.
Benjamín Netanyahu, junto al republicano y al argentino miembro del "triángulo de hierro" de la extrema derecha internacional, hizo su parte al señalar al venezolano como el principal nexo de los grupos terroristas Hizbulá –libanés– y Hamás –palestino– en Sudamérica.
Lo de los "soles" se refiere al formato de los galones de los uniformes de los militares venezolanos. Sin embargo, que algunos de ellos estén vinculados a mafias del narcotráfico no ameritaría hablar de un cartel en toda la regla y menos de narcoterrorismo. Si no, cabría preguntarse qué funcionarios políticos, aduaneros o de seguridad de Estados Unidos hacen la vista gorda ante las drogas que entran a raudales a ese país y, en consecuencia, interrogarse sobre qué nombre tendría el "cartel" que, con la misma lógica, podría presumirse que funcionaría allí.
Estados Unidos ataca Venezuela: una guerra de facto
Mientras, crece en el Congreso de Estados Unidos el resquemor por las condenas a muerte sumarias practicadas contra las tripulaciones de las lanchas atacadas en el mar y se reclama, en todo caso, que se le someta un pedido formal de declaración de guerra.
Uno de los legisladores que se muestra más vehemente en la denuncia de una guerra que no puede ser librada de facto y que, de fondo, repudia la violencia es Ron Paul, no sólo senador por Kentucky y republicano, sino también un libertario. Uno más consecuente que Milei.
En su estilo, Trump va y viene.
"No creo que vayamos a pedir necesariamente una declaración de guerra. Simplemente vamos a matar a las personas que traigan drogas a nuestro país. ¿De acuerdo? Vamos a matarlas. O sea, van a morir", dijo el republicano.
Trump sobre el Cartel de los Soles:
“No es una declaración de guerra, sólo vamos a matar a las personas que traigan drogas a nuestro país. Vamos a matarlos. O sea digamos estarán muertos”. pic.twitter.com/x3hLzPJSIi
— Progresismo Out Of Context (@OOCprogresismo2) November 25, 2025
Al mismo tiempo, le ofrece a Maduro un diálogo que, según trascendidos, implicaría alguna forma de entrega del poder a cambio de exilio e impunidad. Por ahora, versiones.
Con todo, la posibilidad de un diálogo fue mencionada por el propio Trump. ¿Sobre qué bases?
Si en Argentina se sabe que recursos naturales como la energía, el uranio y las tierras raras son la moneda de cambio del salvataje de Estados Unidos a Milei, en el caso de Venezuela se habla abiertamente del petróleo, ya sea en forma de reanudación de exportaciones que en su momento vedó el propio Washington como de preferencias de explotación para compañías de ese país.
Ante la pregunta de si la presión actual va a terminar con Maduro, la representante (diputada) republicana Maria Elvira Salazar declaró sin pelos en la lengua que sí, que "él no es Fidel Castro o un tipo valiente". Sin embargo, ante la posibilidad de que haya una guerra que es resistida en ámbitos políticos, mencionó las razones que la justificarían. La principal, que Venezuela "sería un día de campo para las petroleras estadounidenses porque supondría más de un billón de dólares en actividad económica".
La congresista republicana María Elvira Salazar:
“Para las petroleras americanas, Venezuela será un banquete [field day], porque supondrá más de un billón de dólares en actividad económica”.pic.twitter.com/51q0lV6FyY
— Argemino Barro (@Argemino) November 24, 2025
Los borrachos, los locos, los niños y los ultraderechistas no saben mentir.
Más relevante fue la palabra del secretario del Tesoro y virrey del Protectorado Estadounidense del Río de la Plata, Scott Bessent, quien vinculó la posibilidad de la paz entre Rusia y Ucrania con "algo que pase en Venezuela" para que "veamos que los precios del petróleo bajen aun más". Del mismo modo en que justificó el salvataje a Milei por la conveniencia de que Argentina "no se convierta en un Estado fallido", expresó pretender lo mismo en el país caribeño.
Se están quitando la careta... Secretario del Tesoro de EEUU, Bessent, dice que necesitan petróleo barato!
En el peor de los casos, de Venezuela no podrán sacar ni un litro de petróleo!
No habrá taladro, ni refinería que funcione.
Y menos quien labore!
pic.twitter.com/5B9UcuvNAe
— Aecio (@AecioEscalante) November 24, 2025
¿Al final seremos Venezuela?





Comentá la nota