La formación neuquina ya aporta siete de cada diez barriles y metros cúbicos producidos en el país.
La producción de hidrocarburos en Argentina volvió a marcar un hito histórico en noviembre de 2025, impulsada por el crecimiento sostenido del desarrollo no convencional. Según datos oficiales de la Secretaría de Energía de la Nación, el país alcanzó los 857,7 mil barriles diarios de petróleo y 122,3 millones de metros cúbicos de gas por día, cifras inéditas para la industria local.
Detrás de estos números aparece un dato clave que confirma el cambio estructural del sector: Vaca Muerta ya aporta cerca del 70% del petróleo y el gas que se produce en Argentina, consolidándose como el principal motor energético del país y uno de los polos shale más relevantes a nivel global.
Un récord que se apoya en el shale
El crecimiento productivo está claramente explicado por el avance del petróleo y el gas no convencional. En noviembre, la producción de shale y tight oil alcanzó los 579,8 mil barriles diarios, lo que representó el 67,6% del total nacional. Este volumen implicó una suba mensual del 1,3% y un salto interanual del 32,1%, profundizando una tendencia que no muestra señales de agotamiento.
En perspectiva histórica, el cambio es contundente: el nivel actual de petróleo no convencional es más de cuatro veces superior al registrado en febrero de 2020 y triplica ampliamente el promedio de 2021, confirmando la transformación definitiva de la matriz productiva.
En gas natural, el shale también domina. La producción no convencional fue de 76,6 millones de metros cubicos diarios, equivalente al 62,6% del total nacional. Aunque mostró estabilidad mensual y una leve baja interanual, se mantiene en valores históricamente altos y sostiene tanto el abastecimiento interno como la capacidad exportadora.
Petróleo y gas: comportamientos distintos, misma tendencia
La producción total de petróleo registró una leve baja mensual del 0,2%, pero exhibió un crecimiento interanual del 13,6%, consolidando una curva claramente ascendente. En términos de largo plazo, el volumen actual supera en 62,8% los niveles previos a la pandemia y deja atrás los promedios anuales de los últimos años.
En gas natural, la producción total fue de 122,3 MMm³/d, con una caída mensual del 1,4% y un retroceso interanual del 3,9%, en un contexto marcado por la estacionalidad. Aun así, el sistema gasífero argentino opera en una meseta elevada, sostenida por el shale gas y con márgenes de expansión en infraestructura y exportaciones.
Más pozos, más eficiencia operativa
El salto productivo también se explica por el mayor nivel de actividad. En noviembre se contabilizaron 96 pozos en perforación de explotación, con una suba interanual del 26,3% y un nivel 50% superior al de febrero de 2020.
Este incremento refleja una industria con mayor escala, previsibilidad y eficiencia, especialmente concentrada en áreas no convencionales, que logró sostener el crecimiento incluso en un contexto de cambios macroeconómicos y regulatorios.
Neuquén, el corazón del nuevo mapa energético
La provincia de Neuquén volvió a ser el epicentro del boom. En noviembre produjo 590.339 barriles diarios de petróleo, con un crecimiento interanual del 28,64%. El dato más contundente es que el 96,97% de ese volumen fue no convencional, con 572.423 barriles diarios de shale provenientes principalmente de áreas como Loma Campana, Bandurria Sur y Bajada del Palo Este.
En gas natural, Neuquén aportó 81,22 MMm³/d, con el 90% de origen no convencional, confirmando el peso estructural de Vaca Muerta dentro de la matriz energética nacional.
Un cierre de año sólido y proyección a futuro
Los indicadores de noviembre permiten proyectar un cierre de 2025 con alta previsibilidad productiva, fuerte predominio del shale y una Vaca Muerta consolidada como el corazón energético del país. De mantenerse esta tendencia, la formación neuquina podría acercarse a las 100.000 etapas de fractura acumuladas desde el inicio de su desarrollo.
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