La líder de la CC obtuvo el 2,5% y quedó tercera en la interna; aseguró que habrá ballottage
"Estamos a las puertas de la República. Ha sido derrotado el oficialismo. Hay ballottage." Elisa Carrió fue breve, como en sus otras dos intervenciones del día.
La jefa de la Coalición Cívica estaba ayer exultante con el resultado de las PASO para Cambiemos, la alianza entre Pro, la UCR y la CC que convirtió en su obsesión hace medio año. Al cierre de esta edición, Mauricio Macri, Ernesto Sanz y Carrió sumaban 31 por ciento de los votos y Cambiemos quedaba cinco puntos por debajo de Daniel Scioli, el candidato único del Frente para la Victoria.
De los 31,3 puntos de Cambiemos, sólo 2,5 eran de Carrió. "Más allá del resultado, estamos contentos porque queda claro que la estrategia que Lilita planteó hace casi un año es exitosa y es el camino a seguir", analizó anoche ante LA NACION Maximiliano Ferraro, legislador porteño y dirigente de extrema confianza de Carrió.
La cosecha de la jefa de la CC fue apenas superior a la de las presidenciales de 2011, cuando sacó el 1,8%. Atenta a ello, Carrió no demoró el reconocimiento de la derrota. Fue la primera en hablar abiertamente del triunfo de Macri dentro de Cambiemos. "Yo perdí. La elección la ganó Macri", dijo apenas pasadas las 21, desde el Instituto Hannah Arendt, cuando ni el líder de Pro ni Sanz habían aparecido en público todavía. Macri no había llegado a Costa Salguero. Sanz seguía a esa hora en su comando de campaña en el NH de la calle Bolívar.
Cerca de la diputada centraban ayer las lecturas de la elección en el resultado global de Cambiemos y en que el frente quedó a pocos puntos de Scioli. Ya pensaban en la campaña que comenzará hoy.
"Arranca otra etapa. Hoy, Cambiemos dio un paso crucial. Está arriba de 30 puntos, ofrece una alternativa sólida y competitiva al kirchnerismo y es la garantía de que va a haber ballottage", celebraba otro colaborador estrecho de Carrió.
Carrió se tomará un descanso antes de retomar la campaña, en la que prevé mostrarse con Macri y con su amiga, Gabriela Michetti.
"La Argentina va a cambiar en octubre. En septiembre voy a caminar la República para que en octubre todos acompañemos a Mauricio", dijo desde el escenario rodeada por sus socios y su compañero de fórmula, Héctor Flores.
Atrás habían quedado a esa hora -eran más de las 23- las críticas al kirchnerismo y las denuncias de fraude. "Están construyendo el fraude. Dios va a hacer sonar el escarmiento", había advertido una Carrió auténtica vía Twitter.
Por la mañana, había dado la primera señal de su expectativa para las PASO. "Hoy termina mi misión", dijo a la salida del cuarto oscuro, envuelta en unos anteojos de cotillón con el número 60 estratégicamente guardado en su cartera.
De Costa Salguero se fue con una sensación similar. Satisfecha con la "demostración de unidad" que, según ella, logró ayer transmitir Cambiemos y convencida de que la cosecha de octubre será incluso mejor.
EL BALANCE
Positivo
Fue la impulsora del frente Cambiemos y una de las que más trabajó para convencer a Macri y Sanz
Negativo
Como en 2011, Carrió tuvo una cosecha muy pobre, por debajo del 3 por ciento de los votos. Dijo que pese a ello, trabajará en la campaña de Macri






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