Todos en el barro y ¿después qué?; hay un instigador

Todos en el barro y ¿después qué?; hay un instigador
Claro que el video existe, y que Vilma no se cuidó, igual que Luis Ventura, metafóricamente hablando.
A una parte de los marplatenses los imputan como descuidistas, o se los asocia a los mismos. También, se los interpreta como la banda de los buscas. No es el mejor paradigma de calificación, para los habitantes de una ciudad que se hunde políticamente, sin opciones. Hugo Moyano, Horacio Tetamanti, Carlos Cheppi y Ricardo Echegaray, están en un cuadro de honor.

La lucha en el barro, que han propuesto entre las partes, conseguirá su objetivo: todos quedarán ensuciados y enlodados. La institución Concejo Deliberante, que arrastra una imagen casi marginal de la política, quedará envuelta en un nuevo halo de desconfianza. La credibilidad que debería ser su mayor atributo, será la primera víctima.

El emblema de la corrupción K, encarnada por Amado Boudou llevó a Mar del Plata a un sitial detestable. Y hablar de coincidencias o meras casualidades, sería ser despectivo con la inteligencia de la gente. Todos en el barro, bien enchastrados.

Un intendente municipal devaluado, sin capacidad de reacción, inhábil funcionalmente e inescrupuloso, ampliamente rechazado por la ciudadanía, encontró el billete premiado, en el video de una cámara oculta, que arrojó imágenes y audio que aún editados, han constituido la piedra de un escándalo que ha impactado de lleno en una institución, que ha defraudado la confianza popular.

Ariel Ciano plantea por estas horas la figura del juicio político, empalmado con la comisión investigadora a Vilma Baragiola, como un experto en su calidad de ex fiscal, no dejó una estela en los anales de la Procuradoría General, donde se desempeñó. Dejó el poder judicial para ir por más. La carrera política hoy lo ubica como un operador del instigador Pulti, a quien Ciano lo considera como en un canon de estadista.

Al oficialismo, como al resto de sus eventuales aliados, le conviene mantener en el candelero, a Vilma y Cía. Curiosamente, pesa más este mediático tratamiento (con las evidencias en curso), que la monstruosidad de rehabilitar a Belmonte y haber mantenido durante una década, una organización paralela a la gestión que la justicia ha calificado como asociación ilícita, que integraban 20 personas.

Es muy posible que en privado, Ciano le exprese su pesar por lo sucedido a Vilma Baragiola, mientras la despedaza ni bien le da la espalda. Hasta no resultaría extraño, que argumente como presidente de bloque. Claro que no debería olvidar (toda la ciudadanía marplatense) que Ciano fue quien bregó, para declarar vecino destacado a Amado Boudou. Ciano está obligado a mantener la farsa de la cual vive y se alimenta generosamente él y su familia. Es esto, no hay tutía.

No debería extrañar, que Baragiola hasta haya tenido en su momento de euforia, tras su triunfo electoral de octubre, un proyecto político autónomo, más vinculado a Leopoldo Moreau (quien ha brillado por su ausencia en el último mes) que a la propia UCR.

Esta mezcla burda de torpeza con amateurismo, que ha cometido Baragiola, ha enterrado por el momento, por ejemplo, las explicaciones que se esperan en el caso Belmonte, cuya dimensión es desconocida, y que es una clara demostración de que la corrupción mata en la Municipalidad de General Pueyrredon, como ocurriera con el caso Ballestriere.

Sin embargo, habilitó a Claudia Rodríguez (“no hay que ser un sabihondo para manejar el Tránsito”) para que alegremente tipificara lo que sucede por ejemplo mencionando al profesor Aprile y a Mauricio Irigoin. Resulta como demasiado que la ex patinadora, sin otra condición que tal, se ubique en una fuerza política que tendrá que dar muchas explicaciones de su gestión. Su inoperancia al frente de Tránsito, fue nefasta para Mar del Plata.

Todo este circo romano, existe porque existieron los hechos, que es lo único que no ha sido negado. La condena social y la política, exceden en este caso, lo que dictamine la justicia en su momento, cuando determine si hubo o no delito, lo cual ya ha sido asumido por Eva Moyano, afirmando que no existió un pedido de coima.

Vilma Baragiola encontró la única chance posible, en el respaldo de su bloque e institucionalmente en la UCR, pero tampoco es un cheque en blanco ni significa poner las manos en el fuego. Hoy su respeto es puramente electoral, su sobrevida son las urnas del 27 de octubre. Ella misma se ha recortado un caudal de votos, imposible de mensurar a futuro.

La política también se alimenta como la carroña. Y mañana irán por Baragiola, porque entienden que el rédito lo justifica. El intendente Gustavo Pulti no dudó en sentenciar el hecho como gravoso, desde la UCR se lo impregnó de acción destituyente y la concejal Cristina Coria apostó con todas su fichas a un golpe institucional, del que forman parte Acción Marplatense, el Frente Para la Victoria, el Frente Renovador y Agrupación Atlántica.

Para la acción política, el video es una moneda en la puerta de una iglesia de devotos necesitados. ¿Quién capitalizará el beneficio? Quizás hasta no se sepa hasta dentro de un año aproximadamente, cuando la ciudadanía se exprese en las PASO. Esa será la primera encuesta creíble. Hoy la suerte del Concejo Deliberante no figura en la agenda de los marplatenses.

La mayoría está preocupada por la mesa o cómo parar la olla, la caída del consumo y los precios de los artículos de primera necesidad, exigen correcciones urgentes desde la política. Que mañana el Concejo Deliberante libre una guerra sin cuartel, para consolidar posicionamientos políticos, sumar y restar bancas, suena a película de ciencia ficción.

Ahora es la aplicación de la razonabilidad, sentido común, hacer una lectura primaria. Baragiola es víctima de su propia indulgencia, habilitó pomposamente a un colaborador que la estampó sin el menor decoro. Baragiola tal vez ni imaginó que su presencia (en el Sindicato de Camioneros) estaba otorgándole inmunidad, a su consagrado secretario. Es difícil imaginar que en la jungla que habitan, este craso error, no merezca una condena reparadora. Esto será, sólo con una diferencia de matices, lo que ocurrirá en las próximas horas en el Concejo Deliberante.

Han hablado los muros clásicos de la avenida Luro en Champagnat, en la estación ferroautomotora, frente al Palacio Municipal, los carteles, los volantes y los afiches. La previa viene muy caliente, pero la cuestión no está en las tribunas sino en lo que decidan los protagonistas dentro del recinto. Ya lo hicieron de hecho, en la sesión que sirvió para rechazar las rendiciones de cuenta de la totalidad de la Administración Central y los entes descentralizados.

Si el intendente Pulti, avanza encarnizado en una encerrona, muy probablemente no tenga salida en el final del camino. Hoy todos “sus socios”, sólo lo serán por unas horas coyunturales, como ocurriera con el rechazo masivo de las rendiciones de cuenta. Armará un tejido del cual quedará atrapado, complicará su propia gobernabilidad, y esa es su principal responsabilidad. En esta esgrima de alianzas imprevisibles, el juego se abre de una manera tal, que las gateras se abren para todos por una cuestión de qué ha cambiado la expectativa.

El Concejo es un crisol, del que nadie asegura que pueda surgir una fuerza heterogénea. La puja furibunda, no surge como la más aconsejable, pero la gente no es la prioridad de la política, esta es una conclusión que lamentablemente podemos observar en General Pueyrredon y Batán, no es una generalización ni tampoco un término absoluto.

El bloque de la UCR, ha tenido todas las oportunidades, para resolver internamente el affaire Baragiola. Decidió dar combate en un campo que puede fortalecerla o debilitarla, pero en su debate interno sabrá enriquecer esta experiencia. Todos lo que tiene enfrente, van a litigar para ver con cuánto se quedan del 30 % que logró en las últimas legislativas. De esto se trata.

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