El establishment impulsa la iniciativa oficial para asegurar la continuidad del esquema financiero. La ilusión de replicar el modelo peruano choca con la escasez de reservas, la fragilidad legislativa y las sospechas corporativas sobre un plan para dejar un "caballo de Troya" libertario.
Eugenia Muzio
El círculo rojo leyó la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) como un seguro para blindar el modelo económico más allá del mandato de Javier Milei. Es una póliza doble: el sector privado advierte que sostener a Santiago Bausili en la presidencia de la autoridad monetaria más allá del mandato libertario puede garantizar que las reglas del juego financiero perduren. Aunque, atrás de la idea de construir un "Velarde argentino" - por el presidente de la entidad de Perú, Julio Velarde - se esconde un espejismo: la promesa de una autonomía institucional, por si sola, no garantiza independencia o la falta de dólares en sectores productivos.
El Gobierno envió al Congreso los lineamientos para modificar la ley del BCRA, enfocándose en establecer el mandato único de preservar el valor del peso y prohibir severamente el financiamiento al Tesoro. Aunque el corazón político de la medida es el "blindaje" al presidente y su directorio, terminando con las designaciones "en comisión" que rigen de forma ininterrumpida desde 2012.
En la cúpula empresarial cae bien la lógica de la no emisión. Un referente clave de un círculo del establishment muy influyente aseguró a PERFIL que separar la política monetaria de las urgencias políticas es “la única vía para evitar la monetización del déficit fiscal”. “Lograr que los directorios perduren más allá de los recambios presidenciales es lo único que permitirá remonetizar la economía, incentivar el ahorro de los argentinos en moneda local y expandir el sistema financiero como vehículo de inversión a largo plazo”, señaló.
El espejismo peruano y el aval de la City
En la City porteña, la figura de Bausili cosecha avales técnicos. Un directivo bancario afirmó que en el mercado reconocen un titular “sólido” que al asumir, le faltaban herramientas para la botonera diaria, pero, le destacan el haberse “dejado asesorar”. La aspiración de máxima del oficialismo es emular a Julio Velarde, el histórico presidente del Banco Central de Reserva de Perú (BCRP) que maneja los hilos monetarios desde 2006, sobreviviendo a todo tipo de crisis institucionales.
Según un documento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el proyecto de Milei copia el modelo peruano al establecer el mandato único de preservar la moneda, lo cual resulta ser una excepción a nivel mundial, dado que la Reserva Federal de Estados Unidos o el Banco Central Europeo contemplan mandatos múltiples que incluyen el empleo y el crecimiento económico. Incluso, la propuesta libertaria excede el purismo peruano al incluir sanciones penales por emisión monetaria y condicionar el giro de utilidades.
Pero, el establishment criollo sabe que Argentina no es Perú. El mismo interlocutor financiero que llena de elogios a Bausili reconoció que es “imposible que su gestión sobreviva a un cambio de gobierno”. A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos o en el modelo peruano, en las empresas asumen que la dinámica política local impide que un gobierno de distinto color le renueve el mandato a un funcionario opositor por seis años más.
Fragilidad política y el "caballo de Troya"
“Bausili es un caballo de Troya, entra al próximo Gobierno blindado y es uno de los suyos”, planteó un ex integrante de la autoridad monetaria. La idea la replicó un dirigente corporativo de la economía real, que planteó una “discordancia” entre la figura de un presidente del BCRA y un eventual gobierno de otro color político que busque objetivos distintos. Esa fuente señaló un tecnicismo: la iniciativa plantea que sea más dificil remover al directorio, con dos tercios de los votos de ambas cámaras legislativas; pero, en la práctica, una próxima gestión puede promover una nueva reforma de la Carta Orgánica con trazos más laxos y aprobarla por mayoría simple en el Congreso.
Esa fragilidad política estructural es la principal preocupación de los aliados orgánicos del Gobierno. Un importante empresario del agro, perteneciente al denominado "círculo violeta" de acceso directo al oficialismo, advirtió en off the récord que la verdadera prueba de fuego será conseguir los votos del peronismo en el Congreso para aprobar la ley. “Si el proyecto no logra atravesar esa barrera será una pésima señal para el mundo, indicando que ante un eventual retorno de la oposición, la maquinita de imprimir billetes volverá a encenderse sin mayores fricciones”, indicó.
Además, planteó que se trata del máximo examen para el peso argentino. “Siempre se dijo que había que hacer política monetaria, con esas reglas no se podía. Ahora, si no funciona, la puerta para dolarizar se abre un poco más”, planteó en diálogo con este medio.
El talón de Aquiles
A las dudas del mercado se le suman contradicciones de la propia gestión libertaria. Mientras Milei exige en los papeles la independencia total, durante 2024 y 2025 el Tesoro se financió con giros de utilidades del BCRA por un equivalente a USD 24.200 millones. Estos desembolsos se originaron en sobre la valuación de Letras Intransferibles.
En ese sentido, Jorge Carrera, ex director del BCRA, consideró que la intención real de la reforma es "mover el centro del debate económico desde la recesión y el desempleo en una economía bipolar —para los cuales no hay respuesta— hacia una discusión estructural de largo plazo".
Carrera agregó que la jugada busca "cumplir con un pedido del FMI" y, fundamentalmente, "prepararse para una eventual derrota electoral del gobierno e intentar dejar al frente del BCRA a un funcionario propio, muy cercano a Caputo, para la próxima administración". Además, cruzó el núcleo teórico del mandato único: "No es cierto que los bancos centrales tengan un solo objetivo. La estabilidad financiera es un objetivo central de la mayoría de los bancos centrales desde la crisis de 2008".
Para el exfuncionario, el verdadero "talón de Aquiles" del esquema macroeconómico no es la emisión, sino la toma sistemática de deuda. "Ese abuso del endeudamiento del Tesoro ha llevado a crisis tan graves o más graves que las asociadas al financiamiento vía BCRA. Sin embargo, el gobierno no lo contempla", sentenció. La única salida institucional real, advirtió Carrera, exige crear un Consejo Monetario de coordinación, que todo endeudamiento pase por el control indelegable del Congreso y no forzar una ley fundacional en un contexto de polarización extrema.


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