Comparte con Moyano, De Narváez y Lavagna el hecho de tener más imagen negativa que positiva, según una encuesta de Mora y Araujo.
Según una encuesta realizada en todo el país por la consultora Ipsos-Mora y Araujo, el gobernador cordobés ostenta un 39 por ciento de imagen negativa y un 23 por ciento de imagen positiva. De Narváez, quien encabezaría la lista de diputados del frente opositor en Buenos Aires, tiene 55 por ciento de imagen negativa y 25 por ciento de positiva, lo que constituye una brecha de veinte puntos en contra. En tanto, el ex ministro de Economía Lavagna suma 39 por ciento de imagen negativa y 27 por ciento de positiva. El peor ubicado en cuestión de imagen es Hugo Moyano, titular de la CGT Azopardo: su imagen negativa trepa al 78 por ciento, y el sondeo no indica a cuánto llega la positiva.
Los malos guarismos de los fundadores del “Centro Grande”
-como bautizó Lavagna al frente anti-K- sorprenden porque salvo De la Sota, ninguno de los miembros tiene funciones ejecutivas, que obviamente suelen provocar mayor desgaste en la imagen de los dirigentes. En el caso de Moyano, que hoy lanza su propio partido político en el Luna Park (ver aparte) arrastra una histórica imagen negativa.
La encuesta fue realizada entre el 9 y el 22 de abril pasado, en forma domiciliaria (no telefónica) en los principales centros poblacionales del Gran Buenos Aires, y en Capital Federal, Rosario, Córdoba, Tucumán, Mendoza, Neuquén y Mar del Plata.
CFK, con 50% de imagen positiva
Según los resultados difundidos, la imagen positiva de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner está en el 50 por ciento tras descender 7 puntos luego de las denuncias de corrupción del periodista Jorge Lanata.
Por otra parte, de acuerdo al sondeo de Mora y Araujo, el intendente de Tigre, Sergio Massa, lidera la positiva con el 62 por ciento. Luego se ubica el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, con el 54 por ciento, el ex gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, con el 34 por ciento y Mauricio Macri, con el 32 por ciento de imagen positiva. El dato notorio en estos casos y de la presidenta Cristina Kirchner es que se trata de dirigentes con roles ejecutivos, aunque no todos con el mismo nivel de exigencia y complicación, ya que obviamente hay una distancia entre conducir el Gobierno nacional o la Provincia de Buenos Aires, que ser intendente de una ciudad o de un partido provincial.










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