El soldado que orquestó la batalla política y cultural

Juan Gabriel Mariotto comandó desde un principio la estrategia kirchnerista para que el Estado avance sobre la industria audiovisual y los medios de comunicación. Mentor de la ley de medios y uno de los ideólogos del manual de estilo oficialista, conquistó por completo a Néstor y Cristina Kirchner cuando orquestó el plan para arrebatarle el negocio del fútbol al Grupo Clarín y al denegar la fusión de Cablevisión y Multicanal.
Mariotto es periodista y docente, con trayectoria en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y militancia en el peronismo de ese distrito bonaerense. Fue interventor en el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer) y hoy es presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), el organismo creado por la ley de medios. Coordinó los $ 600 millones anuales del programa Fútbol para Todos y, desde la citada universidad, de donde egresó y fue decano de la Facultad de Ciencias Sociales, activó una red universitaria para respaldar académicamente la ley, promulgada el 10 de octubre de 2009.

Antes de ser el elegido por Cristina Kirchner para acompañar a Daniel Scioli en la fórmula bonaerense, el nombre de Mariotto había dado vueltas para presidir Banfield, el club de sus amores, donde alguna vez cultivó una amistad con Eduardo Duhalde. El funcionario kirchnerista concurre con frecuencia a los partidos de Banfield. Suele ir con un gorro Piluso verde y blanco. En la tribuna se encuentra con sus compinches de las tertulias de la infancia.

Si bien es afecto al fútbol, su vocación siempre estuvo ligada a los medios. Como cineasta recibió un premio por su documental sobre el padre Carlos Mugica. También dirigió un rodaje sobre la gesta periodística de Rodolfo Walsh.

En su retórica, muchas veces arrebatadora, las expresiones como "monopolio" o "medios hegemónicos" son sinónimos de malas palabras. Poco afecto a escuchar versioens ajenas a lo que manda el relato kirchnerista, mostró su costado más polemista cuando se cruzó dialécticamente con Beatriz Sarlo en el programa 6,7,8 , del 24 de mayo pasado. "Yo no sé si es que las editoriales de Magnetto le dan letra a usted, o es usted la que le da letra a las editoriales de Magnetto", le espetó Mariotto a Sarlo. La intelectual respondió: "Mirá, a mí no me da letra nadie, no seas insolente".

Siendo interventor en el Comfer, reconoció, en una entrevista con el desaparecido diario Crítica, que había adquirido una radio ilegal durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Se trataba de una FM y la causa se apiló apenas unos meses en el desorden de los tribunales. El juez Marcelo Martínez de Giorgi lo absolvió después de que Mariotto acreditara que se había desvinculado de la emisora al jurar como funcionario público.

Un pingüino más

Si no fuera porque nació en Lomas de Zamora, hace 47 años, cualquiera lo podría confundir con un pingüino más. Este año impulsó un programa llamado Casas Compañeras, cuyo objetivo es generar el compromiso de vecinos para respaldar la reelección de la Presidenta.

Desde la Corriente por una Comunicación Nacional y Popular, Mariotto se propone abrir 1000 casas en la provincia de Buenos Aires y extender el modelo a todo el país. "Hay que llenar la patria de casas compañeras", dijo eufórico el día de la presentación.

Su trayectoria política conoce de victorias -fue electo concejal de Lomas de Zamora-, pero también de derrotas, ya que intentó sin éxito, en 2007, llegar a la intendencia del municipio con el aval de Kirchner.

Actualmente es una de las espadas más combativas en la disputa con el Grupo Clarín. Sin embargo, en 2003, junto con Kirchner, Mariotto negoció el futuro de Canal 7 con Marcelo Tinelli, Mario Pergolini y el ex gerente de Canal 13 Hugo Di Guglielmo. No logró un acuerdo con ninguno de los tres.

Mariotto encarna el relato kirchnerista en el campo donde se desarrolla la batalla cultural. Promovió a Martín García en la agencia Télam y desde la Afsca digita todos los contenidos de radio y TV. Gente que lo conoce plantea dudas sobre su capacidad para ejercer como "comisario político" del gobierno nacional en el territorio bonaerense, donde debería lidiar con los indomables intendentes del conurbano y dirigentes sindicales

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