"Estamos plantando una nueva experiencia política en Argentina", aseguró Hermes Binner. Se refugió en el primer piso del Savoy a esperar la consolidación de las tendencias y tres horas después salió a festejar el haberse convertido en el segundo candidato más votado.
Y no era para menos. El socialismo vivió anoche un momento histórico. La fiesta comenzó pasadas las 22.30 en el subsuelo del hotel Savoy de la ciudad de Buenos Aires.
A esa hora, Binner, ya había felicitado telefónicamente a Cristina Fernández de Kirchner por su triunfo y tenía la certeza de que no existiría la paliza que los operadores mediáticos del primer candidato a diputado nacional kirchnerista en Santa Fe, Omar Perotti, prometían desde temprano a las redacciones de los distintos medios.
Binner llegó en auto a Capital desde Rosario pasadas las 19.30. Se refugió en el primer piso del Savoy a esperar la consolidación de las tendencias y tres horas después salió a festejar el haberse convertido en el segundo candidato más votado.
Apareció en escena flanqueado por su candidata a vicepresidente, Norma Morandini, Víctor De Gennaro, Margarita Stolbizer, Victoria Donda, Héctor Polino, Luis Juez, Claudio Lozano, Marta Maffei, Alicia Ciciliani, Carlos Rodríguez, Chiqui González, Ricardo Attala, Roy Cortina, Eduardo Macalusse, Rodolfo Sukar, Antonio Bonfatti y Rubén Galassi.
El fenómeno. En el subsuelo lo esperaba un escenario montado, pantallas, música y numerosos periodistas llegados de todos los extremos de Argentina y de distintos países del mundo, atraídos por el fenómeno del político que hace tres meses medía más de un 50 por ciento de desconocimiento en el electorado del país, y desde el 4 de agosto se convirtió en una expectativa que ayer terminó cumpliéndose, para deleite de una juventud que celebró exaltada ese segundo puesto como si hubiera sido el primero.
Esos jóvenes interrumpieron anoche en 20 ocasiones el discurso de apenas 13 minutos desde el que Binner contribuyó a abonar la idea épica que primó desde hora temprana en su búnker. A partir de las 18, hora en que se abrieron las puertas de los coquetos salones que dan a la calle Callao, reinó una satisfactoria calma entre la concurrencia que con el correr de las horas fue ganando en densidad.
"Somos la sorpresa política que nos planteamos ser. Estamos plantando una nueva experiencia política en Argentina. Obtuvimos casi dos millones de votos por encima de los que logramos en las primarias. Somos una fuerza nueva. No meramente una propuesta electoral, nos comprometemos a trabajar para ser gobierno en Argentina", dijo Binner para sellar una noche inolvidable para el socialismo. Esa en la que se convirtió en la segunda fuerza política del país.












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