La segunda lectura de los números del 11-A

El 27 de octubre tendrán lugar las elecciones legislativas que definirán el nuevo equilibrio de fuerzas en el Congreso de la Nación, la Legislatura provincial y el Concejo Deliberante local. * Los resultados del último domingo marcaron posicionamientos que, dentro de dos meses y nueve días, podrán ser revalidados o no. Un análisis sobre el escenario actual y el que viene.
La primera reflexión que emerge de los resultados obtenidos en las primarias del pasado 11 de agosto, tanto en Bahía Blanca como en la Sexta Sección electoral, es que aquellos que se insinúan como potenciales ganadores en octubre no necesitarán más del 30% de los votos, guarismo que en el pasado no muy lejano hubiesen implicado una derrota.

Ese achatamiento de los porcentuales va en simetría con la fragmentación de la oferta electoral.

Aquellos escenarios que polarizaban el crédito entre radicales y justicialistas, con la esporádica intervención, con menor encaje electoral, de una tercera fuerza asociada a el voto de centro liberal, hoy están desaparecidos.

Y dentro de esa fragmentación los principales actores son los que llevan adelante adaptaciones que, sobre la pieza original justicialista, interpretan sus distintas versiones ante lo que se preanuncia como un posible fin de ciclo.

De tal forma se cubren todos los frentes, el de la continuidad del grupo hasta ahora dominante, como lo es el kirchnerismo, o el de su superación representado por el Frente Renovador de Sergio Massa y, en menor medida, por el FULT de Francisco de Narváez, quien a pesar de su insistencia está imposibilitado de aspirar a la presidencia, cuestión que dentro de un movimiento centrado en el control del poder, como lo es el justicialismo, es imprescindible.

Y los más afectados son los espacios socialdemócratas de las llamadas fuerzas afines en las que intervienen los socialistas de Hermes Binner, los radicales bonaerenses de Ricardo Alfonsín y el Gen de Margarita Stolbizer con su correlato regional en Jaime Linares.

En términos generales la lectura que otorgan las PASO 2013 en nuestra región indica que mientras las variantes justicialistas suman para afuera, las no peronistas restan para adentro, con el agravante de que en el corto plazo, cuando se defina, o no, la nueva orientación del poder, la suma para afuera de las actuales vertientes justicialistas también, por su propia naturaleza, producirá la suma para adentro.

En la principal infografía que acompaña este artículo se muestra el comportamiento de los distintos frentes en Bahía Blanca.

El gráfico presenta con claridad los candidatos de cada uno de ellos en los que se concentró la tracción electoral y el rasgo distintivo es que, en dos de las seis principales formaciones, los mejores guarismos los obtuvieron sus legisladores provinciales, Héctor Gay con el 28,31% (FULT) y Marcelo Feliú (FPV) con el 24,10%.

En el Frente Renovador y en el FPCyS las tracciones se concentraron en sus diputados nacionales, con el consecuente plano inclinado hacia sus candidaturas seccionales y municipales.

Sergio Massa superó el 20% en Bahía Blanca, pero su candidata a legisladora perdió más de 3 puntos y la lista de concejales otros 2.

Esto hace que entre el intendente de Tigre y Julián Lemos se haya esfumado un 6%, un porcentual muy importante ya que está relacionado directamente con el achatamiento general de los guarismos de los que se hablaba al principio.

Un fenómeno similar sucede en el Frente Progresista. Su lista de legisladores provinciales perdió en la ciudad casi 2 puntos en relación a la de Stolbizer. Y la municipal, resultante de la sumatoria de la primaria entre el Gen-PS y la UCR, dejó en el camino otros 2 puntos y medio, lo que hace a una brecha de más de 4 entre las candidaturas nacionales y las municipales.

Difícil en este esquema es mensurar el funcionamiento en términos de oficialismo-oposición de las dos listas de concejales asociadas al FPV, la que representó al gobierno municipal con Matías Italiano y la colectora de Gustavo Mandará.

No obstante, apelando a la mera sumatoria, juntos lograron el 21,84% por lo que también quedan por debajo del registro de Feliú, aunque no con tanta diferencia como en el FULT de De Narváez, donde Martín Salaberry perdió 6 puntos respecto de Gay.

Fuera del análisis por ser una lista de carácter vecinal, queda Integración Ciudadana, que con un 15,82% se ubicó segunda en las preferencias de la grilla local de las PASO.

A primera vista se podría advertir que el voto que acompaña al municipalismo de Raúl Woscoff se va alejando progresivamente del que podría contenerse en el llamado pan-radicalismo, ya que en esta ocasión sólo 4 puntos de los casi 16 obtenidos por IC se habrían dirigido al FPCyS que lidera Stolbizer.

En lo que hace al comportamiento en los 22 distritos de la Sexta Sección, los porcentuales de cuatro de las cinco principales formaciones oscilan levemente entre los resultados obtenidos por sus respectivos diputados nacionales y provinciales, y la excepción la presenta el Frente Renovador.

En el FPV, entre Martín Insaurralde y Marcelo Feliú la diferencia fue de menos de medio punto a favor del bahiense; en el FULT, Gay tampoco llegó al punto por sobre De Narváez; y en el FPCyS la diferencia entre Stolbizer 17,39% y Luis Oliver 17,02% fue casi imperceptible.

Distinto es lo que sucedió en el Frente Renovador, ya que Massa en todo el sudoeste bonaerense logró 22,45%, mientras que su lista seccional encabezada por María Marta Corrado cayó al 18,01%.

Desde el pie

El tercer gráfico presenta los ganadores según sus respectivos cuerpos de boleta en los 22 distritos de la Sexta Sección y en esa ocupación territorial se advierten consistentes diferencias.

En el FPV, Insaurralde ganó en 7 municipios, Feliú en 11 y los concejales kirchneristas en 6.

Massa como diputado nacional gano sólo en 3 municipios, su lista de diputados provinciales en uno (Tres Arroyos) y los concejales promovidos desde el Frente Renovador en ninguno.

El caso del FPCyS es llamativo ya que Stolbizer, al igual que Insaurralde, ganó en 7 distritos, su boleta de diputados provinciales en 6, mientras que los concejales lo hicieron en 11 de los 22.

En el FULT, De Narváez se impuso en 3, Gay en 4 y sus concejales en 2.

En los restantes tres distritos para concejales ganaron agrupaciones vecinales.

La pregunta que surge es por qué con tan escasos triunfos territoriales tanto el FR como el FULT obtuvieron mayores porcentuales generales que el FPCyS.

La explicación es que esas dos formaciones tuvieron mejores desempeños en los tres principales núcleos urbanos de la Sección, Bahía Blanca, Coronel Rosales y Tres Arroyos, mientras que los excelentes resultados de las candidatos a concejales del FPCyS se dieron en distritos de menor demografía, en algunos de los cuales le ganaron a los propuestos por los gobiernos municipales kirchneristas.

En concreto, esa fuerza expresada desde el pie del territorio municipal fue perdiendo potencia dentro del propio distrito a medida que ascendía la categoría electiva de la boleta.

Una imagen de ese escenario se podría sintetizar en que el FPCyS está constituido por una sucesión de colmenas que carecen de la reina, mientras que el FR tiene una poderosa reina pero aún no ha podido poblar sus colmenas.

De aquí a la vuelta a las urnas

Las principales formaciones ya tienen definidos sus objetivos para octubre.

Tanto el FPV como el FULT firmarían hoy un documento que les garantizara que los resultados obtenidos el pasado domingo se repitan el 27 de octubre.

En el FR la mira está puesta en seguir haciendo subir a Sergio Massa, pero a la vez en tratar de llenar los espacios de base vacíos, esencialmente con el pase a sus filas de algún intendente o referente territorial importante del justicialismo.

Tanto Massa como Corrado marcaron en la primaria su piso. La ex fiscal quedó en el marco seccional a 2,5 puntos por debajo de Gay y no hay previsión, al momento actual, que abrigue expectativa de que los porcentuales del FR decrezcan en octubre como sí se insinúa que puede suceder en toda la franja dernarvaísta.

De mantenerse esa tendencia, el segundo lugar obtenido el domingo anterior por el reconocido periodista podría verse comprometido dentro de dos meses por la previsible alza de los renovadores.

Y en el FPCyS la estrategia se orienta a levantar la pésima performance obtenida en Bahía Blanca (que nuclea al 44% del electorado regional), como así también en Tres Arroyos y Coronel Rosales y, en lo posible, equilibrar sus resultados de base municipal con los de sus candidaturas superiores.

De la habilidad o impericia de los respectivos dirigentes, recursos y estilos de campañas, dependerá si quienes aparecieron como triunfadores en el sondeo del pasado domingo logran, en la verdadera elección del 27 octubre, retener los actuales laureles o, por el contrario, tendrán que entregárselos a quienes hace una semana aparecieron más relegados.

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