Más por desgaste de sus rivales que por logros propios, recuperó protagonismo en las últimas semanas; prepara su desembarco en el interior y rediseña sus agrupaciones
El combo de revueltas policiales y saqueos en un diciembre corrosivo no sólo desgastó a los mandatarios provinciales que enfrentaron las crisis más virulentas, sino que melló al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. El chaqueño fue bendecido en ese sillón por Cristina Kirchner hace apenas un mes, en una jugada para erigirlo como contrafigura de Scioli en el camino hacia 2015.
Por lo bajo, los caciques del PJ le atribuyen mala praxis al Gobierno y, en simultáneo, le reconocen a Scioli una rápida reacción para contener el conflicto en territorio bonaerense, clave para no retroalimentar el sacudón en el interior. "No es un buen gestor, al contrario, pero esta vez actuó a tiempo", admitió un histórico intendente del conurbano.
"¿Qué lo sostiene? Daniel es como un Aquiles de la política, tiene el atributo de ser un sobreviviente. Otro punto importante es que es un pacificador, que es lo que está demandando la sociedad ahora", argumentó a LA NACION Santiago Montoya, presidente del Grupo Bapro y uno de los hombres con luz verde para trabajar, desde actividades institucionales, en la construcción de un armado a nivel nacional.
Aunque mantendrá su discurso aséptico y acotado a la gestión, Scioli ya despliega una estrategia con dos ejes. Uno: hilvana alianzas dentro del peronismo, con lugar destacado para opositores a la Casa Rosada, y habilitó a emisarios para que recorran el país a la caza de voluntades, aunque él concentra el diálogo directo con sus pares (ver aparte). Dos: busca reordenar las agrupaciones que le reportan bajo un mismo sello e imprimirles una articulación orgánica.
"La idea es darle una lógica más organizada. El nombre que tenga ese espacio es lo de menos", explicó a LA NACION el jefe de gabinete bonaerense, Alberto Pérez. Se trata de un puñado de organizaciones sciolistas que, además, proclaman su adhesión al Gobierno. Si bien arrancaron las conversaciones de manera informal, ese relanzamiento no se daría hasta después de marzo.
Allí están la DOS, de perfil técnico y comandada por Pérez; Peronismo 2020, de la ministra de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez; Grupo Descartes, del ministro de Trabajo, Oscar Cuartango; Peronismo sin Fronteras, del ministro de Infraestructura, Alejandro Arlía, y La Juan Domingo, la más combativa y crítica del kirchnerismo, que ahora está conducida por el senador Alberto De Fazio, luego de que sus fundadores migraran hacia las filas massistas.
No será una remake del conglomerado cristinista Unidos y Organizados, de corte rupturista y enemistado con el PJ tradicional. Scioli es clásico: impulsará agrupaciones leales con su impronta, pero para apuntalar su candidatura intentará cerrar acuerdos con la estructura del peronismo en cada territorio.
El gobernador se movió en los últimos diez días como si estuviera convencido de que Cristina jamás lo elegirá como su sucesor. El mapeo de relaciones incómodas para Olivos lo devolvieron al centro de la escena: recibió en La Plata al cordobés José Manuel De la Sota, resistido por el kirchnerismo duro; comió un asado con el jefe de la CGT opositora, Hugo Moyano, y compartió una breve pero amistosa charla con Eduardo Duhalde, en los pasillos del canal de cable TN, satélite del Grupo Clarín.
Esa seguidilla de instantáneas, en otro momento, hubiera despertado una enérgica reacción oficial. "Es lo que hicimos siempre. Nosotros no cambiamos", retrucó Pérez. Ante la insistencia sobre una interpretación, el funcionario de máxima confianza de Scioli agregó: "¿Qué cuestionamientos va a haber? ¿Acaso [Florencio] Randazzo no recorrió hace unos días la autopista Illia con [Mauricio] Macri?"
PERONISMO PLAYERO
Para el verano, el ex motonauta trazó como objetivo otros dos encuentros con lectura para el universo del peronismo K: prevé juntarse en la primera quincena de enero, en las playas marplatenses, con el gobernador Francisco Pérez (Mendoza), con la excusa de promocionar la Fiesta de la Vendimia, y con Sergio Urribarri (Entre Ríos), para impulsar los carnavales de esa provincia.
La costa será una vidriera en la que entrará en disputa de cartel con Sergio Massa, ganador de los comicios de octubre y uno de sus potenciales rivales en la contienda presidencial. El gradual corrimiento -premeditado o no- del líder del Frente Renovador, que supo acaparar la agenda mediática, fue otro de los factores que permitió emerger a Scioli.
La recargada táctica de diferenciación con el Gobierno no engloba un quiebre. "Si esto se cae, se le cae también en la cabeza a Scioli", destacan en La Plata. La premisa -creen- funciona a la inversa como un reaseguro para que, por lo menos en un clima de tensión social, Cristina abone la tregua con el gobernador..














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