Scioli y Massa: peronismo de centro derecha que busca un lugar en el 2015

Scioli y Massa: peronismo de centro derecha que busca un lugar en el 2015
Aunque la batalla más próxima se dirimirá en octubre, la guerra se disputará claramente en 2015. Las presidenciables tienen un fin en sí mismo, y más de uno se saborea con la ilusión de encabezar el periodo postkirchnerista. Sin embargo, el combate más sangriento se pugnará en terreno bonaerense, donde dos hombres del peronismo harán gala de su fuerza y medirán su poder en los próximos dos años.
Si hay algo que pondrá al descubierto los guarismos de octubre es que el electorado peronista en 2015 se verá obligado a elegir un candidato de centro derecha. Si bien pocos dirigentes se animan a confesar sus aspiraciones políticas, la danza de nombres ha puesto en escena a personajes que poco tienen de la ideología política que gobernó en los últimos diez años.

El desfile incluye, entre otros, al gobernador al de Chaco, Jorge Capitanich; al de Córdoba, José Manuel de la Sota, al bonaerense Daniel Scioli y al intendente de Tigre, Sergio Massa. El mandamás de Entre Ríos, Sergio Urribarri, también entra en los potenciales candidatos, aunque es el más progresista de todos, alineado con La Cámpora y el posible “elegido” por Cristina Kirchner.

Los hombres de Buenos Aires librarán una contienda en la que se descarta la posibilidad de compartir una lista unificada. La fórmula Scioli- Massa quedó excluida luego de que las PASO pusieran en evidencia el peso del candidato tigrense. No sólo se esfuerzan por instalarse como alternativas o herederos, según el caso, del kirchnerismo; sino que en el último tiempo han trabajado en la necesidad de despegarse de un posible vínculo.

Mientras que Massa espera que los números de octubre lo ubiquen por sí sólo como candidato para el 2015, la jugada de Scioli no espera resultados, sino la llegada del momento. Su decisión no depende del triunfo o no del candidato oficialista Martín Insaurralde, porque ya fue tomada y será anunciada luego del 27 de octubre.

Aunque el gobernador ha cargado sobre sus hombros la campaña del lomense, las consecuencias positivas o negativas de las legislativas no serán su responsabilidad, no sólo porque no es candidato, sino porque no coló ningún hombre de su confianza en las listas.

En este sentido, aún cuando el núcleo duro kirchnerista salga a pegarle y a marcarlo como responsable de una posible derrota, las acusaciones serán la estrategia ideal que Scioli necesita para alimentar su imagen. “Le harán un favor”, sostuvieron desde el sciolismo; cansado de alinearse con el cristinismo, darán un paso al costado en busca de alistar su propia tropa.

Así, mientras Sergio Massa tiene puesta la mirada en el mundo y recorre el exterior en busca de posicionamientos políticos trasladables a estas latitudes; el camino que desanda Scioli es local y su viaje se circunscribe a las fronteras nacionales, donde su nombre deberá hacerle sombra al resto de los presidenciables.

Y si de triunfos y derrotas hablamos, hay quienes afirman que el kirchnerismo está en retirada y los claros ejemplos son los ejecutivos municipales que antes y tras las PASO, se sacaron la casaca K y se calzaron sin más vueltas las del massismo. En este sentido, es doble el esfuerzo de los operadores políticos. Por un lado, sostenerlos y evitar el salto, y por otro calmar los ánimos de algunos barones del Conurbano que se sintieron perjudicados por las colectoras camporistas y de Nuevo Encuentro.

Pese a los reproches y al reclamo, el Frente para la Victoria confirmó las listas en los 135 distritos y se incluye a las “pegadas”, lo que dejó al borde del abismo a gestiones como las de Julio Pereyra (Florencio Varela); Alberto Descalzo (Ituzaingó); o Francisco “Barba” Gutiérrez (Quilmes), donde las colectoras esmerilaron el resultado obtenido por los intendentes y perdieron frente a los candidatos massistas.

A todo esto, la salida de muchos jefes comunales será el corte de boleta, para que la derrota de Insaurralde no resulte un efecto dominó y socave las gestiones municipales.

Mientras el Frente para la Victoria se sacude de antemano una anunciada caída, Buenos Aires prepara su terreno para ser sede de la primera batalla postkichenerista entre dos hombres que lograron instalarse en la escena política tras su crecimiento en el seno de ese espacio.

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