Ya no pide por la coparticipación y tramita fondos para cubrir la paritaria docente
Así lo indicaron a LA NACION dos funcionarios que participaron de la reunión de gabinete con la que el gobernador bonaerense retomó ayer su trabajo, luego de tomarse vacaciones en Italia. Salvo por el ministro de Salud, que acudió a la sede porteña del Bapro para informar de la emergencia médica en San Antonio de Areco, a la cita sólo fueron invitados los funcionarios que manejan los números.
"Estamos buscando que la Nación firme un convenio específico educativo para aportar los fondos que necesitamos", explicó un ministro. Y resumió la encerrona económica que el sciolismo enfrenta en el corto plazo: "No vamos a solucionar la situación estructural ni la coparticipación, pero con esa ayuda podríamos pagar los sueldos".
El gobernador aludió elípticamente a la nueva estrategia durante un breve contacto con la prensa. "Buscamos distintos caminos; está abierto un menú amplio de alternativas", dijo.
Entre esas opciones, Scioli mencionó el Fondo del Conurbano y, vagamante, "el tema educativo". Sobre el lado izquierdo del mesón del comedor del Bapro lo escuchaban el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y los ministros Alejandro Arlía (Infraestructura), Cristian Breitenstein (Producción), Cristina Álvarez Rodríguez (Gobierno) y Alejandro Collia (Salud), además de Santiago Montoya y Gustavo Marangoni (Bapro).
Del lado derecho, junto a la cabecera, estaba la ministra de Economía, Silvina Batakis, el director del Bapro (y contador familiar de Scioli) Rafael Perelmiter, el secretario de Personal y Recursos Humanos, Luciano Di Gresia, la titular de la cartera educativa, Nora de Lucía, y el diputado provincial Iván Budassi.
Scioli y De Lucía celebraron "la racionalidad y la responsabilidad" de la Casa Rosada al fijar un piso para la paritaria docente del 17 por ciento, contra el 30% que exigían los maestros. Se referían a la reunión del miércoles, en la que participaron el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa.
"Esto le da una lógica y realmente es muy valorable", resaltó De Lucía, para explicar que cada punto de aumento salarial otorgado a los docentes implica para las arcas provinciales un desembolso aproximado de 650 millones de pesos. Si los docentes aceptaran el 17% -que ya rechazaron-, Scioli necesitaría conseguir 10.000 millones de pesos extra a los ya fijados en el presupuesto 2013, redactado hace apenas tres meses.
En cambio, el ideal del 30% que exigen los maestros sumaría casi $ 20.000 millones a los gastos del presupuesto, que anticipó un déficit fiscal de $ 9700 millones (sin contar los aumentos salariales). En un año con pronósticos pesimistas, esa diferencia debería ser cubierta por un aumento de la recaudación provincial o la asistencia de la Nación.
El año pasado, cuando esa ayuda se cortó, Scioli no pudo pagar a tiempo los aguinaldos. Las encuestas, sin embargo, mostraron que aquella crisis afectó más a la imagen de la Presidenta que a la del gobernador. A ese salvavidas se abrazará el sciolismo cuando deba negociar directamente con la Casa Rosada.
"Sabemos que, mientras más fuerte pidamos la coparticipación o el fondo, menos nos la va a dar el Gobierno. Pero ellos también saben que enfrentan consecuencias si no nos ayudan: más este año, cuando ya no tienen le legitimidad de 2012. Por eso esperamos firmar un convenio educativo", agregó la fuente.
"El régimen de coparticipación establece varios fondos y leyes especiales que podrían ser abordados. Por ejemplo, una actualización de los costos de los servicios educativos, que están congelados desde 1992, y que son transferencias que reciben las provincias", añadió Arlía.
Ante la pregunta de LA NACION, Scioli evitó especificar con cuánto dinero cuenta la provincia para afrontar un aumento de sueldo de los docentes. O, lo que es lo mismo, cuánto necesitaría recibir de la Casa Rosada incluso si se diera el mejor de los escenarios, que implica gastos extra por 10.000 millones de pesos. Tampoco lo hizo De Lucía. "Queremos darle tranquilidad a la gente", se limitó a responder el gobernador.
Luego de una semana en la que kirchneristas y sciolistas se enfrentaron públicamente con inusual dureza por la coparticipación, el regreso al país de Scioli marcó el fin de las hostilidades para su tropa. Algo similar a lo que sucedió el año pasado, en medio de la crisis de los aguinaldos y tras la foto con el sindicalista Hugo Moyano, con Scioli en Italia.
"El camino es el diálogo", señaló ayer Pérez, autor de la carta que pidió abrir el debate por la coparticipación y que fue calificada como un "acto de cobardía" por el vicepresidente, Amado Boudou. "No hubo tironeos, sino conversación. Para pelear hacen falta dos", agregó Arlía.
Con la misma tónica, Scioli recordó que sus pedidos por la coparticipación vienen desde el mensaje con el que asumió, en 2007, pero aclaró: "De ninguna manera se trata de tironearnos entre las provincias. Necesitamos que la Nación esté fuerte para las inversiones que está haciendo".
Sobre el tablero de ajedrez, el enérgico reclamo por la coparticipación y el Fondo del Conurbano -congelado en 650 millones de pesos desde 1996- le servirá al sciolismo como un paraguas en caso de que una nueva crisis estalle. La nueva estrategia del gobernador depende de que la Casa Rosada desee no repetir la experiencia.
LAS CLAVES DE LA NEGOCIACIÓN
El impacto del reclamo docente en la caja de Scioli
$10.000 Millones
Necesitaría Scioli para aumentar sólo el 17%, suba que los maestros rechazan
$650 Millones
Implica cada punto de aumento que consigan los docentes, que piden el 30%
$9700 Millones
Es el déficit fiscal que reconoce el presupuesto provincial antes de la paritaria
OTRA CRÍTICA DE LA CASA ROSADA
El secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, se sumó ayer a los funcionarios kirchneristas que salieron al cruce del pedido del gobernador Daniel Scioli por una nueva ley de coparticipación federal. "En un año electoral hay un poco de fuegos artificiales", dijo.
El funcionario, clave en el equipo económico nacional, señaló: "El tema de la coparticipación es sumamente complejo. Hay componentes que son basados en indicadores racionales, pero también hay componentes políticos".














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