El kirchnerismo aminoró los embates hacia Scioli y la Presidenta le habilitó un endeudamiento. Igual, las arcas provinciales esperan más recursos. Los K, en cambio, precisan de la imagen del bonaerense, y piensan en Karina Rabolini como posible candidata
Sin prescindir de todas las chicanas (las hubo, por ejemplo, de Julián Domínguez y Carlos Kunkel), en las dos últimas semanas aflojaron las críticas furtivas hacia Scioli desde el sector de los pingüinos de paladar negro, y hasta hubo elogios a su lealtad por parte del jefe de Gabinete nacional, Juan Manuel Abal Medina.
El permiso para endeudarse por 1.700 millones es sólo un pequeño bálsamo económico para el Gobernador, necesitado de mucho más para no sufrir sobresaltos durante el ejercicio actual.
Ambas señales constituyen gestos mínimos, pero perceptibles en un mundillo sensible, y expectante, de cara a la constitución de alianzas y el cierre de listas para las legislativas. El kirchnerismo y el sciolismo seguirán bajo el mismo techo, porque sus necesidades son complementarias; eso los lleva a una forzosa convivencia.
Cristina no puede descartar la imagen pública de Scioli traducida en votos necesarios para retener la mayoría, tanto en el Congreso como en la Legislatura provincial. Además, seduce electoralmente la figura de la esposa del Gobernador, Karina Rabolini, para vestir con ella la nómina de diputados nacionales en el segundo o tercer lugar. El mandatario, en tanto, está atado por las necesidades económicas, y el permiso de endeudamiento reciente le da la pauta de que puede haber más aire si se mantiene alineado.
“Todo indica que hay una tregua, y nosotros vamos a hacer todo lo posible para que así sea”, dijo a este medio un hombre cercano al conductor del Ejecutivo bonaerense a pocas horas de firmarse el permiso de endeudamiento por 1.700 millones de pesos. De todos modos, a nadie escapan las cuestiones coyunturales que ponen a la Casa Rosada en la necesidad de no descartar electoralmente a Scioli.
“Ahora el enemigo es Sergio Massa; ya saben en la Rosada que el sciolismo no les va a jugar en contra, pero Massa se hace el enigmático, y eso molesta”, dijo a La Tecla un funcionario K del Congreso.
Hay otra razón por la que es mejor mantener a Scioli en el redil. “Le levantaron un poco el pie al Gobernador con la esperanza de que juegue a Karina Rabolini en la lista de diputados nacionales”, se reconoce en filas kirchneristas con llegada a la Presidenta.
El primer dilema del kirchnerismo es encontrar el candidato para encabezar la lista de diputados nacionales. Sigue como primera opción Alicia Kirchner, pero salen a medir a otros. Uno de ellos es el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Ninguno alcanza el 30 por ciento en la intención de voto, según las encuestas analizadas en Olivos la última semana. La necesidad de encontrar otra figura para potenciar la nómina se hace cada vez más imperiosa.
Si la cabeza es Alicia, la intención sería ubicar a Karina en el tercer casillero; en cambio, si el primero es Randazzo, u otro dirigente sin el apellido Kirchner, a la esposa de Scioli le asignarían el segundo lugar. Si Sergio Massa se decidiera a pararse en la vereda de enfrente, aumentará la exigencia para que el apellido del Gobernador aparezca de alguna manera en la nómina.
Pero falta la venia del mandatario provincial y de la propia protagonista. “Ella ya ha dicho que no quiere, aunque ahora abrió la puerta al manifestar que haría lo que Daniel le pida”, reconocieron en calle 6, donde también dejaron en claro que “no es intención del Gobernador ni de Karina” avalar esa posibilidad.
La mirada del sciolismo está puesta en 2015, pero el mandatario debe “garantizarse gobernabilidad política, económica y parlamentaria para los próximos dos años”, aseveran en La Plata. Es parte de la negociación por venir, en
la que podrían entrar el nombre de su compañera y la resignación de lugares en las nóminas provinciales.
Ayuda financiera
Los problemas de caja de la Provincia operan como un factor fundamental en la relación siempre tirante y desconfiada entre la capital bonaerense y el Gobierno nacional. Poco soluciona el reciente permiso de endeudamiento, pero se lo apunta como un gesto impensado hace apenas un par de semanas.
Las arcas provinciales necesitan más, y la Nación no se ha comprometido a darlo, por lo tanto tampoco sobra optimismo en las filas sciolistas. La apuesta a garantizar la gobernabilidad económica, política y parlamentaria puede traer aparejado un alto costo. Los antecendentes dicen que Scioli prefiere pagarlo antes que sacar los pies del plato e ir hacia una aventura rupturista, que él considera hoy fuera de tiempo.
“No van a dejar que se ahogue, le van a dar lo mínimo necesario para mantener la administración ordenada (sin problemas con los sueldos), y no le van a dar dinero de más, que le permita lucirse”, reconoció ante La Tecla uno de los kirchneristas que visitaron Hurlingham en la última semana para un multitudinario acto.
El retaceo seguirá, pero el grifo puede abrirse un poco más. Ante la duda, el sciolismo se mueve con cautela y reitera las necesidades económicas por las que atraviesa el territorio donde se definen las contiendas electorales a nivel nacional.
Respecto de la novel y frágil tregua, algunos operadores del Gobernador analizan el presente de la siguiente manera: “Lo que ha cambiado es la realidad social, no la relación con el Gobierno nacional; cambió la sociedad, que está menos permisiva, más demandante y más exigente, y con una situación complicada de la economía; y eso hace que se modifiquen las relaciones inter e intrapartidarias”.
Como fuese, la convivencia forzada continúa, y no habrá divorcio. De vez en cuando hasta hay una caricia del kirchnerismo, acostumbrado a exigir permanentes pruebas de amor.









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