El gobernador evitó responder al reclamo de "mayor compromiso" con la Rosada que realizaron dirigentes del FPV. Sus funcionarios también hicieron gestos de conciliación. Sin embargo, sectores del oficialismo renovaron advertencias.
En rigor, la voz de Conti había reforzado declaraciones de varios funcionarios de primera línea del gobierno nacional que, en los últimos días, salieron a desmentir una supuesta falta de colaboración de la Casa Rosada con la administración provincial para intentar destrabar el dilatado conflicto docente que amenaza con profundizarse con un nuevo paro de maestros de tres días a partir del 8 de abril.
Por eso, el gobernador insistió: "Muchas veces los entiendo a muchas compañeras, compañeros, los comprendo que tienen que decir y hacer algunas cosas, pero no me voy a poner polemizar con ellos." Y aseguró que conversó con la presidenta sobre las reuniones con dirigentes de la oposición que derivaron en un supuesto malestar del oficialismo. "No busquen interpretaciones malignas de supuestos encuentros. La presidenta me dijo que se deja guiar por las actitudes y que siempre estuve en los momentos clave", reconstruyó.
Ayer, sin embargo, dirigentes de uno y otro sector abonaron la disputa. Desde el kirchnerismo, el diputado provincial Fernando "Chino" Navarro acusó al gobierno bonaerense de enfrentar el conflicto docente con una "actitud errática". Y arriesgó: "Que se dedique a gestionar y a hacer menos campaña."
Desde La Plata, en línea con las declaraciones de Scioli, redoblaron esfuerzos para bajar la tensión política. La ministra de gobierno bonaerense, Cristina Álvarez Rodríguez, aseguró que el vínculo Nación-provincia "es bueno, no es improvisado", y subrayó que "existen más coincidencias que diferencias". "En los rumbos centrales y estrategias, coincidimos", puntualizó.
Por su parte, el presidente del Banco Provincia, Gustavo Marangoni, afirmó que hay dirigentes del kichnerismo que "son más papistas que el Papa" cuando dudan de Scioli y aseguró que el gobernador es "un político que es confiable, previsible y responsable", que "siempre va al frente y le pone el pecho a las cosas".
Más enfático, el hermano del gobernador y aliado de Francisco De Narváez, José "Pepe" Scioli, acusó a Conti de tener una "actitud antidemocrática" hacia el gobierno provincial.
También desde la oposición, la diputada del GEN Margarita Stolbizer advirtió que los bonaerenses son "rehenes de una disputa que es política". Y juzgó: "A mí no me gusta la postura de la provincia de autovictimizarse porque es la provincia más grande y rica de la Argentina y debería ser el motor de desarrollo. Pero tampoco puede seguir sufriendo una discriminación tan alta por parte de la Nación."






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