La ruta de los millones entre el Fútbol para Todos y el FIFA Gate que levantó las sospechas de Servini

La ruta de los millones entre el Fútbol para Todos y el FIFA Gate que levantó las sospechas de Servini

Una presentación de la diputada Graciela Ocaña a la jueza detalló contratos entre la Jefatura de Gabinete kirchnerista y firmas de Alejandro Burzaco. Los “pagos irregulares” que recibió AFA de una empresa acusada

María Romilda Servini lo tiene alto en su lista de prioridades. A la misión de la FIFA que la visitará a comienzos de la semana próxima en su despacho en Comodoro Py, la jueza federal le preguntará por el FIFA Gate, el megaescándalo de corrupción que hundió a la mayor jerarquía del fútbol mundial y que llevó a la cárcel a argentinos como Alejandro Burzaco y Hugo y Mariano Jinkis, y por su mayor punto de interés al respecto: los posibles vínculos entre el FIFA Gate y los millones que la Jefatura de Gabinete kirchnerista a cargo de Juan Abal Medina, Jorge Capitanich y Aníbal Fernández vertió desde 2009 a 2015 en el sistema del fútbol con la AFA como foco principal.

Como publicó Infobae ayer por la tarde, el problema se amplía para la jueza. La sospecha no solo está en el dinero que debía llegar a los clubes desde la Jefatura de Gabinete vía la AFA por los derechos de televisación de los torneos locales en el marco del Fútbol para Todos, sino en los millones que la Jefatura desembolsó en sus contratos con la rama internacional de Torneos y Competencias con Burzaco a la cabeza, para asegurarse los derechos de transmisión del Mundial y la Copa América entre otros certámenes para la TV Pública. La hipótesis es una: investigar si el dinero público para el fútbol terminó en el caudal de coimas para empresarios deportivos y capos de federaciones.

El posible vínculo entre ambos esquemas no es una novedad para Servini, sino una pista mantenida en stand by. En agosto del año pasado, una denuncia de 12 fojas presentada en el Juzgado Federal Nº1 por la diputada Graciela Ocaña, la denunciante original que motivó la causa del Fútbol para Todos, le indicó a la jueza la dimensión del esquema. La resolución 186/2011 de AFSCA, la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación, en ese entonces bajo Gabriel Mariotto, hoy procesado en la causa del Fútbol para Todos, fue una suerte de puerta de entrada: determinó que ciertos eventos deportivos de interés general debían ser transmitidos por televisión abierta, entre ellos, el Mundial y sus eliminatorias, con derechos a cargo de la FIFA y también la Copa América, bajo Conmebol.

Así, llegó el primer paso: el 24 de febrero de 2011, la Jefatura de Gabinete celebró con la firma de Aníbal Fernández un "contrato de sublicencia", según narró Ocaña en su denuncia, con TyC International BV, con domicilio en Holanda y representada por Alejandro Burzaco. El acuerdo cubrió los derechos para la Copa América 2011: TyC International era la firma que los controlaba, al menos nominalmente. El pago vino un mes después; una resolución interna de la Jefatura aprobó el gasto de 3.2 millones de dólares.

El acuerdo fue el primero de muchos con TyC International, todos ellos a precio dólar, continuó Ocaña: 8.6 millones por los derechos de la Copa América 2015 y el Sub 20 sudamericano de 2013, 19 millones por el Mundial 2014 y el Mundial Sub 20 de 2013 y, finalmente, 1.8 millones por la Supercopa 2011-2012.

La denuncia de Ocaña no es el único lugar donde consta el comercio entre Jefatura de Gabinete y TyC International. El informe de la Auditoría General de la Nación sobre los gastos del Fútbol para Todos desde 2009 a 2012 registra el movimiento de dinero hacia la firma representada por Burzaco.

En 2012, según informó la Jefatura a la AGN, TyC International recibió 69 millones de pesos estatales. No se informó un pago para el ejercicio 2011, por ejemplo. El dinero, de acuerdo a la información que recibió el organismo liderado por el radical Leandro Despouy, fue para la sublicencia de 15 partidos de Copa América de 2015, así como el Sudamericano Sub 20 y el Mundial FIFA 2014. Evidentemente, algo falta. Quizás sea una cuestión de rúbrica. Por partidos locales, Torneos y Competencias en su rama local recibió más de 54 millones de pesos entre 2011 y 2012.

En 2013, el mapa cambió: TyC International se unió a Hugo Mariano Jinkis, cabezas de Full Play, para crear la firma Datisa, con domicilio en Montevideo. Así, Burzaco y los Jinkis buscaban dar un golpe de fuerza para tomar el mercado. Datisa celebró, por ejemplo, un nuevo acuerdo con Conmebol para los derechos de Copa América desde 2015 por 317 milliones de dólares. En su investigación, para con Datisa, el Departamento de Justicia fue lapidario: los acusó de pagar 110 millones de dólares en sobornos. Julio Grondona fue acusado de llevarse 3 millones como oficial de Conmebol. Hoy, Datisa es el foco principal de las sospechas de la jueza Servini.

El tercer hombre

En la composición societaria de Datisa, hubo un tercer jugador de poder, quizá el más importante de todos en el mapa general: Traffic Sports International, presidida por el brasileño José Hawilla, y la verdadera dueña de los derechos de Copa América provenientes de Conmebol, que TyC International sublicenciaba para vendérselos a la Jefatura de Gabinete. El FBI y el Justice Department acusaron con dureza a Traffic Sports como una presunta alta responsable en el esquema de coimas. Ocaña, por su parte, fue a pedir explicaciones al respecto, no a Nueva York, sino a Viamonte 1366.

Con Julio Grondona ya muerto, Ocaña recibió de parte del presidente de la AFA Luis Segura un detalle de los ingresos por participación en Copa América con Traffic Sports, pagos de la firma a la Asociación de Fútbol Argentino en casi una veintena de fojas que la diputada luego entregó a Servini. Ocaña encontró, por contratos por Copa América, dos vías de ingreso monetario: la Confederación Sudamericana de Fútbol entre otros organismos del deporte y Traffic Sportas misma.

En total, de la empresa de José Hawilla, la AFA recibió 8.2 millones de dólares desde 2004 a 2011, algo que Ocaña consideró irregular en su denuncia y que la propia documentación no podía justificar satisfactoriamente, un dato que publicó previamente La Nación. Hubo, también, otros 4 millones de dólares sospechosos de parte de la Confederación Sudamericana para la Copa América 2011. Es decir, ¿por qué el dinero volvía de Traffic, la dueña madre de los derechos de Copa América en rubros como genéricos como "costos de viaje" y "hospedaje" en los libros contables? ¿Por qué tenía que recibir la AFA esta pequeña fortuna en un primer lugar? Para Ocaña, esto podía ser una posible vía de retorno para el FIFA Gate. Hawilla, de cara a la investigación del FBI en su contra, se convirtió en un arrepentido y colaboró con el expediente.

Servini, por su parte, ya le hizo saber su sospecha al Juzgado de Primera Instancia del East District de New York en donde recayó el FIFA Gate. Lo hizo en un exhorto enviado en septiembre pasado, en donde anotició a la Justicia americana del estado de la causa Fútbol para Todos y razonó, dadas las imputaciones a Alejandro Burzaco, que la relación multidimensional entre Torneos y Competencias y el Estado, representado por la Jefatura de Gabinete, puede tener su parte en el escándalo del FIFA Gate. La Justicia estadounidense acusó el recibo, sin remitir información. Es una carta que a la jueza le queda por jugar.

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